El viaje de la ratona

The Mice Listen to the Tailor's Lament circa 1902 Helen Beatrix Potter 1866-1943 Presented by Capt. K.W.G. Duke RN 1946 http://www.tate.org.uk/art/work/A01098

Ilustración: Beatrix Potter

Érase una vez una ratona que vivía en una señorial mansión de la China, junto a un arrozal, muy cerca de la Gran Muralla. Era lista y rápida y tenía un pelaje tan lindo, que era la envidia de todos los roedores de aquella región.

Muchos fueron los que quisieron casarse con ella, pero a todos rechazó, a pesar de que, entre sus pretendientes, un ratoncito muy trabajador y honrado, que vivía en el hueco de una piedra, le había robado el corazón. Sin embargo, la ratona se resistía a comprometerse con él, porque pensaba que merecía un marido mejor.

Después de mucho cavilar, un buen día, decidió que se marcharía a recorrer el mundo para encontrar al ser más poderoso de la Tierra y que con él, y solo con él, se casaría.

Emprendió el camino, y aún no había avanzado ni veinte pasos, cuando al mirar a su alrededor y contemplar los grandes arrozales que daban de comer a tantas personas y a tantos animales, la ratona pensó que, sin duda, alguien con el poder de saciar el hambre a los demás debía de ser el ser más poderoso del mundo. Así que, sin pensarlo dos veces, se acercó a un hermoso tallo de arroz y le dijo:

—Buenos días, arroz. Quiero casarme contigo porque eres el ser más poderoso que conozco; puedes alimentar o matar de hambre si quieres.

—Ya quisiera yo ser el más poderoso —dijo el tallo de arroz—, pero no tengo más remedio que reconocer que el Sol tiene más poder, porque yo no puedo madurar sin él.

La ratona no se dignó a mirarlo una segunda vez y emprendió una veloz carrera hacia la montaña del Este, donde el Sol habita. Cuando llegó allí, trepó hasta lo más alto y después tomó el camino cian del arcoíris hasta llegar muy cerca del Sol.

—Buenos días, Sol.

—¿Qué necesitas de mí? —preguntó el orgulloso Sol al ver a la ratona.

—Vengo a pedirte que te cases conmigo. El arroz me ha dicho que eres el ser más poderoso del mundo.

—Jajaja —rio resplandeciente el astro— Me gusta oír lo que me dices y, por eso, hoy brillaré con más intensidad, pero aunque me encantaría casarme contigo, debo reconocer que hay alguien más poderoso que yo: la nube, que al cubrirme no me deja brillar.

—¡Vaya! —dijo decepcionada la ratona— Entonces no me interesas.

Le dio la espalda y se deslizó arcoíris abajo sin ni siquiera decir adiós. El Sol la vio alejarse y riéndose agitó sus rayos a modo de despedida.

La ratona siguió entonces el camino rojo del arcoíris, que la llevó hasta la Cueva del Algodón, donde se fabrican todas las nubes.

Al llegar allí, eligió la nube más grande y blanca y habló con ella.

—Eres la más hermosa de todas y contigo me quiero casar. El Sol me ha dicho que no hay nadie más poderoso que tú.

—Pues siento que hayas viajado hasta tan lejos, pero el Sol se ha equivocado -suspiró la nube.

—¿Cómo que se ha equivocado?

—Yo no soy la más poderosa del mundo, porque más poderoso que yo es el viento. Cuando él sopla, me arrastra hacia donde quiere y yo no me puedo resistir.

—Pues si hay alguien aún más poderoso, tú no me interesas —dijo la ratona y sin añadir nada más, emprendió el camino en pos del viento.

Viajó durante días y días, preguntando a todo aquel que se encontraba si había visto al viento, pero nadie sabía decirle dónde vivía. Por fin, una hoja de árbol le contó que lo encontraría durmiendo en la Garganta Ventosa, pero que se cuidara cuando despertara, porque su soplido era muy peligroso:

—Harás bien en sujetarte al saliente de una roca o volarás muy lejos.

La ratona se puso en camino y después de un largo viaje, encontró al viento dormido, se agarró a una roca y lo despertó:

—¡Viento, necesito hablar contigo!

—Qué quieresssssss —sopló enfadado el viento— ¿Por qué me despiertasssssssss?

—Quiero que te cases conmigo. La nube me ha dicho que eres el más poderoso de la Tierra.

—¡Qué más quisiera! Hay paredes construidas por el hombre que son mucho más fuertes que yo y que, por mucho que lo intento, no consigo derribar. Sin ir más lejos, ahí tienes la Gran Muralla China; ¡ve a verla a ella!

Y la ratona, empujada por un soplo del viento, regresó volando a su hogar y aterrizó sobre la Gran Muralla China. Al notar sus patitas sobre sus piedras, la Gran Muralla gritó presa de pánico:

—¡Socorro, un ratón! ¡Fuera! ¡Fuera! —Y enseguida añadió— ¿Qué es lo que quieres de mí? ¡No me hagas daño!

—No quiero hacerte daño, solo quiero casarme contigo, porque me ha dicho el viento que nada hay en este mundo más poderoso que tú.

—¡¿Yo lo más poderoso del mundo?! —dijo con extrañeza la Gran Muralla— ¡Qué más quisiera! Hubo un tiempo en el que recorría la China de parte a parte, pero me fui derrumbando poco a poco, porque el ratón que vive en mis cimientos es más poderoso que yo. Roe y roe las piedras con las que estoy hecha, y con sus dientes, poco a poco, me va desmenuzando y llegará un día que ya nada quedará de mí. ¡Él es más poderoso que yo! ¡Cásate con él!

Y así lo hizo la ratona que, después de tantas aventuras y viajes, acabó casándose con el trabajador y honrado ratón del que estaba enamorada en secreto, el mismo que había construido su casa en el agujero de una piedra; de una piedra de la Gran Muralla China.

FIN

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Comments

  1. «…acabó casándose con el trabajador y honrado ratón del que estaba enamorada en secreto»
    A mí no me engañan. La ratona no lo quería. Le parecía muy poca cosa y cuando se da cuenta de que él es lo que ella busca vuelve con la cola – literal – entre las patas a buscarlo otra vez. Y le sale todo bien, con todo y desplante. Ay, esos cuentos tan politicamente incorrectos me encantan. Sólo quitaría esa línea, porque lo cierto es que ni ella se cree que estaba enamorada de él jajaja.

    • 😀 😀 😀 La ratona jura y perjura que lo amaba con locura, pero que dada su posición social tenía que procurar hacer un buen matrimonio. Dicen por Isla Imaginada que son una pareja muy feliz 😉

  2. Y es que, normalmente, las cosas que más anhelamos y que más difíciles nos parecen, suelen estar más cerca de nosotros de lo que pensamos. No es una ley física, pero se le aproxima bastante. Feliz Semana Santa!

  3. Qué excelente este viaje de La Ratona, a muchas personas nos ocurre lo mismo que a ella, viaja que te viaja para volver a tus raíces, y creo que eso es maravilloso, porque es cuando aprendes a valorar cada cosa, cuando te mueves, cuando aprecias lo que tienes, lo que tenías, lo que no puedes tener… Es como reconocer y apreciar tu identidad. Yo exigiría viajar para dar el carnet de identidad. Dos años viajando para conseguirlo. Dos años viviendo fuera para apreciar y saber quien eres o lo que eres. Te dejo hoy un ovillejo un tanto improvisado… de lo que me ha inspirado La Ratona.

    ¿Que más puedes desear?
    Viajar
    El sueño que te renueva
    te lleva…
    ¿Qué pretextos te dirigen?
    tu origen.

    Los errores se corrigen
    recorriendo los caminos;
    y así aprendemos destinos:
    viajar lleva a nuestro origen.

    js

    • Nadie mejor que tú para ejemplificar cómo los viajes por el mundo nos hacen crecer, ser mejores personas y tener una mente abierta. Viajar, como tú dices, nos permite conocer y conocernos. Los largos viajes iniciáticos de la literatura deberían ser obligatorios para obtener una nacionalidad, ¡qué buena idea has tenido! Seguro que en Isla Imaginada te copian la idea 😉
      Y de tu fantástico ovillejo, sin dudarlo ni un instante, me quedo con esta frase “Los errores se corrigen recorriendo los caminos”. Los caminos externos o internos, pero siempre haciendo el esfuerzo de caminar hacia adelante para avanzar, superarnos y mejorar. ¡Miles de gracias por tus aportaciones, Julie! Siempre nos hacen ir un paso más allá en las lecturas. ¡Feliz día!

  4. Pues sí que, menudo paseo se dio la ratona para acabar donde empezó. No sé si la moraleja de este cuento es que todos los caminos llevan a Roma o que lo que hay que hacer es escuchar al corazón desde un principio y dejarse de rodeos. ;P Pero me ha encantado la versión, aunque Jerby quiera seguir soltero.

    • 😀 la verdad es que el paseíto no está nada mal, al menos en transporte no se ha gastado mucho.
      A Jerby le buscaremos alguna ratona menos superficial que la del cuento 😀 feliz martes, Salmón.

    • Más de una vez estamos ciegos a las maravillas que nos rodean y salimos a buscarlas al otro lado del mundo.
      Es cierto lo que dices: la ratona tuvo mucha suerte 😀 😀 😀 hubiera merecido que él se hubiera casado con otra, pero eso lo dejaremos para otro cuento alternativo 😉

  5. ¡Qué ratona tan superficial! Yo soy el ratón y la mando a que le den mucha morcilla, por haberme rechazado antes.
    Hay muchas personas a las que sólo les importa lo material, y es una de las razones por las que muchas historias de amor no fructiferan.
    Un abrazo.

    • 😀 😀 😀 Yo creo que esta ratona no vivía en China, sino en casa de Bernie Ecclestone, por eso es tan interesada. La gente superficial, la que se mueve por las apariencias, es muy abundante en nuestra civilización occidental 😉 ¡Feliz martes!

  6. ¿Estaba enamorada en secreto de un ratón al que le buscó decenas de sustitutos previos? Qué forma de enamorarse más rara, jajaja. Hubiera estado bien que al final el ratón se hubiese casado con otra entre viaje y viaje. 🙂 Bonito cuento. Besitos martes

    • 😀 😀 😀 La verdad es que es una desaboría esta ratona, muy interesada, pero al final se da cuenta de que lo que buscaba estaba a su lado desde el principio. Eso nos pasa a todos muchas veces 😉 ¡Un abrazo, Óscar!

  7. El amor está más cerca de lo que parece!! Una buena fábula educativa. Tenemos la inmensa suerte de contar con un gran número de ellas en la literatura universal. Un saludo de cuento.

    • 🙂 ¡Hola, María! Tienes mucha razón, siempre vamos a buscar las cosas muy lejos y, muchas veces, están tan cerca que ni las vemos. Dicen que lo desconocido y exótico siempre llama más la atención.
      ¡Seguimos buscando cuentos en todas las literaturas para vosotros! 🙂 Un abrazo.

      • Si no fuera porque podría dar lugar a malas interpretaciones, te diría que me tienes loquito.

        Publicas el cuento y das una explicación. Luego lo paseas por las redes: Google+, Facebook, Twitter,… ¿cómo quieres que esté en todos los sitios? 😀 😀 😀

        Con estar en la zona de comentarios del blog, me conformo.

        Y respecto a la novia con una gran mansión, te diría lo que dice la sabiduría popular:

        > Más vale que sobre que no que falte.

        Eso sí, mi pequeña guarida en la muralla china, en la montaña más alta o en la esquina del barrio, que no me la quite nadie por si acaso vienen las discusiones algún día…

        • 😀 Las redes son como un altavoz, para recordar a los lectores que hay un cuento nuevo. Los comentarios es mejor hacerlos aquí 😉
          Pero sí te aconsejo que le des una ojeada, si puedes y te apetece, a “¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?”, porque es un apartado muy cortito que te permite conocer a los autores.

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