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Waldo y la bolita de mazapán

01Waldo

Ilustración: Hans Wilhelm

Era un precioso día de verano y Waldo no quería seguir sentado en casa, así que puso sus bolitas de mazapán preferidas dentro de la mochila y se dirigió a la montaña.

Para poder ver mejor el panorama, Waldo trepó a un alto pino, se sentó y se puso a contemplar el paisaje.

Este ascenso me ha dado hambre –se dijo y metió la mano en la mochila. Pero una bolita de mazapán le resbaló entre los dedos y se cayó.

—¡Ay! —se lamentó Waldo—, mi apetitosa bolita de mazapán, ¡tengo que recuperarla!

La bolita de mazapán cayó en la cabeza de Ricky, la ardilla.

—¡Ey! —dijo Ricky— cuando vio lo que la había asustado— ¡Una estrella fugaz! ¡La quiero! —y saltando del árbol se fue tras ella.

La bolita de mazapán despertó de sus sueños a Ula, la lechuza.

—¡Uh-uh-uh! —dijo— ¡Una perla del cielo! ¡Soy rica! —Y salió volando tras ella.

Ahora, la bolita de mazapán cayó, directamente, sobre la cabeza de Boby, el oso, que dormía bajo el árbol:

—¡Buuuu! —gritó— ¡Qué impertinencia! ¿Quién me ha despertado? ¡Es un botón de pantalón!, ¡y es grande! —dijo Boby— ¡Lo quiero! —Y se puso a correr detrás de la bolita de mazapán.

La bolita de mazapán empezó a rodar por la montaña y rebotó en la cabeza de Misha, el mapache.

—¡Oh! ¡Qué manzana tan bonita! —Se sorprendió Misha— ¡La quiero probar! —Y corrió a toda prisa tras la bolita de mazapán. Pero no era nada fácil atraparla.

La bolita despertó a Benny, el conejo.

—¡Una pelota para jugar! —dijo— ¡Esto es lo mío! y empezó a brincar tras la bolita a grandes saltos.

La bolita de mazapán siguió rodando y saltando, hasta que aterrizó sobre la cabeza de la gata Mina, que saltó enfadada.

—¡Un ratón!, ¡Un ratón! ¡Espera, que te vas a enterar! —Y empezó a perseguirlo.

Todos corrían tras la bolita de mazapán y decían:

—¡Mi estrella!

—¡Mi perla!

—¡Mi botón de pantalón!

—¡Mi manzana!

—¡Mi pelota!

—¡Un ratón, un ratón!

Pero la bolita de mazapán seguía rodando delante de ellos.

—¡Te pillé! —dijo Waldo al mismo tiempo que daba un salto gigante para atraparla.

Extendió la mano para coger la bolita de mazapán, pero la bolita resbaló de nuevo entre sus dedos y rodó, ¡adiós bolita!, metiéndose en un agujero que había en la pared.

—¡Ooooooooh! —gritaron a la vez decepcionados todos los que iban tras ella. Y, seguidamente, oyeron como alguien se relamía.

Era Frida, la ratoncita. Ella sí que sabía apreciar una sabrosa bolita de mazapán, así que… ¡se la comió entera!

FIN

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Comments

  1. La verdad es que a mí me ha parecido que esa ansiada bolita de mazapán es la representación de los sueños que cada persona tiene en la vida. Para uno será simplemente alimento, para otros un juguete una joya o un objeto cotidiano. Pero todos nosotros perseguimos esa bolita de mazapán desaforadamente, y sólo algunos la logran alcanzar y degustar.

    A veces no por mucho perseguirla conseguimos hacernos con ella, y otras hay quienes se topan con su fortuna sin a penas mover un dedo.

    Se mire por donde se mire la historia de este martes nos regala un gran mensaje. Porque cada persona hace una interpretación de ella y está claro que el cuento invita a la reflexión. Gracias por compartirlo Nona.

    • Me gusta tu reflexión, Mayko, que coincide con otras que otros lectores hicieron del cuento. Pero lo que me encanta, es el diálogo de la literatura. Un cuento tan sencillo y lo mucho que nos dice, y lo mucho que nos hace reflexionar.
      Esa es la gran riqueza de la lectura: hablar con nuestras almas, hacerlas reflexionar y hacerlas crecer.Y cada persona dialoga con ella de un modo distinto que, al compartirlo con los demás, hace ver las cosas desde otras perspectivas.
      Muchas veces, tú lo sabrás como escritora, una frase, un párrafo, un cuento, crece y se transforma cuando uno de tus lectores llega a una conclusión en la que tu ni siquiera habías reparado. Y eso también ocurre cuando hablas sobre literatura. Las experiencias lectoras, puestas en común, abren nuevos caminos a la lectura.
      Como siempre, leemos tus comentarios con placer. Gracias por compartir tu punto de vista con nosotros.
      Un abrazo.

  2. Todos deseaban diferente a bolita de mazapán, pero sólo Waldo y Frida podía disfrutar el verdadero sabor, y por esta razón verdaderamente merecido porque eran los únicos que saben degustar adecuadamente la deliciosa bolita de mazapán.

    Todos deseamos muchas cosas que sabemos o no aprecian debidamente que muchas veces no los necesita.
    No tenemos que perseguir lo que nos hace no falta para el día a día, pero hay que buscar lo que llena nuestro espíritu, alma y dar fuerza a los que necesitan para vivir.
    Todos vemos la propagación de la pobreza en todo el mundo, he visto sobre todo en América del Sur, donde los políticos viven una pobreza espiritual, viviendo en gran lujo, que ofrecen falsas promesas de un techo para vivir, una mesa llena de comida, y un armario lleno de ropa.

    Con mi corazón hablando de una realidad,
    Un gran abrazo!

    • Gracias por tu reflexión, amigo. Nos gusta mucho tu interpretación del cuento. La bolita de mazapán vista como aquellas cosas que queremos conseguir pero que realmente no sabemos para qué las necesitamos y aún así nos volvemos locos por obtener. Lo superfluo que no aporta nada a nuestra vida pero que nos empeñamos en perseguir como locos.
      Es curioso que una persona, en Facebook, ayer hizo una interpretación muy diferente, pero igual de válida de este cuento.
      Esa persona pensaba que la bolita de mazapán representaba aquello que todos perseguimos aunque seamos personas muy diferentes. Es decir, seamos quiénes seamos y vengamos de donde vengamos, todos los humanos deseamos y necesitamos más o menos las mismas cosas.
      Ambas interpretaciones, son muy acertadas y enriquecen la forma de entender los cuentos. ¡Fantástico!
      Muchísimas gracias por compartir tus pensamientos.
      ¡Un abrazo!

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