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Guillermina, la gallina voladora

01_Gallinita_sin_terminar_by_Peaje23

Ilustración: Peaje23

Esta es la fantástica, inigualable e increíble historia de Guillermina, la gallina voladora, que un día…

¿Cómo?, ¿qué las gallinas solo ponen huevos?, ¿que las gallinas no vuelan? ¿Quién ha dicho que no? Guillermina, sí. Guillermina voló.

Guillermina siempre andaba mirando al cielo. Desde pequeña había querido volar pero, como todo el mundo sabe, aunque las gallinas son aves, no pueden alzar el vuelo. A lo sumo, si se lanzan desde un lugar elevado moviendo las alas, caen sobre el suelo sin hacerse daño, aunque, la verdad, sin mucha gracia. Y esto era lo que hacía Guillermina.

Todas las mañanas, para bajar al suelo desde lo alto del palo del gallinero, agitaba fuertemente sus alas para conseguir volar un poco más lejos cada día, pero nunca lo lograba. Lo único que conseguía era rebotar un par de veces sobre la barriga antes de aterrizar, perder media docena de plumas por el camino y acabar frenando con el pico para no chocar contra la pared. Esto provocaba las burlas de todos los que andaban cerca.

Matilde y Magdalena, sus compañeras de palo, la señalaban con las alas y cacareaban a coro:

—Coc, coc. ¡No puedes volar! ¡Eres una gallina! ¡Eres una gallina! ¡Las gallinas no vuelan! ¡Las gallinas ponen huevos!

Macario, el cerdo, enroscando y desenroscando su rabito rosado, gruñía:

—Oink, oink. ¡No puedes volar! ¡Eres una gallina! ¡Eres una gallina! ¡Las gallinas no vuelan! ¡Las gallinas ponen huevos!

Marimanteca, la vaca, espantando moscas con sus orejas, mugía:

—Muuuu, muuuu. ¡No puedes volar! ¡Eres una gallina! ¡Eres una gallina! ¡Las gallinas no vuelan! ¡Las gallinas ponen huevos!

Y a pesar de que todo el mundo le repetía lo mismo mil veces para que se convenciera de una vez por todas de que lo que tenía que hacer era poner huevos y olvidar sus clases de vuelo, ella no hacía caso de las burlas y contestaba:

—¡Yo no quiero poner huevos! ¡Yo lo que quiero es volar y algún día lo conseguiré! ¡Ya lo veréis!

Siempre estaba dándole vueltas a la cabeza, pensando en cómo se las podía ingeniar para elevarse del suelo. ¡Nunca se daba por vencida!

Había probado a lanzarse desde lo alto del granero y aprovechar las corrientes de aire del atardecer, pero había acabado cayendo como una piedra, hundiéndose en la paja que Faustino, el granjero, amontaba bajo la ventana.

También había intentado agarrarse a las patas de una cigüeña, que había hecho escala en el tejado de la granja el otoño anterior, cuando iba de camino a África, pero no tenía suficiente fuerza en las alas para sujetarse y se había soltado. Por suerte, había ido a parar al abrevadero de los caballos y, aunque acabó completamente mojada, no se había hecho daño.

El último intento fue con la cometa que Elsa, la hija del granjero, había tirado a la basura, pero se hizo tal lío con el hilo, que tardó tres días en poder desenredarse.

Cada vez que un nuevo intento fracasaba, tenía que oír las burlas de los animales de la granja:

—¡No puedes volar! ¡Eres una gallina! ¡Eres una gallina! ¡Las gallinas ponen huevos! ¡Las gallinas no vuelan! ¡Pon huevos, Guillermina! ¡Pon huevos! ¡Deja de soñar! ¡Las gallinas no vuelan! ¡Pon huevos!

Pero ella seguía insistiendo. Deseaba volar y no se cansaba de pensar en cómo conseguirlo. Y tanto pensó y pensó y tanto se esforzó, que un buen día, las cosas dejaron de ser como eran y Guillermina, después de buscar sin descanso una solución para su problema, finalmente, la halló ante sus ojos.

Ocurrió, que una calurosa tarde de verano, Faustino, el granjero, que era muy aficionado a los aviones de juguete, aparcó su pequeña avioneta plateada y roja junto a la valla del gallinero para ir a buscar limonada fresca y a Guillermina, que andaba picoteando maíz muy cerca de allí, se le ocurrió una brillante idea: ¡pilotaría aquel avión!

Aprovechó que no había nadie cerca para subir al aeroplano y ponerlo en marcha.

La hélice giró. Primero muy despacio y después cada vez más y más deprisa, hasta que empezó a dar vueltas tan rápido que no se veían ni las aspas. Las ruedas empezaron a deslizarse sobre la gravilla y el ruido hizo salir a todos los animales, que exclamaron al unísono:

—¡Guillermina está loca! ¡Guillermina está loca! ¡No puede volar! ¡Es una gallina! ¡Es una gallina! ¡Las gallinas ponen huevos! ¡Las gallinas no vuelan! ¡Guillermina está loca!

No podían creer lo que estaban viendo y gritaban indignados:

—¡Las cosas no son así! ¡Se matará! ¡Las cosas no son así! ¡Las gallinas no vuelan! ¡Las gallinas tienen que poner huevos! ¡Guillermina está loca! ¡Las gallinas no vuelan! ¡No lo conseguirá! ¡Se matará! ¡Las gallinas no vuelan!¡Esta gallina está loca! ¡Las gallinas no vuelan!

Pero el avión ya empezaba a tomar altura y Guillermina era la que lo pilotaba. Guillermina, la valiente gallina que había conseguido lo que parecía imposible, se alejaba volando y, muy pronto, se perdió de vista en el cielo azul de verano.

Han pasado muchísimos años, pero si todavía sigue viva, ahora mismo debe estar volando, con su avioneta plateada y roja, por todos los cielos de este largo y ancho mundo.

FIN

Reader Interactions

Comments

  1. Paseando por la Isla, saltando de cuento en cuento, me he encontrado a Guillermina. Me ha dicho que en uno de sus viajes por lo largo y ancho del cielo se encontró con Amelia Earhart y con Antoine de Saint Exupery, amigo del Principito. Coincidieron en el desierto de los soñadores, un lugar donde los espejismos se hacen realidad.
    Gracias por este pozo inacabable de historias. Petonets!!!!

    • 😉 Guillermina conoce muy bien a Amelia y Antoine, algunas veces han participado juntos en exhibiciones aéreas. en Isla Imaginada hay un cielo entero para ellos, pero nunca hemos oído hablar del «Desierto de los Soñadores», donde los espejismos se hacen realidad… ¿Nos podrías llevar tú hasta él para que podamos explorarlo? 😉 ¡Millones de besos a repartir entre tres!

  2. Hola!

    Una vez más estoy aquí para hablar de este hermoso cuento.

    La historia de Guillermina habla de sueños imposibles de realizar, los ensayos que todos queremos hacer, las iniciativas que todos aspiramos a vivir, con el fin de salir de una vida siempre invariable.
    Dentro de la vida de cada uno de nosotros, hay muchos sueños que muchas veces nos parecen imposibles de alcanzar. Todos los días nos ocupamos de la gente negativa que casi nos obligan a renunciar a nuestros sueños, quieren que renunciemos a nuestras luchas, nos dicen que no tenemos la capacidad de superar nuestras limitaciones, quieren que perdamos la fe y la esperanza de una vida diferente y más exitosa.
    La vida sin sueños es insoportable! Debemos salir de nuestro pequeño mundo con el fin de explorar otros firmamentos.

    Un fuerte abrazo para ti y un fin de semana muy feliz!

    • Lo más importante de todo es no rendirse nunca, digan los que digan los que nos rodean. Los miedos de los demás, la educación, el entorno, la tradición… todo eso es un condicionante que, muchas veces, nos impide llevar a cabo nuestros sueños. Si una persona está convencida de lo que de verdad quiere y con ello no hace daño a nadie, tiene que seguir su camino y luchar hasta conseguirlo.
      Gracias, por tus comentarios, amigo. Nos encanta verte por aquí. Feliz fin de semana también para ti.
      ¡Un abrazo! 🙂

  3. Una gran historia sobre el esfuerzo y la superación personal. Porque los límites sobre lo que podemos ser y hasta donde podemos llegar muchas veces nos los impone la gente que nos rodea con sus críticas y comentarios.

    ¡Ojala! todos fuéramos como Guillermina y llevásemos nuestros sueños hasta las últimas consecuencias. De este modo habría menos gente descontenta y frustrada en el mundo.

    Yo un día vi volando a esta intrépida gallinita, juraría que sobrevoló mi calle montada en su avioneta y me quedé maravillada por su hazaña.

    Un beso grande a todos los componentes de la Isla Imaginada. Un placer pasar por aquí como siempre. 🙂

    • ¡Qué alegría me das Artesana! ¡Ya sabía yo que Guillermina estaba vivita y coleando y volando por el mundo! ¡Me hace feliz saberlo! No me extrañaría que sobrevolara tu calle de los sueños, porque como es larguísima y está llena de cuentos, ilustraciones e historias preciosas, tal vez pensó que sería un buen lugar para aterrizar y pasar una temporada. Deberías comprobar si anda por ahí todavía, escondida en algún rincón 😉
      Sería fantástico tener siempre la fuerza y el empuje de Guillermina, pero a veces, de tanto escucharlo, uno de verdad acaba creyendo que solo puede poner huevos.
      Un beso, Mayko, y si no tenemos más remedio que poner huevos, al menos intentaremos que alguno sea de oro 😉

  4. Voy a leer la historia de Guillermina y luego escribo algunas palabras.
    Ahora yo te envío una hermosa poesía.
    Un gran abrazo!

    Poesia

    Poesia é beleza,
    riqueza sem fim.
    Faz nascer a ternura
    e sentir a doçura
    da flor de jasmim.

    No deserto da vida
    e na escuridão,
    é paz renascida,
    é luz oferecida
    em comunhão.

    No silêncio do mundo,
    é firme expressão.
    Não busca vaidades
    mas busca a verdade
    e a rectidão.

    Poesia é dom,
    infância encantada,
    alegria sentida
    na senda perdida
    e reencontrada.

    Nascem as palavras,
    sementes de amor,
    que voam nos ares
    e vogam nos mares
    em ondas de cor.

    São pobres os homens
    que gritam rancor
    e vivem na ânsia,
    na cega ganância,
    semeando dor.

    Ignoram os homens
    que a simplicidade
    os abre à beleza,
    à grande riqueza
    da fraternidade.

    Poesia é sonho,
    é pássaro, luz,
    arco-íris de sons.
    Mensagem de paz
    e voz que nos traz,
    do fundo das cinzas,
    a esperança perdida
    na vida e seus dons.

    Anónimo

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