Skip links

Main navigation

La tortuga, el conejo y el pingüino

Imagen 1

Ilustración: Linda Weller

Una tarde de un caluroso día de verano, estaban sentados en la playa de una isla una tortuga gigante, un conejo y un pingüino.

En el extremo opuesto de la isla había un faro.

—¡Hagamos una carrera hasta el faro! —propuso el conejo.

—Podemos intentarlo —contestó el pingüino.

—Una tortuga, un conejo… ¡y además un pingüino! Sería casi como en la fábula de Esopo —dijo la tortuga.

Y después, se puso a contar:

—¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!… ¡Ya!

El conejo empezó a correr. El pingüino salió tras él y la tortuga se arrastró como una oruga; despacio, pero sin pausa.

Así marcharon hasta legar a un gran estanque.

Al llegar allí, el conejo y la tortuga no sabían cómo cruzar. Si daban un rodeo tardarían mucho rato.

Entonces, el pingüino, decidió ayudar a sus amigos. Le dijo a la tortuga que se agarrara de su cola y así no se hundiría en el agua. Después, el conejo subió sobre el caparazón de la tortuga y el pingüino empezó a nadar en línea recta para atravesar el lago, manteniendo la cabeza bien tiesa fuera del agua, como si fuera un pato.

Al llegar a la orilla, los amigos se miraron entre sí y, aunque pensaron que aquella travesía no podía considerarse una competición, decidieron que había sido muy bonito ayudar a un amigo.

Después, decidieron reemprender la carrera hasta el faro.

Poco después, se toparon con una pared muy alta que se interponía en su camino.

La tortuga y el pingüino no podían, ni en sueños, saltar por encima de ella, así que el conejo decidió ayudar a sus rivales.

Se apoyó sobre las patas traseras y extendió, tanto como pudo, su cuerpo contra la pared. De este modo, apoyándose en él, el pingüino y la tortuga pudieron trepar, con mucho cuidado, sobre su espalda como si fuera una rampa.

Cuando los dos estuvieron sobre el muro, el conejo dio un gran salto y pasó al otro lado. Volvió a apoyarse contra el muro y la tortuga y el pingüino descendieron tal y como habían subido.

Los tres amigos se estrecharon las manos y reemprendieron su carrera hacia el faro.

Sin embargo, un nuevo obstáculo apareció ante ellos. Unos espesos matorrales de arbustos espinosos se interponían en su camino.

El pingüino y el conejo no se atrevían a acercarse a las plantas para no pincharse. Entonces, la tortuga decidió ayudarlos.

Sin miedo, se internó en la espesura y con su fuerte mandíbula comenzó a cortar las ramas de los arbustos y fue abriendo un estrecho camino para que sus compañeros pudieran pasar. Después, volvió sobre sus pasos y con su cuerpo, como si fuera un pequeño tractor, fue aplastando las hierbas que quedaban para que la liebre y el pingüino pudieran seguir tras sus pasos sin hacerse daño.

Al llegar al otro lado de la espesa zarza, el pingüino, el conejo y la tortuga se abrazaron.

De nuevo juntos, reemprendieron andando su carrera hacia el faro, y se iban esperando unos a otros, hasta que fueron llegando a la meta. Se pararon antes de atravesar la línea. El primero que habló fue el conejo:

—Después de ti —le dijo a la tortuga.

—Tú primero —repuso esta, mirando al pingüino.

—Pasa tú antes —sugirió él.

Cruzaron a la vez la línea de meta y se dirigieron juntos hacia el faro mientras pensaban que no siempre es el más rápido el que gana, ni siquiera el más lento y más constante, sino que había sido la ayuda mutua lo que había permitido a los tres triunfar en aquella carrera.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar “La tortuga, el conejo y el pingüino” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Reader Interactions

Comments

    • 🙂 Deberíamos aprender a serlo, Edda, porque trabajar en equipo beneficia a todos. Lástima que vivamos en una época donde las personas somos tan individualistas y egoístas y no veamos que fuera de nosotros existe un mundo por explorar. ¡Un abrazo!

    • ¡Naturalmente que lo publicaremos! Aunque, esta vez, con todas las fiestas por medio quizá tardemos un poquito más de lo habitual.
      Aunque el premio sea repetido, el que nos lo concede no lo es y, para nosotros, lo verdaderamente importante es eso.
      Además, viniendo de vuestro blog, nos hace muchísima ilusión. ¡Os avisaremos puntualmente cuando esté la entrada hecha!
      ¡Un abrazo y millones de gracias por pensar en nosotros! 🙂

  1. Quién tiene un amigo tiene un tesoro. Si además tienes varios como los protagonistas del cuento, pues eres muy afortunado!!! Me ha encantado la historia.Saludos!!!

  2. Muy bueno que la colaboración llegue a los cuentos. Eso supone un paso para que se meta en las cebecitas… y en las cabezotas. ¡Ese es el progreso que necesita esta sociedad!
    Un abrazo

  3. La moraleja de este cuento es algo que debería ser una solución de muchos problemas que están causando estrago a nuestra sociedad, la falta de unidad nos convierte a una sociedad débil y retrograda. 🙂 Bonito cuento, gracias!

  4. Preciosa fábula. Demuestra que con la cooperación todos consiguen el objetivo; cada cual pone sus destrezas y atributos al servicio de los demás y todos ganan, así de fácil ¿Nos faltará algún tornillo? Un abrazo.

  5. Habéis tocado un tema muy de actualidad; la solidaridad. Y es que a veces,no hay que llegar primero, sino hay que saber llegar.
    Las imágenes deliciosas!
    Un abrazo mis cuentistas…

    • María, ¡qué alegría tus visitas! 🙂 Estoy de acuerdo contigo: hay que saber llegar. Y en ese saber llegar no hace falta atropellar a nadie. La meta no se mueve del lugar y podemos llegar ayudando a otros. ¡Un abrazo, amiga!

  6. Buena moraleja, aquí se puede aplicar la frase “La unión hace la fuerza”, … muchos la repiten, pero lo cierto es que nadie lo aplica, tod@s tenamos un rey en el cuerpo..
    Por cierto mi nick ya te puedes figurar que muchos momenos penosos he tenido que salvar… comprendes…
    Hasta el próximo martes, abrazos

    • Pues es cierto, que todos sabemos qué es la solidaridad, pero casi nadie la pone en práctica. Es como los unicornios, que sabemos que existen, pero que casi nadie ha visto de cerca 🙂
      En cuanto a tu nick, lo prometido es deuda y en nuestra “Imaginopedia” puedes leer, si quieres, un poco de la historia de otro ser exótico, el ave fénix
      ¡¡Un abrazo!!

Nos encanta que nos cuentes

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.