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Burbujas

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Ilustración: Romina Beneventi

La subida fue tortuosa, una tarea para nada fácil, pero después de tanto esfuerzo, por fin, habían alcanzado la cima de la enorme torre que se erguía imponente entre las nubes.

–¿Por qué subimos papá? –pregunta cansada la niña.

–Porque quiero que veas una cosa.

El hombre se acerca a la baranda, se asoma y mira hacia abajo. Su hija, sin saber de qué se trata, imita a su padre luego de recuperar el aliento.

—¡Guau!, estamos muy alto, casi puedo tocar las nubes —exclama feliz.

Sobre la gran superficie que divisan desde allí, se mueven miles de personas de un lado a otro, parecen verdaderos cardúmenes. Varias manchas se dirigen en direcciones opuestas. También hay puntos que caminan en soledad.

El hombre de barba blanca desaliñada con un parche sobre su ojo derecho hace entrega de un catalejo a su alegre hija.

–Dime qué ves.

–Hombres, mujeres y niños caminando en grupos. Otros caminan solos… Se mueven hacia todos lados.

–Mira bien, ¿qué tienen a su alrededor?

–Una… ¿burbuja?

El pirata moderno sonríe. Efectivamente, los hombres se mueven en burbujas.

–¿Cuántas hay?

–Cada uno tiene una.

–Esas personas no son conscientes de lo que pasa a su alrededor. Viven encerradas en sí mismas, tiñen la realidad de los demás con lo que les muestra su propia burbuja. Si te fijas bien, hay algunas que son más opacas que otras, algunas están casi ennegrecidas. Pero mira con atención, porque no todos llevan una.

–¡Es verdad! ¡Hay un grupo enorme con una burbuja gigante! ¡Y hay varios grupos que comparten burbujas! Aquellos —dice señalando a unas personas con lienzos y carteles— luchan por los demás, se preocupan de la gente, no conocen una única realidad, pero tampoco las conocen todas, se encierran en un único medio; cuando se enfrentan a otra burbuja gigante, se producen luchas descomunales, hay muertos incluso. ¡Mira esa! —Señala una burbuja llena de gente elegante—. Parece que se llevan bien entre ellos, pero, en realidad, están encerrados en su burbuja de la misma forma que los demás; comparten una realidad teñida…

Entonces, ¿cómo podemos conocer la realidad?

—No solo es conocerla lo que debemos, sino también cambiarla. Para ello, tenemos que reventar todas esas burbujas, hacer que las personas vean la realidad tal cual es, solo así se puede lograr una verdadera unión y hacer cambios sustanciales.

—Y ¿qué hay de nosotros papi?

—Nuestra burbuja es transparente, he intentado romperla muchas veces, pero me es imposible.

—¡Yo la romperé cuando sea grande!

El padre de un solo ojo ríe ante tal determinación. Él había dicho lo mismo a su madre muchos años atrás.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar “Burbujas” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

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Comments

    • Gracias por tus palabras, Chica de Papel, aunque no todos los cuentos son míos. Este de «Burbujas», por ejemplo, lo encontré navegando. Lo leí en el blog Tortugas viajeras y le pedí permiso a su autor para traerlo hasta aquí.
      Los míos los encontrarás en la categoría «Cuento de Martes de cuento» y «Cuento a medida» 🙂 y el libro que publiqué en junio lo puedes ver pinchando «aquí».

  1. Es bonito vivir en una burbuja transparente y delicada, pero de vez en cuando en necesario salir, mirar alrededor y entrar en otras burbujas para compartir con todos los que nos rodean.
    Me encantó hoy vuestro cuento. Yo soy muy de burbujas 🙂 😉
    Un besazo caluroso de verano, Martes.

    • 🙂 Gracias, María, con tu comentario pondrás contentas a las tortugas viajeras, que son las que nos han prestado el cuento 😉 Haces bien en salir de tu burbuja acogedora para conocer otras 😉 ¡Feliz verano, María!

  2. Es genial abrir mi burbuja o cerrarla. Creo que lo más importante es mantenerla límpia y transparente. Por si a caso yo ya tengo el mejor limpiador; buena compañia y una sonrisa positiva gracias a los cuentos de los Martes 😉

    • Tu voz es mágica y actúa como la de Aladino: «¡Ábrete, burbuja!» y, por un ratito, dejamos nuestro encierro para entrar en el maravilloso mundo de los cuentos que nos cuentas cada martes. ¡Gracias, amiga! 🙂

    • 🙂 en las burbujas uno vive muy bien, pero salir de ellas es una aventura. Es un cuento muy bonito 🙂 En cuanto lo leímos, le pedimos al autor permiso para compartirlo con vosotros y la ilustración de Romina… ¡creo que es perfecta! 😉

    • Gracias, Edda. De vez en cuando, navegando por estos mares inmensos de Internet, uno topa con verdaderas joyas como este cuento y esta ilustración y, entonces, intentamos traerlo hasta vosotros y compartir lo que a nosotros nos ha conmovido. ¡Un abrazo!

  3. ´Muchas gracias, amiga, por las dos sonrisas burbuja de hoy, la del cuento y la de la ilustración.
    Sí, seguro que la niña romperá la burbuja y quizá no tenga que esperar a ser “grande”, el poder de los niños en esto es grande y mágico.
    Un fuerte abrazo.

  4. Necesitamos nuestra intimidad, nuestro refugio, el sitio donde volver cuando nos hacen daño… Necesitamos nuestra burbuja donde los sueños son a veces realidad… Pero si las usamos en demasía o un mal uso prolongado…. Ya no sirve de nada todo esto que estoy contando
    Un beso de martes

    • Que cierto, marguimargui, necesitamos esa burbuja para sentirnos protegidos, pero si abusamos de ella, nos condenamos a acabar respirando un aire viciado que nos hace ser individualistas, egoístas y poco empáticos. Así que después de refugiarse, hay que saber encontrar la puerta que nos comunica con el resto de burbujas 🙂 ¡Un abrazo!

  5. Delicioso cuento, actual, burbujeante…:)))
    Besos.

    Para martes de cuento

    Vamos hacia todos lados
    impulsados por la prisa;
    con el llanto, sin la risa
    nos movemos agitados
    y caminamos atados
    metidos en nuestras pompas
    ¡Cuidado! No te corrompas
    busca otra realidad
    que sin aire y libertad
    será mejor que te rompas.

    Que en mi burbuja metida
    voy donde el viento me lleve,
    y así me siento vencida
    sin que ese viento… me eleve.

    JSopetrán

  6. Deberemos mirar al cielo y esperar una fina lluvia de pinchos de cáctus, que acaben con todas las burbujas del mundo.
    Gracias por un cuento, que una ves más nos hace reflexionar.

  7. A mí me gustan las burbujas pero con puerta de salida y de entrada, para poder ir a otras de visita. Este cuento tiene muchas lecturas, como casi todos, en realidad. Me quedo con el mensaje de tolerancia que me ha parecido captar, con ese no creer que nuestra burbuja es la mejor y las demás no tienen derecho a existir y también con el de abrir los ojos y mirar más allá de nuestra burbuja.

    Preciosa la ilustración.

  8. M.E. Creo que desde los ojos de los niños el mundo es más fácil de cambiar.
    Las burbujas nacen con nuestras ilusiones y sueños y ha medida que vamos creciendo según hemos conseguido nuestras metas, éstas cambian de color como los propósitos que se quedan por el camino.

    • Tienes razón Mireia y el mundo es bonito, precisamente, porque hay personas que confían en poder hacer ese cambio. Uno se hace viejo cuando deja de intentar salir de esa burbuja en la que nos escondemos 😉 ¡Un beso grande y gracias por comentar!

  9. Para reventar todas las burbujas habría que deshacerse de todos los móviles del mundo mundial… Y prácticamente nadie estaría dispuesto a ello. Un cuento muy bonito. Besitos

    • 😀 😀 😀 ¡No hombre! No podemos hacer eso porque entonces no podríamos leernos, ni conocernos… Todo en su justo punto, en su justa medida. Móviles sí, pero también personas que se miran a los ojos, hablan y se comunican. El cuento nos lo ha prestado el blog «Tortugas viajeras», por el que te recomiendo un paseíto. ¡Un abrazo, querido Óscar!

      • Con una limitación de uso entonces para que podamos hacerlo todo. Porque si no, la gente no regula, je je je. Le echaré un ojo, si viene de parte seguro que es exquisito. Besitos cariño

  10. La realidad, al igual que la locura, sólo es un punto de vista. De ahí que cada uno tengamos la nuestra y nos sea difícil comprender la de los demás.
    Yo no creo que se deban romper las burbujas, pues somos lo que hemos vivido y eso no se puede cambiar. Lo que creo que deberíamos intentar en alguna ocasión, es ser más indulgentes con nuestros semejantes y tratar de entender cómo funciona su mundo.
    Un abrazo.

    • Yo creo que si las burbujas se convierten en una cárcel, si que habría que intentar, al menos, cambiarlas un poco, ampliarlas o limpiarlas para ver afuera. Pero también es cierto que cada uno se fabrica un poco el mundo a su medida, dentro de su sociedad y con sus vivencias y si está en él cómodo, ahí se queda para siempre, creyendo que es el único sistema válido. No intenta, como tú dices, entender la burbuja del vecino. Es complicado ser conscientes de qué es y no es burbuja 😉

  11. Lo malo de las burbujas es que son redonditas, brillantes y siempre parece que se está mejor dentro de ellas. Es su manera de atraer pero, una vez estás dentro, siempre harán lo imposible por cambiar lo que te rodea y no dejarte salir nunca más. Un gran cuento.

    • Un cuento como este tuyo, bajo mi punto de vista, merece ser compartido para que llegue a muchos lectores. Ya te dije que lo leí y me enamoré de él.
      Gracias a ti por tu generosidad al dejármelo traer hasta este rincón. ¡Espero que haya más! 😉

  12. Claro, las burbujas que los sabios hindúes llaman maya… Los adultos deberíamos recuperar la capacidad de verlas para superarlas.
    Aleccionador cuento, un abrazo para ti desde Argentina.

    • Cierto. En el budismo es lo que de ilusorio nos rodea y nos ata a la materialidad de la tierra. Gracias por recordarlo, Bella, siempre atenta a la espiritualidad y a las historias de dioses y sabios. ¡Un abrazo de 10.465,17 kilómetros! 😉

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