Skip links

Main navigation

El caracol y el rosal

SnailAndRoseTree

Ilustración: Sanaa Legdani

Rodeaba aquel jardín un bosquecillo de avellanos, y más allá se veían campos y prados con vacas y ovejas. Justo en el centro del jardín, crecía un rosal cargado de rosas y bajo él habitaba un caracol que tenía mucho en su interior, pues se llevaba a sí mismo.

—¡Esperad a que llegue mi momento! —decía—. ¡Haré algo más grande que dar rosas o avellanas o que proveer leche, como las vacas y las ovejas!

—¡Mucho espero yo de usted, caracol! —respondió el rosal—. ¿Pero se puede saber cuándo va a llegar ese momento?

—Me tomo mi tiempo —dijo el caracol—. Así que no tenga usted tanta prisa, que le quita la emoción.

Al año siguiente, el caracol estaba, exactamente, en el mismo lugar: bajo el mismo rosal, lleno de brotes y cargado de rosas frescas y nuevas. El caracol se asomó, sacó sus cuernos y los volvió a recoger.

—¡Todo exactamente igual que el año pasado! No ha habido progreso alguno. El rosal sigue floreciendo, ¡no irá más allá!

Pasó el verano y pasó el otoño. El rosal siguió dando flores y echando brotes hasta que cayeron las primeras nevadas y el intenso frío. Entonces, se inclinó hacia la tierra y el caracol se arrastró bajo él.

—¡Ya es usted un rosal viejo! —le dijo—. Pronto tendrá que ir pensando en dejarnos. Ya le ha dado al mundo todo lo que llevaba dentro y si hacer eso ha servido de algo, es una cuestión en la que yo no tengo tiempo para pensar. Pero es evidente que no ha hecho usted nada para evolucionar interiormente, de lo contrario las cosas no le habrían ido de este modo ¿Cómo lo justifica? ¡En poco tiempo se quedará como un palo! ¿Entiende lo que le estoy diciendo?

—¡Me asusta usted! —exclamó el rosal—. ¡No había pensado en ello!

—No, ¡está claro que nunca se ha tomado la molestia de pensar! ¿Alguna vez se ha preguntado por qué florecía usted y cómo florecía? ¿Y por qué florecía de ese modo y no de otro cualquiera?

—¡No! -dijo el rosal—. Yo florecía de dicha, otra cosa no podía hacer. El sol tan cálido, el aire tan puro, bebía el refrescante rocío y la fuerte lluvia. ¡Respiraba, vivía! De la tierra me llegaba energía, y también me llegaba energía desde arriba, sentía una felicidad siempre nueva, siempre grande. Por eso debía florecer, ¡era mi vida, no podía hacer otra cosa!

—¡Ha llevado usted una vida muy cómoda! —dijo el caracol.

—¡Sin duda! ¡Todo se me dio! —se avino el rosal—. Pero, ¿Y a usted? ¡Se le dio aún más! Usted es una de esas naturalezas pensantes y profundas, ¡uno de esos seres de grandes luces que algún día asombrará al mundo!

—No tengo la menor intención de hacer tal cosa —dijo el caracol—. El mundo no me interesa. ¿Qué tengo yo que ver con el mundo? ¡Tengo más que suficiente conmigo mismo y en mí!

—¡Pero en este mundo todos debemos ofrecer lo mejor de nosotros a los demás! ¡Aportar lo que podamos! Es verdad que yo solo he dado rosas, pero… ¿y usted? Usted, que tanto recibió, ¿qué es lo que le ha dado al mundo? ¿Qué piensa darle?

—¿Que qué le he dado al mundo? ¿Que qué le daré? ¡Yo escupo al mundo! ¡No sirve para nada! No me interesa. ¡Usted eche rosas, porque no sirve para más! ¡Deje que los avellanos produzcan avellanas! ¡Que las vacas y las ovejas provean de leche! Cada uno tiene su público, pero yo… ¡Yo me sobro y me basto a mí mismo! Voy a encerrarme dentro de mí y allí me quedaré. ¡A mí el mundo no me interesa!

Y dicho esto, el caracol se encerró dentro de su caparazón a cal y canto.

—¡Qué triste! —Se apenó el rosal—. Yo no sería capaz de encerrarme así ni con la mejor voluntad. Siempre tengo que abrirme, echar rosas. Es verdad que mis pétalos caen y se los lleva el viento, pero una vez vi cómo guardaban una de mis rosas dentro de un libro; cómo una de mis flores encontró un lugar prendida en el pelo de una muchacha; y otra recibió el beso de un niño, al que hice feliz. Ver todo eso me hizo mucho bien; fue una auténtica bendición. ¡Todos esos son mis recuerdos! ¡Esa es mi vida!

Y el rosal siguió floreciendo y el caracol siguió encerrado en su casa, pues el mundo no le interesaba.

Y pasaron muchos años.

El caracol se había convertido en polvo, el rosal se había convertido en polvo; también aquella rosa guardada en el libro se la había llevado el tiempo… Pero en el jardín otros rosales florecían y en el jardín otros caracoles seguían encerrándose en su casa y escupiendo al mundo, porque el mundo no les interesaba…

¿Queréis que volvamos a leer la historia otra vez desde el principio? Aunque eso no la hará distinta.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar “El caracol y el rosal” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Reader Interactions

Comments

    • Pues sí, Clara, si hubiera más rosales seguramente todos seríamos más felices, pero como muchas veces nos creemos que en nosotros empieza y se acaba el mundo, como lo cree el caracol, no hacemos nada por mejorar nuestro entorno.
      Gracias por tu visita 🙂

  1. Muchisimas Gracias por todo el amor que he recibido aqui, desplegado con extrema creatividad, esmero, tiempo y dedicación.

    Muchísimas Gracias por cada letra e imagen entregada en este sitio que aprendi a amar, valorar y atesorar dentro de mi corazón, en la profundidad de mi propia alma.

    Sigue

    Aunque vivir apriete,
    no abandones tu camino.

    No renuncies a intentarlo una vez más
    antes de darte por rendido.
    No te prives de una nueva oportunidad
    aunque las previas no funcionaran.

    Si la vida aprieta, afloja el cinturón,
    pero no te apartes del camino.

    Sigue por los que te antecedieron,
    sigue por los que te perpetuarán,
    sigue por los que te acompañan,
    sigue por quien tú quieras…
    pero sobre todo, sigue por y para ti.
    Vuelve a darte permiso. Te lo mereces.

    En realidad, abandonar tu camino,
    es abandonarte a ti mismo.
    No renuncies a lo que te ofrece
    sin estar seguro de haber integrado
    todo lo que ya te ofreció.
    Todo lo que queda pendiente.

    Y si te retiras, que sea para descansar,
    para tomar un aliento, y volver.

    Volver tan pronto como puedas.
    Volver con tu todo y con tu nada.
    Con tu miedo y con tu atrevimiento.

    Aunque apriete. Aunque no sea fácil.
    No renuncies… el camino sigue dispuesto
    a encontrarse siempre contigo.
    Porque en realidad, el camino eres tú.

    Fuente: https://siempremodablog.wordpress.com/2015/05/09/sigue/comment-page-1/#comment-77

    Comentario:

    Honestamente, hay cosas que no comprendo ni nunca voy a comprender. Hay determinadas cosas que son verdaderamente incomprensibles para mi.

    Seguir el camino, cuando no se comprende parte del camino recorrido, parte del camino transitado, parte de ese camino cuando te encuentras con seres que te elevan tu ser, que comparten el poder del conocimiento contigo, que te elevan tu alma, que te activan tu inteligencia, que te exacerban tu intuicion, que te sanan por dentro, que te inspiran tu creatividad, que te equilibran tu serenidad, que te producen paz, que te despiertan y estimulan tu capacidad de entregar amor puro y noble desde tu propio espiritu, que te alientan y te agradecen en forma noble.

    Seguir como si nada hubiera pasado en el trayecto de ese camino, como si no hubieras aprendido nada de recorrerlo juntos, como si el otro no hubiera dejado huella alguna en tu camino cuando te encontro naturalmente, sin buscarte.

    Seguir en esas condiciones no tiene sentido para mi.

    Equivocarse, reconocer nuestros errores y perdonarlos.

    Alentar y agradecer, amar y ser amado, hablar y contestar, explicar y comprender, enseñar y aprender, amar y agradecer, son movimientos que deberian fluir natural y espontaneamente, con humildad y sencillez de espiritu, reconociendo los propios errores, la cobardia de no sacarte las miles de máscaras que te pusiste en el camino que has recorrido hasta hoy.

    ¿Seguir para que de esta manera? ¿Con que proposito asi despues de todo?

    Solo debías ser tu mismo, no otro, tu, nada mas que tu, articulando tu propia voz, esa voz que es tan hermosa de escuchar porque es propia, equivocada o certera, es tuya y por eso es maravillosa, tiene la magia singular de ser tuya y no de otro.

    La belleza que emana de la verdad, de la autenticidad, de lo espontaneo, de lo natural no tiene comparación alguna.

    Recorrer el camino siendo tu mismo, no aparentando ser otro. Eso es lo unico que deberias haber hecho en tu vida, para seguir hoy recorriendo el camino de otra manera. No de esta.

    Repito hay cosas verdaderamente incomprensibles para mi, para mi alma, no las entiendo, y no creo que las vaya a entender alguna vez.

    ¿Seguir?

    ¿Seguir con las mismas máscaras o con otras nuevas, seguir escondiéndote del mundo conocido o desconocido por ti mismo, escondiéndote de ti mismo?

    No tiene sentido para mi, seguir asi. No hay crecimiento verdadero, no hay autenticidad, no hay espontaneidad.

    ¿Que hay?

    Hay silencio, hay palabras actuadas, artificiales, impecables, pero no portan tu verdad. No. No la tuya

    Seguir, vale la pena, cuando miramos para atras y nos arrepentimos de lo que no hicimos, no de lo que dijimos o hicimos cuando pudimos hacerlo: I should have done or said that….Deberia haber hecho o dicho aquello….

    Yo en lo personal, jamas me arrepiento de lo que digo o hago, equivocada o no, no soy resultista, no se especular, no se jugar al ajedrez, ni me interesa aprender a jugarlo.

    Yo solo me arrepiento de lo que no hice o dije pudiendolo haber hecho naturalmente, sencillamente, espontaneamente.

    La magia del amor verdadero fluye natural y espontaneamente.

    Sigue tú, de esa manera tu camino, de la manera que tu decidas libremente, pero escondiendo y velando tus verdaderos sentimientos (pensamientos y emociones) no te encontrarás contigo mismo, no te encontrarás finalmente con el amor que produce verdadera felicidad, plenitud y paz al alma.

    No recorreras el camino que te permita encontrarte con tu propia verdad: TU.

    Pat, la mariposa violeta

    • Pat, mariposa violeta 🙂 Tu comentario, como siempre, nos aporta ese punto espiritual a los que te leemos. La poesía-pensamiento inicial es muy bonita, hemos visitado el blog en el que inicialmente se publicó. Y la reflexión que provocó en ti. Y tienes toda la razón, deberíamos ser nosotros mismos. Siempre y en todo lugar, sin máscaras que escondieran nuestros sentimientos.
      Estamos seguros de que tú intentas mostrarte tal y como eres y todo lo que llevas en tu alma lo compartes a manos abiertas.
      Gracias por tus reflexiones y gracias por compartirlas. Siempre nos invitan a la introspección y a la paz.
      ¡Un abrazo muy, muy grande!

  2. Caracol, col, col… Saca los cuernos al sol. El caracol sale al tiempo del arcoíris y salpica caminos y senderos con su lento andar, y su casa traza una preciosa espiral. Ambos, caracol y rosa, hermosean el jardín junto a las gotas de la lluvia pasada.
    Abrazos.

    • Madame Bovary, que lujo de comentario poético 🙂 ¿Qué sería de los jardines sin rosas y sin caracoles? Y que triste sería si después de la lluvia que nos ha mojado no pudiéramos contemplar el espectáculo multicolor de un arcoíris.
      ¡Un abrazo!

  3. Todos tenemos días en que somos caracoles mirándonos el ombligo, sin tener poco o nada que ofrecer al mundo. En cambio otros, nos convertimos en rosales maravillosos, alegrando con nuestro perfume y belleza, que todos tenemos sin duda, a los que tenemos cerca. Con una sonrisa, una palabra amable, un beso etc.
    Aunque también tenemos espinitas…….así y todo yo conozco un caracol muy simpático “Caracolito, el caracol veloz” que también nos produce una sonrisa, y tengo un rosal en mi jardín que cuando tengo un día caracolero, con sólo mirarlo me alegra las antenitas. Abrazos.

    • 😀 😀 😀 Como buena amante de la naturaleza que eres, no podía ser de otro modo.
      Parece que al señor Andersen le gustaba dar rosas al mundo. Quizá escribió el libro en respuesta a sus detractores, que los tuvo. Quizá, cansado de oír que sus cuentos no servían para nada y que tendría que ofrecer cosas realmente útiles al mundo respondió con este cuento 😉
      ¡Un abrazo Isabel!

  4. Qué triste es la vida del caracol comparado con la belleza del rosal, aunque tenga espinas.
    La alegría de quién las recibe y lo bonitas que quedan dentro de un jarrón.

    • ¡Mireia! ¡Qué alegría tu visita y tu comentario! 🙂
      Me gusta tu interpretación del cuento. Las rosas, quizá son más superficiales, pero no por eso deben de ser criticadas, puesto que nos ofrecen su belleza y su alegría. El caracol, aunque él se cree el más sabio del mundo, no ofrece nada, solo su tristeza.
      ¡Un abrazo bien grande! 🙂

  5. Pero bueno, el final me ha dejado muerta. Ya estaba esperando un giro inesperado del caracol, un final apoteósico, una fiesta de la naturaleza, un cambio de actitud del caracol y el rosal, y van y se convierten en polvo y todo sigue igual. La vida es así, pero yo creo que el caracol si que aportaba, cuando nadie lo veía, a escondidas.

    • 😀 😀 😀 😀 Vamos, Sensi, que ha sido como esas películas que vamos a ver al cine y que esperando, esperando llegan los créditos del final y uno se queda mirando la pantalla con las letras con cara de tonto y diciendo “¿Qué me he perdido?”
      Yo creo que el caracol es, en el fondo, un criticón y esperando esperando su gran momento no hace nada, mientras que la rosa, más superficial, ofrece lo que tiene y aunque sea poco a alguien hace feliz.
      ¡Un abrazo y gracias por la visita!

    • Sí señora. Cada uno en la medida que puede y según su capacidad debe dar color al mundo. No todos podemos ser genios y esperar a que llegue nuestro gran momento, nuestra aportación, por pequeña que parezca y por imperfecta que sea, en forma de poesía, cuento, fotografía… quizá haya alegrado a alguna persona y eso es lo importante.

  6. No solo me gustó sino que me dejó pensando. ¿Cuántas veces alternaremos entre uno y otro estado? Lucho por dejar mi costado caracol mirando al mundo por encima del hombro, despreciándolo. A veces pierdo la lucha y otras… hace que valga la pena.
    Un gran abrazo de martes. 🙂

  7. Creo que el caracol no puede hacer otra cosa que ser caracol. Y su carne es babosita y desagradable, así que quizás hacen ya bastante guardándose para sí (no por ser mala con ellos jaja, pero estoy segura de que uno prefiere que le regalen una flor, que un animalito viscoso).
    Y alguna función tendrán en el ecosistema
    No hacer nada a veces también es hacer algo. Muy lindo cuento! 🙂

    • 😀 😀 😀 😀 ¡Pobre caracol! “babosito y desagradable!
      Seguro que hace un montón de cosas, pero el del cuento es un poco engreído.
      A mí me parece una de esas personas que van por la vida en plan intelectual sesudo considerando que la labor de los demás es superficial y de poca importancia.
      Por comparar, más o menos lo que se debe creer algún “gran” escritor que menosprecia los blog porque él espera que le publiquen la “gran obra” pero esperando eso, el mundo se pierde su “obra menor” 😉
      Un abrazo, Daniela.

      • Sí, yo también veo al caracol engreído. Siguiendo con tu comparación del escritor que se cree mucho, quizás su obra ni es buena. Quizás mejor que se la guarde, como el caracol.
        Un abrazo a ti! Saludos (:

  8. Creo que todos tenemos un poco de ambos (caracol y rosa) y el maravilloso cuento no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad.
    Gracias una vez más por hacernos felices y soñar.

    • Pues sí, de acuerdo contigo al 100% Todos somos un poco rosa y un poco caracol, como seres humanos contradictorios que somos. Andamos por la vida intentando encontrar ese punto intermedio entre lo que nosotros creemos que somos, lo que los demás se creen y lo que quisiéramos o pensamos que mereceríamos ser. Siempre en lucha por encontrar el lugar adecuado en el mundo.
      ¡Un abrazo, Toni! Gracias por enriquecer este blog con tus reflexiones.

  9. El mundo sigue contigo y sin ti, unos se van otros vienen pero lo importante es que mientras estemos aportemos algo a la vida y a nosotros mismos, que sepamos disfrutar de ese tiempo y saborearlo. Hay que amar la vida!!! Me gusta la historia del cuento, hay muchos caracoles en el mundo. Un abrazo.

    • Que bien has sabido resumir la esencia de la historia. Si fuéramos un poco más conscientes de lo efímeros que somos, tal vez viviríamos más el hoy y no tanto un mañana que imaginamos perfecto.
      Para nosotros, uno de los mensajes de este cuento es el “carpe diem”, porque el que vive siempre esperando el mañana, tal vez se marche sin haber aportado nada.

  10. El caracol es como mucha gente, que viven tan encerrados en sí mismos que no ven más allá de sus narices. Y por si esto fuera poco, se permiten el lujo de criticar a aquellos que viven la vida con pasión. En fin…¿a que me enfado con el caracol? Con lo que me gustan a mi los caracoles, pero los que salen de su casa y recorren el mundo despaciiiiiiiiiiiiito.
    Preciosa historia, como siempre. Y maravillosa ilustración. Gracias por este martes especial!!

    • ¡Enfádate, Natalia! Que así sabremos que una de las funciones de la lectura: despertar los sentimientos y hacer que las personas nos posicionemos ante las cosas, se ha cumplido.
      También creemos, como tú, que este caracol es la metáfora de todos los engreídos que se creen que están por encima de los demás pero que, en realidad, nadie sabe con exactitud en qué son tan buenos 😉 Al fin y al cabo, como bien dices “el movimiento se demuestra andando”, aunque sea a paso de caracol”
      😀 😀 😀

  11. Creo que todo el mundo aporta algo a los demás. Algunos son tan evidentes como una sonrisa y otros, aún sin el deseo de la persona que los emite (el caracol) son menos aparentes, pero algo aportan o nos enseñan.
    He visto el vídeo de Campuzano y estoy de acuerdo en lo que comenta sobre los comentarios (valga la redundancia). Opino que es importante comentar sobre lo que has leído y agradecer y responder a quien comenta en tu blog. Espero hacerlo yo, lo suficientemente bien.
    Un abracete Martes, de esos próximos…

    • Pues sí, María, estamos muy de acuerdo contigo, porque incluso aquellas personas que solo aportan malhumor y tristeza, nos enseñan que las cosas bien podrían ser de otra manera y que podemos elegir sonreír o gritar.
      En cuanto a los comentarios, ¡lo haces de maravilla! 🙂 Siempre tienes una buena palabra de respuesta para todos.
      ¡Abrazos a montones!

  12. Yo creo que aunque no queramos todos aportamos nuestro granito de arena a este mundo, los rosales en forma de rosa, los avellanos en forma de avellana….y los caracoles con su baba ayudándonos a combatir las arrugas….o para llenar una cazuela y comer con los amigos una “caracolada”…… o para montar una granja de caracoles que ahora sus huevos son el nuevo caviar..

    Oye en un momento le he buscado al caracol tres aportaciones a este mundo

    Muy buen cuento como siempre, enhorabuena.

    • 😀 😀 😀 La segunda aportación me parece que a los caracoles no les gustaría mucho.
      Pero sí, tienes razón porque queramos o no queramos, granito bueno o granito malo, todos aportamos alguna cosa al mundo.
      ¡Un abrazo!

  13. Me ha gustado mucho el cuento pero el caracol también daba algo al mundo a su manera, simplemente siendo caracol. A mí es que me gustan mucho los caracoles (no para comérmelos) con esas antenitas tan graciosas y su caparazon de espiral.

    • ¡Ay, Eva! suerte que has aclarado que “no para comérmelos”, porque el pobre caracol ya había empezado a temblar 😀 😀 😀 😀
      Y te doy la razón: son muy lindos y muy pacíficos, aunque en el cuento, por eso de que se encierran en sí mismos, al autor le vino bien usarlos para su reflexión 😉

  14. Campuzano tiene razón, aunque yo tenga cerrados los comentarios. Soy ese caracol que se alimenta del polvo, luminoso del universo… Quien me lee suele dejar huella en si mismo y eso me bastaría, me hace sentir bien… No comento, pongo: me gusta después de leer… Bueno, me gustó mucho este cuento. Y aunque nadie comentara, me seguiría gustando y aunque yo no comente, volveré a leerlo… Gracias amigos. Os quiero.

    • 🙂 Gracias, Julie, ya sabemos que no eres de las de comentar, pero eso, a nosotros, no nos importa, porque lo que de verdad cuenta es que vemos la huella que dejas, luminosa aunque silenciosa, en forma de “me gusta” y siempre llegas puntual a la cita. ¡No sabes cuánto te lo agradeceremos!
      También nosotros, en otro blog, tenemos deshabilitados los comentarios, así que comprendemos muy bien que tú hayas elegido esa opción 😉
      ¡Un abrazo!

  15. Interesante las ideas del caracol, pero no debemos ser como él, muchos dariamos una patada a mucha gente, ¿que solucionariamos? y esconder la cabeza como los avestrruces o el caracol en su casa?, no ganariamos nada, hemos de seguir nuestro camino, mirar de aportar algo al mundo, a nuestros semejantes que a veces tanto necesitan recibir un abrazo o que nos lo den… no podemos ni debemos escondernos. Los cuentos cuentos son, pero todos nos deja un motivo para pensar…
    Tu..cada martes produces un cuento que nosotros esperamos con agrado.
    Hasta el martes que viene!!!!!

    • Es verdad que, en ocasiones, apetecería ser caracol y dar la espalda al mundo. Vivir solo de ti y para ti, pero como dijo en una de sus meditaciones John Donne, “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.”
      Gracias, Rosa, por comentar.
      ¡Un abrazo!

  16. Tengo que contaros que he puesto nuevos datos en mi referencia.

    La razón es que me han mencionado en una charla sobre cómo fomentar los comentarios en los blogs. Y eso me obliga a algunos compromisos virtuales.

    La persona que dio la charla se llama Víctor Campuzano y no es como el caracol del cuento. Sino que le gusta compartir lo que va aprendiendo de la vida y la web 2.0.

    Así, que os dejo su charla y espero que vuestros blogs se llenen de comentarios como rosas del rosal del cuento:

    https://youtu.be/xOVBBRKaLDg

Nos encanta que nos cuentes

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.