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El elefante azul

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Todo el mundo sabe que los elefantes azules dan la felicidad a quien consigue verlos.

También sabe todo el mundo que solo aparece uno cada mil años, después de que se haya marchado el anterior, porque en la tierra no puede haber dos elefantes azules al mismo tiempo.

Pero lo que nadie sabe es de dónde vienen, ni tampoco qué es lo que los hace venir aunque, lo cierto, es que aquel que consigue ver un elefante azul, es feliz mientras vive.

Por si alguien lo ha olvidado, los elefantes azules necesitan estar al aire libre, porque su peculiar color lo obtienen del cielo, del mar y de las flores de nomeolvides, que crecen junto a los ríos.

Cuando llegan a la tierra, lo primero que hacen es buscar un lugar bonito en el que vivir y se hacen amigos de los animales que allí habitan, es por eso que los animales siempre están felices.

No suelen tener amigos entre los humanos, porque los humanos crecen demasiado deprisa y, al crecer, se olvidan de los elefantes azules, cosa que a ellos los pone un poco tristes. ¡Los adultos tienen muy mala memoria para las cosas bonitas!

Os hablaré del último elefante azul y de lo que le ocurrió. Tal vez así comprendáis muchas cosas…

Cuando el elefante azul llegó hace ya algunos años, tal vez cien, se dio cuenta de que era muy difícil encontrar un buen lugar en la tierra en el que vivir, por lo que decidió marcharse a la Isla Imaginada.

Esta isla queda a medio camino de ninguna parte y solo se puede llegar a ella cerrando los ojos y quedándose muy quieto y callado. Después de un rato, uno empieza a ver…

Al principio, solo se ven nubes blancas pero, poco a poco, se van abriendo claros y entonces vuelas sobre un mar azul, tan lleno de peces de colores que casi ni pueden nadar y a lo lejos divisas una pradera muy verde por la que corren multitud de seres extraños y en la que hay árboles cargados de frutas jamás vistas.

Vas descubriendo que es un lugar infinito en el que puedes encontrar cualquier cosa: seres que no tienen boca y que, sin embargo, no paran de hablar; piedras que andan ágilmente sobre sus largas piernas de alambre; extraños monstruos irisados que cambian de color según les da el sol; pájaros, gente, edificios, barcos, hadas, ogros, genios… ¡Hay tantas cosas allí que ni aun viviendo siete vidas sería posible llegar a conocer toda la isla y a todos sus habitantes!

Al principio todo fue bien y el elefante azul viajó por toda la Tierra e hizo felices a muchas personas pero, un día, mientras descansaba bajo una jacaranda en flor, una araña negra, peluda y con veinte patas, que hacía tiempo que lo vigilaba, tejió una tela enorme y pegajosa y capturó al elefante.

Quería toda la felicidad del mundo solo para ella, así que lo encadenó y lo escondió en lo más profundo de una cueva sin sospechar que, al tenerlo encerrado, el elefante perdería su color y ya no podría darle la felicidad que tanto anhelaba.

Desde entonces, nadie ha conseguido ver al elefante y por eso cada vez hay más personas tristes en el mundo. Permanece cautivo y la araña aún no es feliz; sigue tan negra y peluda como siempre.

Pero hay quien dice, que antes de que pierda por completo su color, el elefante azul será liberado; y cuando eso ocurra lo sabremos, porque la felicidad volverá de nuevo a la Tierra.

FIN

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Comments

  1. Pues no se hable más. Ahora mismo le digo a la araña Blogramé que se vaya para allá y le dé un poco de cariño a la araña negra, peluda y con veinte patas.

    Seguro que cuando tenga algo de cariño, dejará libre al elefante azul.

  2. Gracias por compartir este bello cuento, ese elefante azul que todos llevamos dentro y que de pronto, descubre que vive una vida solitaria, todo ser humano, se encuentra buscando la felicidad verdadera (interna) y se da cuenta con el pasar del tiempo, que la unica forma de encontrar esa felicidad es compartiendo su amor por sus semejantes y brindar felicidad a otras personas, tanto familia como amigos y extranos.

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