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El escondite (o ¿por qué hay montañas tan altas?)

2015-01-28 08 49 25

Ilustración: bridge-troll

Hace mucho, mucho tiempo, cuando los demonios y los ángeles se hablaban y el cielo todavía no estaba tan lejos del infierno, nuestro planeta estaba habitado por criaturas mágicas y misteriosas.

Por el aire volaban hadas, dragones, grifos y arpías; en mares y ríos, ninfas y sirenas reinaban con absoluta tranquilidad; en las profundidades de la tierra, enanos y trolls excavaban sinuosos túneles, y sobre la superficie de la tierra se podían encontrar miles y miles de otros seres fantásticos. Gnomos, elfos y duendes habitaban los bosques; pegasos, centauros y sátiros pastaban en las praderas; golems y unicornios vagaban por los acantilados; y los gigantes deambulaban de uno a otro lugar.

Todos estos seres vivían en paz y armonía, sin molestarse unos a otros. Pero entre ellos vivía otro ser, que no era ni mágico ni misterioso: el ser humano.

El ser humano fue cultivando odio y envidia hacia sus mágicos vecinos y así, poco a poco, de aquel odio nació el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a lo incomprendido, miedo hacia aquello que no podían controlar. De hecho, hoy día, los humanos todavía conservamos buena parte de ese miedo.

De aquel miedo, surgido del odio y la envidia, nació un grupo de hombres y mujeres que se llamaron los Cazadores.

La función de los Cazadores era acechar y matar a cualquier ser que no fuera humano. Y hay que decir que llevaban a cabo su trabajo con mucha diligencia. No había ni una sola criatura mágica que estuviera a salvo. Elfos, dragones, gnomos, sirenas… Absolutamente todos iban cayendo bajo sus artes maléficas. Incluso los gigantes fueron víctimas de sus maleficios.

Fue entonces, cuando las pocas criaturas que quedaban se reunieron en Consejo para determinar qué hacer.

—Yo digo que deberíamos calcinar a todos los seres humanos y ¡listo! —decía el dragón.

—Así únicamente generaremos más odio —le recordó el hada.

—Yo digo que los encantemos para que se olviden de nosotros —añadía la bruja.

—En el fondo del mar tenemos mucho espacio, podrían venir con nosotras —decía la sirena mientras se cepillaba su larga cabellera.

Y así discutían, uno tras otro, lo que debía hacerse.

Por fin, llegaron a un acuerdo, simple pero eficaz, aunque algunos no estaban muy convencidos: tenían que esconderse de los seres humanos.

Buscarían un lugar de difícil acceso, pero con espacio suficiente para todos. Y fueron los gigantes los que, finalmente, dieron con la solución.

Con sus enormes manos juntarían piedras y rocas para formar montañas y cordilleras. Entre las montañas dejarían espacios, que serían valles y prados, y trazarían caminos inaccesibles para los humanos. De este modo, todas las criaturas mágicas tendrían su propio espacio. Las únicas que rehusaron fueron las sirenas y los tritones. El fondo del mar era suficientemente profundo para esconderse para siempre. Y eso es lo que hicieron.

Construyeron las montañas más altas que jamás se habían visto sobre la tierra y todas las criaturas mágicas pudieron refugiarse en ellas.

Los Cazadores, por mucho que exploraban, nunca encontraban nada, y si por una casualidad eran capaces de dar con el rastro de una de las criaturas, los gigantes se encargaban de provocar aludes y desprendimientos para que los Cazadores retrocedieran. Con el tiempo, y a fuerza de no encontrar nunca ninguna criatura, los seres humanos convirtieron la historia en mito y este en leyenda.

Es por eso que en la actualidad tenemos montañas tan y tan altas, porque allí, en las más recónditas y misteriosas profundidades, todavía hoy se esconden las criaturas mágicas que antiguamente fueron nuestras vecinas.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar “El escondite (o ¿Por qué hay montañas tan altas?)” con la voz de Angie Bello Albelda

 logoAngie

Reader Interactions

Comments

  1. Me ha encantado.
    Esta semana estuve viendo los mitos en clase y salieron muchos de los seres fantásticos mencionados en este cuento.
    Unos se movían por el agua como los tritones y las sirenas, otros por cualquier medio incluso algunos volaban con sus alas majestuosas.
    Me alegra que visitaras mi blog soñador.
    Feliz fin de semana y suerte en el concurso de blogs.

  2. Pero Martes de Cuento, me habéis dejado una notita en mi blog para que pase a veros, y yo religiosamente cada martes me leo la historia que subís 🙁 la bici que le da al me gusta y de vez en cuando comenta es del blog Diabarama. Con lo que me gustan a mí vuestras cosicas…

    • Gracias, Toni. Cuando la leímos en el blog de Quim también nos gustó mucho, así que le pedimos permiso para traerla a nuestro rincón 🙂 ¡Nos alegra que hayas disfrutado con su lectura!

  3. Espero los martes pues es una manera de salir “del mundo de los hombres” tan lleno de odios, guerras… , es estupendo que al menos por unos momentos nos sintamos como niñ@s, Abrazos,

Nos encanta que nos cuentes

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