Los dos reyes de Gondar

african_by_blasterkid

Ilustración: Blasterkid

Era un día como los de antaño… y un pobre campesino, tan pobre, que no tenía más que la piel sobre los huesos y tres gallinas que picoteaban algún grano de teff que hallaban en el polvoriento suelo, estaba sentado a la entrada de su vieja cabaña como cada atardecer. De súbito, en la lejanía divisó a un cazador montado sobre su caballo que se acercaba galopando.

Al llegar frente a su casa, el forastero refrenó la montura, se acercó a él, desmontó y le dijo:

—Paz para ti en esta tarde, me he perdido en la montaña y estoy buscando el camino que conduce a la ciudad de Gondar.

—¿Gondar? Gondar está a dos días de camino de aquí —le contestó el campesino—. Pero el sol ya se está poniendo y sería más sensato que pasaras aquí la noche y te marcharas bien temprano mañana por la mañana.

El cazador aceptó la oferta y el campesino eligió la más hermosa de sus tres gallinas y con ella preparó un guiso para agasajar a su invitado.

Después de cenar juntos, pero sin apenas hablar, el campesino le cedió su cama al cazador para que pudiera descansar y él se acostó en el suelo, junto al fuego.

Al día siguiente, poco antes de amanecer, cuando el cazador se hubo levantado, el campesino le explicó cómo llegar hasta Gondar:

—Debes adentrarte en el bosque hasta dar con un río, que deberás cruzar montado en tu caballo, pero con mucho cuidado de no desviarte hacia la parte más profunda, la cual reconocerás porque en ella hay unas rocas muy grandes; acto seguido, toma el camino de la izquierda, el que bordea el precipicio y sigue hasta desembocar en una carretera muy ancha y después…

El cazador, que escuchaba con atención, repuso:

—Creo que volveré a perderme. No conozco esta región… ¿Tú podrías acompañarme hasta Gondar? Podrías montar tras de mí en el caballo…

—De acuerdo —dijo el campesino—, pero con una condición: cuando lleguemos allí, me dirás adónde debo dirigirme para poder conocer al rey. ¡Me haría tanta ilusión verlo! ¡Aunque fuera desde lejos!

—No hay problema en eso. Lo verás. ¡Te lo prometo!

El campesino cerró la puerta de su cabaña, montó en el caballo detrás del cazador y emprendieron la marcha.

Pasaron horas y horas atravesando montañas y montañas y bosques y ríos… y, después, pasó otra noche entera más.

Si atravesaban caminos sin sombra, el campesino abría su sombrilla negra y los dos se protegían del sol. Si pasaban por lugares fríos, se cubrían los dos con la misma manta vieja que el campesino había tenido la precaución de llevar consigo.

Cuando al fin divisaron la ciudad de Gondar recortada sobre el horizonte, el campesino le preguntó al cazador:

—¿Cómo se reconoce a un rey?

—No te preocupes, es muy fácil: cuando todo el mundo hace lo mismo, el rey es aquel que hace las cosas de forma diferente. Solo tienes que observar qué hace la gente que te rodea y lo reconocerás de inmediato.

Poco después, los dos hombres llegaron a la ciudad y el cazador enfiló el camino hacia palacio.

Al llegar a la entrada, se encontraron con muchísima gente que hablaba y se contaba historias, hasta que vieron a los dos jinetes sobre el caballo; entonces todos guardaron silencio, se apartaron para dejarles el paso libre y se fueron arrodillando a medida que pasaban ante ellos.

El campesino no entendía nada. Todo el mundo estaba arrodillado, excepto el cazador y él, que montaban el corcel.

—¿Dónde estará el rey? —preguntó el campesino— Mira a la gente… Debe andar cerca, pero yo no lo veo.

—Ahora entraremos en el palacio y lo verás. ¡Te lo aseguro!

Y los dos hombres entraron en el recinto del palacio montados en el caballo.

El campesino estaba inquieto. Veía de lejos una larga fila de gente y de guardias montados a caballo que los esperaban ante las puertas de entrada.

Al pasar delante de ellos, los guardias desmontaron y solo ellos dos siguieron sobre el caballo.

El campesino se empezó a poner nervioso:

—Me dijiste que cuando todo el mundo hiciera lo mismo… Pero sigo sin saber quién es el rey…

—Paciencia. Ya lo reconocerás. Tu solo recuerda que cuando todo el mundo hace exactamente lo mismo, el rey es el que actúa diferente al resto.

Los dos hombres desmontaron y entraron juntos a una inmensa sala del palacio. Nobles, cortesanos y consejeros reales, todos a una, se sacaron sus sombreros e hicieron una genuflexión cuando los vieron. Todos se quedaron con el sombrero en la mano, excepto el cazador y el campesino.

El campesino, entonces, se acercó al cazador y murmuró en su oído:

—Aún no sé quién es el rey…

—No seas impaciente —lo interrumpió el cazador—, acabarás por reconocerlo. Ven, siéntate conmigo.

Y ambos se instalaron en un amplio y cómodo sillón mientras toda la gente que había allí seguía de pie.

El campesino, cada vez más inquieto, empezó a observar con atención todo lo que lo rodeaba. Se giró hacía el cazador y le preguntó:

—Vamos a ver… ¿Quién es el rey?, ¿eres tú o lo soy yo?

El cazador se echó a reír y contestó:

—El rey soy yo, pero tú también eres un gran rey porque supiste acoger en tu casa a un extranjero que necesitaba ayuda y lo trataste bien.

Y desde entonces, el campesino y el cazador conservaron su amistad durante toda su vida.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar “Los dos reyes de Gondar” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Reader Interactions

Comments

  1. Que belleza de cuento, la grandeza de dar espontáneamente, dar sin esperar nada a cambio, dar porque ves a tu amigo en apuros y lo ayudas si puedes ayudarlo y lo dejas todo por él y lo acompañas y te vas y vuelves y te quedas hasta el final como y donde sea, porque eso es la Amistad… No sé si estoy inspirada pero el cuento me inspiró la siguiente décima. Con cariño.

    DAR

    Cuando las cosas se hacen
    con un gran desinterés;
    nada se espera después
    porque las bondades nacen.
    Hacer el bien nos complace
    y al dar rindes pleitesía
    a la mayor hidalguía
    y después de la ocasión
    sabes que dar es el don…
    …donde reina la alegría.

    Julie Sopetrán

    • Contigo me está pasando lo que al zorro con el Principito, ¡me estás domesticando con tus poemas! 😀 😀 😀 Qué fácil es acostumbrarse a lo bueno.
      Aunque no sé por qué, me parece a mí que el martes próximo será distinto… 😉

  2. ¡Ohhhh! (Imagíname sin poder cerrar la boca). Me han emocionado ambos. Uno por su generosidad y el otro por … en alguna forma también es generosidad, ¿no? Los dos comparten todo (remarco todo) lo que poseen.
    Un abrazo grandote. ¿Qué sería de mí sin ‘mis’ cuentos?

  3. Me ha gustado el campesino por su generosidad y el rey por su sabiduría. Y el cuento, porque creo que lo que nos hace “reales” es la bondad y la generosidad y no la sangre.
    Feliz martes, Martes y muchos besetes.

  4. Una hermosa historia. El trato del campesino hacia el cazador deberia ser lo normal y no una excepcion. Si eso fuera asi muchas situaciones extrañas e insensatas no se darian. La ayuda y colaboracion son muy importantes y sobre todo sin hacer diferencias ni acepciones.

    • Pues tienes toda la razón, si nos movieran las ganas de ayudar de verdad y no de ayudar “a cambio de”, el mundo sería un lugar más amigable y más cómodo en el que ser felices 😉
      ¡Gracias por tu comentario!

    • 🙂 Al menos nos recuerda que debemos ayudar a las personas que nos piden ayuda y no ser avaros en tiempo y dedicación. En especial, Edda, me gustó del cuento que el campesino, además de comida y cama le regala tiempo al cazador, algo que hoy día somos muy propensos a regatear.
      ¡Gracias por no faltar a tu cita del martes! 😉

  5. Qué bonita historia sobre el dar, el dar de corazón, sobre la bondad. Gracias!
    Me iba sonriendo mientras la leía por la impaciencia del campesino, y pensaba que yo soy igual, ;D

    Un beso y gracias! Feliz martes (de cuento)

  6. Que importante es recibir ayuda cuando lo necesitas, cuando estás solo, enfermo o triste. En esta sociedad son pocos los que actuarían como el campesino. El trabajo de educar a los niños para que sean adultos con buen corazón, sensibles a las necesidades del prójimo es nuestra. Hay que confiar en la bondad innata del ser humano. Solo hay que abonarla. Los cuentos son una semilla perfecta para sembrar en el corazoncito de los peques. Feliz semana!!

    • 🙂 Gracias por tu aportación, Juani. No podríamos estar más de acuerdo contigo: lo que se siembra en un corazón puede o no florecer, pero seguro que hay más posibilidades de que brote si lo siembras 😉 Deberíamos, al menos, intentar que las nuevas generaciones sean más solidarias con todo el mundo, sin importar de dónde vienen o quiénes son 😉
      ¡Un abrazo y feliz semana!

    • El vídeo es muy impactante porque nos abre los ojos. Creemos que somos solidarios con todos, pero la mayor parte de nosotros pasamos muchas veces junto a la necesidad haciéndonos los locos. Somos capaces de enviar dinero o cosas materiales a a la otra parte del mundo para ayudar, pero no somos capaces de dar la mano al que se cae junto a nosotros en la calle ;(
      ¡Tenemos tanto camino que recorrer todavía!

  7. ¡Qué chulo!
    Hoy leí el cuento de una forma distinta a la habitual, porque tenía público.
    Lo leí en voz alta, como si de un cuentacuentos se tratase.
    ¡¡Todo un éxito!!

    Muchas felicitaciones de parte de mi marido, que fue el que me escuchó y un lametón de Conga, que también estaba atenta al desenlace de la historia.

    Impecable como siempre. Un besazo!

    • 😀 😀 Gloan, feliz como una perdiz de leer los halagos de tu marido y de Conga. ¡Dales las gracias, por favor! Y diles que siempre que quieran, tienen aquí un cuento (o más) a su disposición 😉
      ¡Un abrazo!

    • ) La verdad es que sí, cuando ayudas con ganas a alguien es como si se te llenaran un poco las pilas del ánimo y si ese alguien te lo agradece con un gracias o con una sonrisa, las pilas aún se llenan más.
      ¡Un abrazo, Eva! 😉

    • 😀 😀 😀 Ni en España ni en ningún país con monarquía.
      Al pobre campesino lo tenemos que comprender, no tenía conexión a internet, ni whatsapp… ni tampoco había salido jamás de su casa, así que no podía saber si el rey era él 😉

Nos encanta que nos cuentes

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.