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Un día lleno de emociones

ranita

Un día, estaba Barni, la rana, en el jardín cantando un aria de ópera. Es un aria que las ranas suelen cantar a menudo porque tiene mucho ritmo.

Al entonar una nota muy alta, Barni levantó la cabeza y miró al cielo. Y, de repente, dejó de cantar. Allí, en lo más alto, vio una gran águila blanca. El águila pretendía comerse a Barni, la rana, para desayunar.

Barni buscó inmediatamente un escondrijo y se ocultó debajo de un cubo de leche que estaba boca abajo.

Pero, vio a Daisy, la granjera, que se disponía a ordeñar a Mu, la vaca. Barni sabía que cogería el cubo así que necesitaba otro lugar para esconderse.

Dio un gran salto, tan grande como pudo. Un salto, dos, tres…y llegó al abrevadero de Percy, el cerdo.

La gran águila blanca seguía volando en círculos por el cielo.

Al oír el chapoteo, Percy, el cerdo, se acordó de que tenía sed y fue corriendo hacia el abrevadero.

Barni vio que Percy corría hacia allí. No quería que el cerdito se la bebiera junto con el agua, así que nadó y dio otro gran salto.

Miró alrededor y vio cerca un recipiente con agua. No era un buen lugar para esconderse, parecía un sitio pequeño y frío. Era una vieja sartén que el granjero había tirado.

Barni estaba preguntándose qué haría ahora, cuando Percy, el cerdo, se acercó corriendo. La pata trasera de Percy golpeó el mango de la sartén y Barni salió volando por los aires. ¡Nunca antes había llegado tan alto!

La gran águila blanca, al ver que el desayuno subía directo hacia ella, se lanzó en picado sobre Barni.

Ahora Barni ya empezaba a caer, pero la gran águila blanca iba muy rápido y, si nada la detenía, pronto alcanzaría a Barni.

De repente, se oyó un gran ¡chof!

Barni había caído en el estanque.

Barni, la rana, se escondió entre las algas y los peces, en el fondo del estanque, y decidió que ya había tenido suficientes emociones por aquel día.

FIN

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