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El Duende del Tiempo

Felices____by_kperusita

Cada primero de enero, justo al cambiar de año, el Duende del Tiempo le regala a cada persona una cajita llena de tiempo. En ella hay 365 días. O lo que es lo mismo, 8.760 horas; 525.600 minutos; 31.536.000 segundos.

Cada uno de enero somos millonarios en tiempo y sin embargo…

… y sin embargo, a medida que se crece, se va desaprendiendo a usar este valioso regalo;  y es por eso que la mayoría de los adultos no tiene ni la menor idea de administrar el tiempo que recibe. Porque el tiempo no es oro; el tiempo tiene su propio valor, su propia medida y sus propias leyes.

Si intentas ahorrarlo acabas perdiéndolo, en cambio, si lo pierdes, acumulas momentos.

Si lo inviertes muy rápido no te da interés, pero si lo inviertes despacio, a medida que pasan los años, los recuerdos son cada vez más interesantes.

Si lo gastas en esas cosas que llaman «útiles», se marchita, pero si lo gastas en esas cosas que llaman «inútiles», florece.

Así, que aunque el tiempo pueda parecer muy extraño, no lo es, lo que ocurre es que va a su ritmo y, por mucho que te empeñes en otra cosa, el Duende del Tiempo solo pone en cada hora 60 minutos y en cada minuto 60 segundos. Nada más y nada menos.

Al Duende del Tiempo no le gustan las prisas y no soporta la impaciencia. Puede hacer que cinco minutos sean eternos o, por el contrario, que años enteros pasen en un suspiro. Si tú quieres correr, él correrá más rápido y si estás impaciente y deseas que algo llegue deprisa, él hará que todo vaya muy despacio. Lo mejor que puedes hacer es no pelearte con él porque siempre acaba ganando.

Al Duende del Tiempo le gusta oír por las mañanas:

—¡Buenos días!, ¿qué tal has dormido?, ¿qué has soñado?, ¿qué planes tienes para hoy?

Entonces sonríe y ya puedes estar seguro de que el día será brillante y alegre.

En cambio, si se despierta escuchando:

—Deprisa: despierta y levántate. Deprisa: tómate el desayuno. Deprisa: vístete. Deprisa: que llegaremos tarde.

El Duende del Tiempo se pone de muy mal humor y entonces seguro que el día será oscuro y triste.

Tampoco soporta las prisas por la noche:

—Deprisa: acábate la cena. Deprisa: lávate los dientes. Deprisa: ponte a dormir que mañana hay que madrugar.

Al Duende del Tiempo le gusta oír otras cosas:

—¿Qué tal te ha ido el día?, ¿a qué has jugado?, ¿qué has imaginado?, ¿de qué has hablado con tus amigos?

De las preguntas que se hacen al final del día depende que el Duende del Tiempo le pida al Duende del Sueño que envíe pesadillas o dulces sueños.

El Duende del Tiempo no comprende por qué la gente mayor malgasta tan deprisa el tiempo que les regala, porque el tiempo que no se invierte en cosas hermosas es un tiempo que se pierde irremediablemente.

Así, que escucha bien sus consejos y, este año, aprovecha bien tu tiempo…

Cada mañana, abre despacio los ojos y disfruta de cada despertar.

Recuerda tus sueños antes de levantarte de la cama.

Mójate bajo la lluvia.

Saborea un pastel con los ojos cerrados.

Pasea por el campo y respira hondo.

Escucha el silencio.

Observa qué hace una hormiga.

Déjate acariciar por el sol.

Sumérgete en las olas y recoge piedras en la arena de la playa.

Mira a los ojos a un perro o a un gato mientras lo acaricias suavemente.

Pasea por la ciudad y observa a la gente.

Lee libros.

Ríete sin motivo.

Hay tantas cosas por hacer. Párate y disfruta.

Ama despacio.

Mira despacio.

Escucha despacio.

Disfruta despacio.

Habla despacio.

Siente despacio.

Porque disfrutar de cada instante es la única forma de vivir de verdad.

Antes de decir «No tengo tiempo» o «Deprisa», recuerda el valioso regalo que recibes del Duende del Tiempo y no olvides que vivir es, precisamente, aprender a invertir, segundo a segundo, el tiempo que se te otorga.

El Duende del Tiempo es eterno y sabe muy bien de lo que habla así que… ¡hazle caso!

FIN

Reader Interactions

Comments

  1. Martes, este cuento me viene de perlas.

    Dentro de unas semanas, abro una ‘Oficina de Cuentos’ y, en vez de reloj, invitaré al duende del tiempo para que se pase de vez en cuando a recordarnos este cuento.

    • ¡Me parece genial! El duende es el «reloj» de los relojes; el dueño de los momentos que da cuerda a nuestras vidas y nos deja elegir qué clase de momentos van a poblar nuestro devenir. Hay quién solo elige horas de trabajo, hay quien elige horas de sueños, o de juegos, o de tristeza… Vamos, que cada uno usa el tiempo que el duende le otorga como quiere y lo llena con lo que le da la gana. En esa oficina tuya, me parece a mí que el tiempo estará lleno de preciosas historias 😉 ¡Un abrazo, ratón!

  2. Delicioso cuento, que me hace reflexionar cuán olvidados estamos para disfrutar de todo nos da, vivimos en un mundo que nos lleva de prisa y los adultos olvidamos disfrutarlo y que tampoco dejamos a nuestros niños hacerlo. Me gusta esta invitación del duende a hacer pausas, junto con quienes están a nuestro lado, ojalá que asi sea. Gracias por este gran momento.

    • 🙂 Gracias, mokattz, por regalarnos un poco del gran don del tiempo; primero leyendo el cuento y después comentándolo.
      Nos alegramos muchísimo de que este cuento, escrito con tanto cariño, te haya gustado. ¡Un abrazo!

    • 🙂 Gracias, Arpon Files. En esta sociedad cada vez más acelerada, nos cuesta frenar y reflexionar. Pero sobre todo, nos cuesta mucho saber discernir aquello que de verdad es importante. ¡Un abrazo y gracias por hacer volar nuestros cuentos!

  3. Un cuento precioso. Si tuviéramos consciencia de que un minuto abrazados a alguien a quien queremos es más valioso que una hora de película sin hablarnos… Si entendiéramos que el tiempo bien invertido nunca se malgasta… Seguramente no tendríamos la sensación de que lo hemos perdido. Gran lectura martes. Gracias por enlazarla en mi blog. Besitos

  4. No he desaprovechado la ocasión que nos has brindado con tu enlace para leer este cuento. Estoy totalmente de acuerdo. Intento hacer caso al Duendo siempre que puedo. Los momentos inútiles son los más placenteros, pero por qué el mundo va al revés?, pero así es. No se qué nos aportará contemplar la luna llena, pero simplemente es maravilloso ver una Luna grande, redonda y luminosa. Son minutos que quedan en el recuerdo.
    Un beso.

    • 🙂 Pues la verdad, Sensi, es que no sé porque tenemos esa manía en hacer las cosas justamente al contrario de lo que de verdad sabemos que nos hace felices.
      Cierto es que mirar la Luna tal vez no nos aporta nada, pero si nos preguntáramos qué nos aporta ver un mal programa de televisión, probablemente obtendríamos la misma respuesta, la diferencia es que no tendríamos de él, como tú señalas, un bonito recuerdo. Tal vez es que nos hemos dejado convencer de que solo lo que vale dinero nos aporta algo 😉

  5. Este cuento es un supercuento, porque nos propone una filosofía de vida: saber administrar nuestro tiempo, disfrutar de las pequeñas cosas de cada día sin prisas, alejar los corre-corre de nuestra vida y saber escuchar y ser escuchados. A menudo decimos….cómo pasa el tiempo tan rápido!! Quizás somos nosotros los que pasamos rápido por él y no sabemos disfrutarlo. Gracias por traernos al Duende del Tiempo para hacernos reflexionar. Y Feliz Año Nuevo a todos!!!!

    • Qué bonita tu reflexión y, sobre todo, que bonita tu frase: “Quizás somos nosotros los que pasamos rápido por él [el tiempo] y no sabemos disfrutarlo.”
      ¡Gracias por comentar y por ayudarnos a ir más allá. ¡¡Un abrazo!! 🙂

  6. ¡Sensacional! Un cuento precioso, de esos que te hacen pensar en lo importancia de los pequeños momentos, de esos instantes que se gravan en nuestra retina y nos acompañan el resto de nuestros días.

    Se ve que quien ha escrito este relato es una persona que atesora segundos llenos de sonrisas, minutos repletos de alegrías y horas y horas de sueños que regala convertidos en poesía. Felicita tanto al ilustrador como al autor de la historia pues son ricos en tiempo de amor e ilusión.

    Un fuerte abrazo a ti y a todos los lectores. Nos leemos.

    • ¡Gracias, Artesana! Nos alegramos de que te haya gustado el cuento pero, aún nos alegraría más que durante este año pudieras seguir los consejos del Duende del Tiempo y encontraras en cada segundo de 2014 un precioso tesoro. 🙂 Seguro que 2014 te traerá muchas alegrías y, gracias a eso, tú nos proporcionarás a nosotros muchos paseos fantásticos por tu calle de los Sueños.

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