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Rumpelstiltskin

rumpelstiltskin_by_diegosimone

Ilustración: diegosimone

Érase una vez un molinero muy pobre que un día se topó de frente con el rey, el cual paseaba muy cerca de su molino. A fin de parecer una persona importante, el molinero le contó que tenía una hija capaz de hilar paja y convertirla en oro.

—Ese talento es digno de admirar. Si tú hija es tan hábil como afirmas, llévala mañana a palacio y la pondré a prueba.

Al día siguiente, al llegar la muchacha, el rey la condujo a una habitación llena de paja, le entregó una rueca y un huso y le dijo:

—¡Ponte a trabajar! Tienes tiempo hasta el amanecer, si cuando regrese no has convertido esta paja en oro, morirás.

Después, cerró la puerta con llave tras él y la dejó sola en el interior.

La hija del molinero, sin saber qué hacer, se puso a llorar desconsoladamente. No tenía la menor idea de cómo convertir la paja en oro.

De repente, la puerta se abrió y entró un enano contrahecho que le dijo:

—¡Buenas noches. niña!, ¿por qué lloras?

—Porque tengo que hilar toda esta paja para convertirla en oro y no tengo ni idea de cómo hacerlo.

—¿Qué me das si hilo por ti? —preguntó el enano

—Te daré mi collar —respondió la chica.

El enano se guardó el collar en el bolsillo, tomó entre sus manos la rueca y empezó a hilar a toda velocidad «zummmmmmm, zummmmmmmmm, zummmmmm». A sus pies, se iban amontonando bobinas de hilo de oro. Toda la noche estuvo trabajando.

Al salir el sol, llegó el rey y al ver la paja transformada en oro, se quedó atónito y encantado, pero en su avaricioso corazón se despertó el deseo de poseer aún más riquezas, así que condujo a la hija del molinero a una habitación más grande que la primera, llena hasta el techo de paja y le ordenó:

—Si valoras en algo tu vida, convierte este montón de paja en oro. ¡Ponte a trabajar! Tienes tiempo hasta el amanecer, si cuando mañana regrese no has convertido esta paja en oro, morirás.

La muchacha no sabía qué hacer, estaba desesperada, pero, como el día anterior, se abrió la puerta, apareció el diminuto hombrecillo y dijo:

—¿Qué me das si hilo por ti?

—Te daré mi anillo

El enano se guardó el anillo en el bolsillo, tomó entre sus manos la rueca y empezó a hilar a toda velocidad y, otra vez, convirtió toda la paja en brillante oro.

El rey no cabía en sí de gozo, pero su codicia no tenía límite y todavía no estaba satisfecho, así que llevo a la hija del molinero a una habitación aún más grande que las dos anteriores, llena de paja a rebosar y le dijo:

—Si consigues hilar toda esta paja, me casaré contigo.

«Es hija de un molinero, cierto —pensó—, pero no podría encontrar una esposa mejor aunque buscara por todo el mundo».

Al quedarse sola la muchacha, el enano apareció por tercera:

—¿Qué me das si hilo por ti?

—No me queda nada para darte —respondió la chica.

—Entonces tienes que prometerme que, cuando seas reina, me entregarás el primer hijo que tengas.

«Quién sabe qué sucederá antes de que yo llegue a reina y tenga un hijo» —reflexionó la hija del molinero. Y como no tenía otra manera de salir de aquel aprieto, le prometió al enano lo que este le había exigido y el hombrecillo se puso a hilar.

A la mañana siguiente, la hija del molinero se convirtió en reina y no volvió a pensar más en el enano ni en lo que había sucedido.

Justo al cabo de un año, dio a luz a un hermoso niño y cuál no sería su consternación cuando pocos días después, de repente, se abrió la puerta de su habitación y apareció el enano:

—Dame lo que prometiste.

La reina, al recordar su promesa, le ofreció al hombrecillo todas las riquezas de su reino a cambio de su hijo, pero el enano se negó a escucharla:

—¡No! Ni todas las riquezas del mundo son comparables al valor de este niño.

Al oír esto, la reina se puso a llorar de tal modo que el enano, compadeciéndose de ella, le dijo:

—Te daré una oportunidad: tienes tres días para averiguar mi nombre, si lo adivinas, dejaré que te quedes a tu hijo.

El primer día, la reina le dijo al enano los nombres más extraños que ella recordaba, pero ninguno de ellos era el correcto, así que la reina mandó a todos sus mensajeros por el mundo para que trataran de averiguar el nombre del enano.

Al segundo día, cuando el hombrecillo llegó, la reina empezó a recitar todos los nombres exóticos que recordaba: «Gaspar, Melchor, Baltasar…». Pero cada vez que pronunciaba uno, el enano respondía:

—¡No, no! ¡Ese no es mi nombre!

Al tercer día regresaron los mensajeros, pero ninguno había sido capaz de encontrar lo que la reina pedía. Sin embargo, el último que llegó contó lo siguiente:

—Durante mi viaje, paré para descansar en una alta colina rodeada de bosques, allí donde los zorros y las liebres viven; había una casa muy pequeña y ante ella ardía una hoguera. Me escondí para observar y vi cómo el ser más grotesco que imaginar se pueda, danzaba como un loco alrededor del fuego, repitiendo sin cesar la misma cantinela:

Hoy horneo,

mañana cerveza bebo,

y pasado mañana al príncipe me llevo.

A la reina no engaño,

pero jamás sabrá que Rumpelstiltskin me llamo.

Es fácil imaginar el alborozo de la reina al oír la canción.

Al poco rato llegó el enano:

—Veamos, señora reina, ¿ya sabes cuál es mi nombre? Solo te quedan tres oportunidades.

—¿Es Conrado?

—¡No!

—¿Acaso es Gustavo?

—¡No!

—¿Tal vez sea Rumpelstiltskin?

—¡El diablo te lo ha dicho! ¡El diablo te lo ha dicho! —gritó el hombrecillo y golpeó el suelo con tanta rabia, que su pie derecho se hundió hasta la rodilla.

Para poder salir de su propia trampa, se sujetó con ambas manos a su pie izquierdo y tiró y tiró; con tanta fuerza, que se rompió la pierna antes de poder sacarla. Entonces, sin dejar de protestar, se marchó cojeando y nunca jamás se lo volvió a ver.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar “Rumpelstiltskin” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

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Comments

    • Pues sí, ¡vaya hombres que le han tocado en suerte en la vida! Espero que el hijo salga un poco mejorcito 😀 😀 😀 Lo que si es verdad que al final no se salva ella sola gracias a su ingenio 😉

  1. Mi enhorabuena por recuperar estos clásicos. Quizá, de este cuento es difícil extraer una moraleja. El rey, aparte de codicioso, es un sádico puesto que sabiendo que la hija no puede convertir la paja en oro (¿cómo podría explicarse que pudiendo hacerlo el molinero fuera tan pobre?) decide llevársela al castillo. Ella, pobre, solo quiere salvar la vida, aun casándose con semejante rey, y la salvación de su hijo proviene del mero azar. Con todo, delicioso. Saludos

    • Gracias por tus palabras, porque creemos que los clásicos, denostados muchas veces en la actualidad, vale la pena leerlos.
      De estos cuentos, cuyo origen se ignora y de los cuales desconocemos el porqué inicial, ya que con el paso del tiempo las versiones han ido modificando detalles que quizá nos hubieran dado más pistas, es difícil deducir la intención. No obstante, siempre es posible, a partir del comportamiento humano, hacer alguna reflexión.
      En este caso, yo pienso que lo que se puede deducir es que aunque la familia (el padre), el amor (el rey) y los amigos (el enano) te fallen o te utilicen, siempre podrás salir adelante tu solo si te lo propones y ganar la partida en las peores situaciones de la vida. ¡Nunca hay que rendirse y hay que luchar hasta el final para perseguir la victoria! 😉

  2. No entiendo cómo la muchacha aceptó el último trato. Si casarse iba a ser la consecuencia, ¿por qué no dejar de hilar si no le había comentado en ningún momento que la iba a matar? Mmm…

  3. Bueno, este cuento tiene bastante lectura con referencia a lo que nos rodea que nunca sabemos de donde nos viene tanto el bien como el mal. De todas formas, yo que empecé a escribir en el molino de harina de mi padre, reconozco que la pobre molinera fue víctima de todos y la salvó esa casualidad, esa magia que a veces surge en la vida, para que ella no perdiera a su hijo. Es un cuento maravilloso, del que podemos aprender mucho. Mi abrazo fuerte para ti.

    Ser hija de un molinero
    es de lo más natural,
    “harina de otro costal”
    es que te usen por dinero.
    El rey es un usurero
    el enano un codicioso,
    el padre, bastante ocioso,
    y son las casualidades…
    las que evitan las maldades
    de un mundo: muy peligroso.

    Julie Sopetrán

    • Los sucesos que vivimos nunca sabemos cómo afectarán nuestra existencia. Algo que parece un mal, puede ser un bien… ¡y esto me recuerda un cuento! Ahora mismo lo busco para subirlo un martes 😀 😀 ¡Si es que siempre me inspiras con tus comentarios, querida Julie!
      Me encanta tu poema y estoy de acuerdo que, muchas veces, las casualidades modifican el rumbo de nuestra existencia.

  4. Leo esta historia y pienso que sin la intervención del enanito siniestro la muchacha nunca hubiera podido sobrevivir al desacierto de su padre y su gran bocota. 😀 😀 Feliz Martes de Cuento

  5. Este cuento siempre me ha dejado inquieta, eso de que el rey no recibiera su merecido… Como bien habéis apuntado arriba, “todos malos”. Me encanta la variedad con que siempre nos obsequia Martes de cuento, que va mucho más allá de “Y fueron felices y comieron perdices”!

    • 🙂 Èlia! Quina il·lusió veure’t per aquí!!! 😉 En aquest conte, com en molts de tradició molt antiga, sempre queda com un regust d’injustícia o manca de claredat. Potser perquè els molts retocs fan perdre una mica el motiu inicial. Però, com molt bé dius, hi ha d’haver contes per a tots els gustos i és justament això el que intentem fer. A fi de comptes, les diferències fan possible que la nostra ment s’obri a noves realitats… I ja saps quanta falta ens fa això avui dia 🙂 Molts petons!!!!

    • 🙂 Es un cuento muy atípico (todos son malos) 😀 😀 😀 Y cuando un cuento es muy atípico, eso quiere decir que es muy, muy antiguo. ¡Un abrazo, Toni! Que tengas un martes de cuento genial 😉

    • 😀 😀 😀 Jerby, recuerda que para los enanos (igual que para los gollum), el valor de las cosas es muy diferente. No puedes compararlo con el de los humanos, al fin y al cabo, ellos tienen todo el oro que quieren y ya no lo consideran valioso, por eso buscan otro tipo de «tesooooros» 😉

    • 🙂 Es un cuento antiquísimo que popularizaron los Hermanos Grimm 🙂 Los clásicos esconden significados que a veces se nos escapan, pero aún así siguen vigentes, porque nos hablan de la condición humana que siempre es parecida 😉 ¡Un abrazo Melbag!

  6. Te voy a contar algo. Me encanta que, si bien es “Martes de Cuento”, cuando publicas, ¡en mi país todavía es lunes! Y si da la casualidad de que estoy en wordpress, inicio mi semana de una manera increíble gracias a ti. ¡Abrazo!

    • 😀 😀 Ya que estamos de confidencias, yo también te contaré algo… Al pensar en el nombre del blog, barajé muchas posibilidades. Lo que tenía muy claro era que los cuentos solo aparecerían una vez a la semana, por motivos que ya te contaré otro día 😉 Me resistía a poner un día concreto de la semana en la nombre, porque pensaba: «En Japón lo leerán un día después y en las américas un día antes…» Pero después de darle muchas vueltas me dije a mí misma… «¿Pero tú qué te crees?, ¡pero si ni en Japón ni en la américas te van a leer!» 😀 😀 😀 Así que me decidí por el «martes» 😉 Parece que me equivoqué 😀 😀 😀 Pero no sabes lo contenta que estoy de haber metido la pata con el nombre 😉
      Me alegro muchísimo de hacerte empezar la semana con una sonrisa. ¡¡Un abrazo transoceánico!!

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