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Mar de palabras

01_ilustración

Ilustración: Roger Ycaza

 Para Mar, para que siempre recuerdes que eres pura magia.

Érase una vez que, en un lejano país, un rey y una reina estaban organizando el Gran Baile de las Palabras que cada año se celebraba en aquel reino la noche del 22 de abril. Al baile asistían gentes de los rincones más recónditos de la nación para hacer bailar sus palabras y formar con ellas bellas historias.

Algunos concursantes llegaban unos días antes a la capital del reino para poder intercambiar sustantivos, verbos y pronombres y terminar sus relatos.

También había mercaderes, que vendían extraños términos provenientes de remotos países, atrapados durante largas travesías por selvas y desiertos casi inexplorados. La ciudad se abarrotaba de gente y el aire se llenaba de sones y aromas. Todos esperaban con impaciencia la Gran Jornada del 23 de abril, en la que se premiaba al ganador.

Durante el gran Baile de Gala, se elegía el cuento más bonito y al día siguiente, en la Gran Jornada, el relato era escrito con letras de oro sobre la muralla de piedra que rodeaba la ciudad. Allí, los más famosos cuentacuentos del reino, que habían esperado junto a la muralla durante días enteros para poder tener el mejor sitio, aguardaban impacientes a que los escribas terminasen su delicada labor para ser los primeros en memorizar el texto. Una vez bien aprendido, se marchaban a toda velocidad y lo iban contando de un extremo a otro de la nación durante un año entero. De este modo, nadie se quedaba sin oír el cuento ganador y todos podían aprenderlo. Después, los relatos iban pasando de boca en boca y de generación en generación para que se conservaran para siempre en la memoria de la gente.

Aquel año, en palacio, los preparativos habían comenzado hacía ya un tiempo porque los monarcas nunca habían conseguido ganar el concurso y aquella vez, costara lo que costara, estaban dispuestos a alzarse con el triunfo.

Durante los meses precedentes, habían estado guardando, con mimo y paciencia, dentro de una gran caja de laca roja, las palabras que pensaban utilizar para su relato y, por eso, el contenido de aquella caja era el secreto mejor guardado del reino. Nadie sabía qué palabras contenía, excepto ellos.

La reina Virginia y el rey Alberto, que así se llamaban los monarcas de aquel lejano reino, habían ido guardando dentro de la caja las palabras de amor que se susurraban cada noche al oído para que, llegado el momento, bailaran juntas y formaran la combinación más hermosa escuchada jamás en la tierra.

Por fin llegó el gran día y todos los que habían sido invitados al baile fueron entrando en el gran salón con sus palabras bien guardadas. A medida que les llegaba su turno, subían al escenario y las lanzaban al aire para que bailaran. Una vez finalizada la actuación, regresaban con sus dueños, que las guardaban hasta el año siguiente, aunque muchas aprovecharon y, en lugar de regresar a su encierro, se marcharon volando a través de las ventanas para ir a recorrer mundo. Otras, se quedaron en un rincón muy enfurruñadas, sin bailar en toda la noche, y es que hubo concursantes que, como no consiguieron palabras hermosas, utilizaron algunas de muy desagradables que se negaron a danzar.

El baile tocaba a su fin. Ya solo faltaba la gran actuación de los reyes y fue entonces, en aquella mágica noche del 22 de abril, cuando ocurrió algo tan extraordinario, que todavía hoy se recuerda en aquel lejano reino.

La reina Virginia, con su precioso vestido blanco, y el príncipe Alberto con su oscuro traje de gala, subieron al escenario, abrieron la gran caja de laca roja para que sus palabras salieran y bailaran pero, por extraño que parezca, en lugar de salir palabras, del interior de la caja, ¡oh, maravilla!, salió una preciosa niña. Todos miraron asombrados, ¿qué era lo que estaba ocurriendo?, ¿adónde habían ido a parar las palabras?, ¿quién era aquella preciosa criaturita?

Para el que quiera saberlo, lo que ocurrió fue que durante los largos meses en los que los reyes habían ido atesorando sus hermosas palabras de amor dentro de la caja de laca roja y sin ellos ni siquiera sospecharlo, estas se habían ido fundiendo las unas con las otras y habían insuflado su aliento al cuento más precioso que jamás nadie hubiera podido soñar jamás. Un cuento vivo, surgido de aquel mar de palabras.

Y fue, por eso, que los reyes decidieron llamar a su preciosa creación “Mar”, para que a pesar del paso del tiempo nunca olvidara su origen. Para que, cuando mirara el mar, siempre recordara que ella era un maravilloso cuento de amor, tejido con las palabras más hermosas, que en aquella mágica noche de abril había cobrado vida.

FIN

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Comments

  1. Precioso, una historia digna de recordar. Un relato grandioso e inolvidable, y que al igual que las olas del mar te envuelve en su espuma y te atrapa con sus mágicas palabras.

    Podría incluso decirse que la historia de estos reyes antiguos se viene repitiendo día a día. Y así miles de niños nacen fruto del amor de unos padres que se regalan palabras dulces y bellas, que tejidas con amor dan lugar al cuento más valioso de sus vidas: sus hijos.

    Mil gracias por traernos cada martes historias tan bonitas como ésta. Besos grandes.

    • Sin duda Mayko, estamos de acuerdo contigo que el mejor cuento que escribiremos jamás es nuestros hijos.
      Páginas en blanco que tenemos el privilegio de ver cómo van llenándose día a día y en las que nos gustaría que jamás hubiera borrones ni tachaduras y, mucho menos, que se arrancara ni una sola de sus páginas. Un libro que deseamos que sea, como diría Kavafis de su viaje, “muy largo y lleno de aventuras y sabiduría” y, por descontado, con una venturosa vejez,”enriquecida con todo lo ganado en el camino”.
      Gracias por leernos.
      Un abrazo.

  2. Hola!
    Me encantó tu cuento, y como siempre mi imaginación comenzó a trabajar y en mi cabecita salió un pequeño poema dedicado a mi análisis a tu cuento.
    ————

    Un mar de amor!

    Existen una infinidade de namoros
    Existen namoros en las más diversas edades
    Existen namoros en lugares varios
    Existen namoros tranquilos y serenos
    Existen namoros tiernos y cariñosos
    Existen namoros azedos y tristes
    Existen namoros fugazes y pasajeros
    Existen namoros subjugadores y sôfregos
    Pero también existen los namoros eternos y gigantes como nuestro
    lleno de alma y sentimientos
    que derrumbaron murallas y barreras
    que ultrapasaron guerras y banderas
    que bailaram paz y alegrías
    que humanizaram los inhumanos
    que sembraron el respeto y la cordialidade
    Un mar de amor!
    —–
    Agora o meu português original:

    Um mar de amor!

    Existem uma infinidade de namoros
    Existem namoros nas mais diversas idades
    Existem namoros em lugares vários
    Existem namoros calmos e serenos
    Existem namoros meigos e carinhosos
    Existem namoros azedos e tristes
    Existem namoros fugazes e passageiros
    Existem namoros subjugadores e sôfregos
    Mas também existem os namoros eternos e gigantes como o nosso
    cheio de alma e sentimentos
    que derrubaram muralhas e barreiras
    que ultrapassaram guerras e bandeiras
    que bailaram paz e alegrias
    que humanizaram os desumanos
    que semearam o respeito e a cordialidade
    Um mar de amor!

    Um Abraço forte deste amigo
    Joma Bastos

    • Amigo Joma, siempre me sorprendes 🙂 Me gusta mucho tu poesía. La palabra “namoro” en portugués, según el diccionario, se podría traducir al español como “noviazgo”, “galanteo”, pero en este contexto y a la vista de toda la poesía, yo la traduciría como “amores”, en el sentido de “prendarse de alguien”, de “enamorarse”.
      No sé si es eso, exactamente, a lo que querías referirte, pero mi versión de tu poema, quedaría así:

      ¡Un mar de amor!
      Hay infinidad de amores.
      Hay amores a cualquier edad.
      Hay amores en los lugares más diversos.
      Hay amores calmos y serenos.
      Hay amores tiernos y cariñosos.
      Hay amores agrios y tristes.
      Hay amores fugaces y pasajeros.
      Hay amores subyugadores y ávidos.
      Pero también hay amores eternos y grandiosos, como el nuestro.
      Lleno de alma y sentimientos.
      Que derriba muros y barreras.
      Que sobrepasa guerras y banderas.
      Que baila en paz y alegría.
      Que humaniza lo inhumano.
      Que siembra respeto y cordialidad.
      ¡Un mar de amor!

      • Sí. Ese es el sentido que le quiero atribuir.
        Gracias por gustar de mi sencillo poema “mar de amor”. Las palabras son los sentimientos intercambiados entre una pareja de novios. Por eso no nace un “mar de palabras”, pero sí un “mar de amor”.

        Una óptima semana de trabajo para ti amiga.

  3. Un cuento precioso enhorabuena a los REYES y a la creadora del cuento porque Mar se sentirá muy orgullosa cuando pueda leerlo.
    Besos
    Marga

  4. La noche del 22 de abril nació Mar, un Mar de belleza, un Mar de alegría, un Mar de ilusión. Mil gracias por este cuento lleno de hermosas palabras, todas ellas llenas de amor.
    El rey y la reina

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