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La flor de lililá

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Ilustración: escume

En un tiempo muy lejano, cuando los dragones surcaban los cielos y los herreros confeccionaban pesados trajes de hierro, vivió una reina que contrajo una misteriosa enfermedad que en poco tiempo la dejó completamente ciega.

Intentaron sanar sus ojos magas, hechiceros, brujas y brujos pero nada funcionó. Finalmente, una sabia curandera le comunicó que solo recuperaría la vista si se aplicaba un ungüento preparado con los pétalos de la flor de lililá; el problema era que nadie sabía dónde crecía aquella flor ni qué aspecto tenía.

Deseosa de encontrar el remedio para su terrible mal, la reina reunió a sus tres hijos y les comunicó que aquel de ellos que consiguiera encontrar la flor heredaría el trono.

El primero que partió fue el mayor. Montado en su corcel blanco, se alejó de palacio a galope tendido.

Al cabo de varias horas de viaje, se cruzó con una anciana que le pidió comida:

—Que tengas un buen día, muchacho. ¿Serías tan amable de darme un poco de pan? Me muero de hambre.

—¡Come rayos y centellas y apártate de mi camino, vieja! –gritó el joven malhumorado, mientras espoleaba al caballo.

Y, sin mirar atrás, siguió adelante en busca de la flor de lililá.

Pasaron los días y en el palacio, impacientes al ver que el mayor tardaba tanto en regresar, decidieron que el segundo de los hermanos partiera en busca de la flor. El joven montó en su negro corcel y pronto se perdió de vista en la lejanía.

También él se encontró con la anciana y también él pasó de largo, contestando con rudeza a su ruego, tal y como había hecho su hermano mayor:

—¡Come rayos y centellas y apártate de mi camino, vieja!

Transcurridas unas semanas sin que ninguno de los dos regresara a palacio con la flor de lililá, la más pequeña de los tres decidió probar suerte. Montó en su caballo alazán y dejando tras de sí una nube de polvo, se alejó veloz del castillo.

En el mismo lugar por el que habían pasado anteriormente sus hermanos, se encontró con la misma anciana:

—Joven, tengo hambre, ¿podrías darme un poco de pan?

—¡Naturalmente! Aquí tienes una hogaza entera.

—Muchas gracias, hijita. Dime, ¿qué haces por aquí?

—Busco la flor de lililá. Mi madre se ha quedado ciega y dicen que solo un ungüento preparado con los pétalos de esa flor puede curar sus ojos.

—Yo puedo ayudarte. Toma esta vara de avellano y sigue adelante por este mismo camino hasta que veas una roca negra. Cuando la encuentres, golpéala tres veces con la varita y espera. La piedra se abrirá y en su interior descubrirás el jardín más hermoso que ojos humanos hayan contemplado jamás. En ese jardín crece la flor de lililá. La reconocerás enseguida, porque desprende una fragancia arrebatadora y porque sus pétalos asemejan terciopelo. Pero, ve con cuidado, porque el jardín está custodiado por un fiero dragón. Deberás estar alerta: si el dragón tiene los ojos abiertos, es que duerme; si por el contrario tiene los ojos cerrados, es que está ojo avizor.

La joven princesa agradeció a la anciana su ayuda y se marchó.

No tardó en encontrar la piedra negra, la golpeó con la vara de avellano y todo sucedió tal y como la anciana le había predicho. Comprobó que los ojos del dragón estaban bien abiertos y pasó junto a él sin hacer ruido; se adentró en el jardín, guiada por el perfume de la flor de lililá, la cortó y se la guardó en su talega. Luego, puso rumbo a palacio.

En el camino de regreso, se encontró a sus hermanos, sentados a la vera del camino, cansados de tanto buscar inútilmente la flor. La hermana pequeña les contó su aventura y los tres, muy contentos, se pusieron en marcha para llevar el remedio a su madre. Sin embargo, los dos mayores pronto comprendieron que sería la pequeña la que se ceñiría la corona y, cegados por la envidia, decidieron deshacerse de ella. Desoyendo sus súplicas, le arrebataron la flor, la encerraron en una profunda cueva, tapiaron la entrada con pesadas rocas y huyeron de allí.

Al llegar al palacio, entregaron la flor de lililá a su madre, contando que la habían encontrado ellos y que, por tanto, les correspondía a cada uno la mitad del reino. Pero la reina, aunque ya restablecida de su misteriosa enfermedad, estaba tan triste por la pérdida de su hija pequeña que se resistía a nombrarlos herederos. Tenía todavía esperanzas de que la princesa regresara.

Entretanto, y por arte de magia, a la entrada de la cueva en la que la princesa estaba cautiva había crecido un cañaveral y un pastor, que había llevado a pastar allí a sus ovejas, cortó una caña para tallar una flauta. Al soplar en ella, del instrumento se escapó esta triste canción:

¡Ay!, pastor, sóplame fuerte,

porque te quiero contar:

mis hermanos me encerraron

por la flor de lililá.

El pastor, sin dejar de tocar la flauta, se dirigió a la ciudad y al pasar frente al palacio, la desconsolada reina, que estaba asomada a la ventana, escuchó aquella extraña melodía y lo llamó. Tomó entre sus manos el mágico instrumento, sopló en él y, al hacerlo, la flauta cantó:

¡Ay!, madre, sóplame fuerte,

porque te quiero contar:

mis hermanos me encerraron

por la flor de lililá.

Sin dar crédito a lo que oía, la reina le pidió al pastor que la condujera sin tardanza al lugar en el que había cortado aquella caña encantada.

Cuando llegaron allí, la misma anciana con la que los hermanos se habían cruzado le contó a la reina la verdad de lo sucedido y apartando la pesada roca que cubría la cueva, le devolvió, sana y salva, a su hija pequeña.

Regresaron madre e hija a palacio y la reina anunció a todos sus súbditos el nombre de su heredera y, acto seguido, desterró para siempre a sus dos hijos mayores.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar “La flor de lililá” con la voz de Angie Bello Albelda

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Comments

  1. Yo estoy de acuerdo contigo, ¡anda que no se sabe de qué pie calzan los hijos!
    En cuanto a tu pregunta… ¡ni idea! Yo creo que en aquel entonces se marchaban con una mano delante y otra detrás, pero no puedo asegurarlo.

  2. Me encanta , cómo con sé pone en contacto,la promesa con su madre,Con la melodía del corazón,Por eso me gusta tanto el audio,trasmite con la voz del alma,gracias,,,

    • Estamos de acuerdo en que la ilustración es preciosa. Cuando la vimos, nos gustó mucho y aunque de la misma persona que ha ilustrado esta había otras también preciosas, nos decidimos por esta. Nos alegra que te hay gustado. ¡Un abrazo!

  3. Es un cuento del que debemos aprender todos en el día a día de nuestras acciones enfrentándonos a los dragones, a la gente malvada, a la buena gente, a los engaños, a las envidias, a las herencias, a los egoísmos… Me ha encantado leerte y tu adaptación, de lujo. Aquí te dejo mi poemilla…

    La Buena Acción

    Ciego es quien no responde a quien le pide:
    la flor de lililá no está visible,
    la guarda el corazón en lo invisible
    allí donde el amor reina y reside.
    La buena acción jamás, jamás expide
    emite su candor en lo sensible
    porque ignora lo vil, es impasible
    porque no sabe herir, nunca decide.
    Tan sólo el bien la anima en su tarea
    su búsqueda es amor por donde vaya,
    aunque el mundo la ignora y la golpea
    No entiende de maldad en la batalla
    en su interior está lo que desea
    ella es el bien común que actúa y calla.

    Julie Sopetrán

    • A veces es difícil, pero estoy de acuerdo contigo que debemos actuar con bondad e intentar ser buena gente. En un mundo cada vez más cínico, egoísta, envidioso… debemos intentar buscar en nuestro corazón esa flor. ¡Gracias, Julie, por tu poemas! Es un lujo leer el cuento de nuevo en los versos que nos dedicas con tanta generosidad. ¡Un abrazo inmenso!

  4. Hay un autor estadounidense (ya fallecido) llamado Wayne Dyer que escribió (palabras mas, palabras menos) “Dios nos envía a los amigos para pedirnos disculpas por nuestros familiares”. Esta frase calza como anillo al dedo al cuento de esta semana. Besos y abrazos Martes de Cuento 😀 😀 😀

  5. Me gusta la moraleja del cuento, todos deberíamos ser más humanos y pensar en los demás. El egoísmo no lleva a ningún sitio. La más pequeña no pensó solo en sí misma ayudó a la anciana y eso le ayudó a ella. Hermosa historia.

  6. Con hermanos como estos casi me alegro de ser hija única!! Desde luego a veces es mejor que no haya nada que repartir. Me ha gustado mucho. Un abrazo!!!

  7. La lectura de este cuento tiene mucho del recuerdo infantil de mis años niños, pero me han gustado mucho los cambios, a tenor con los tiempos actuales, dirigidos hacia el sexo femenino. Delicado e intenso, su contenido. Y como siempre, una excelente adaptación. ¡Enhorabuena!
    Un abrazo de cuento con los aromas de las flores de otoño.

  8. Muy bonito y poético. En los cuentos los malos siempre reciben su merecido y los buenos se ven recompensados, hay justicia en ellos, a lo mejor por eso nos gustan tanto.

  9. Dime si a cambio de nada, yo te puedo pedir, que me entregues todo el alma.
    Regatear ya no puedo, ni pensar en el descuento.
    Solo daré lo que tengo y si algo bueno ha de venir, que no me encuentre durmiendo jjjj
    besis

  10. Adoro ese cambio de género en algunos de los protagonistas ;P
    Aparte de eso, la historia es a la vez familiar y sorprendente. Mientras la lees, parece que ya la has escuchado antes, pero está tan bien contada que, al menos yo, me he visto un poco ansiosa por averiguar qué pasaría después. Eso es hacer magia: contar un clásico y que parezca nuevo.
    Y yo que la reina, les había puesto a cortar cañas a los hermanos y a gestionar el albergue local, para que aprendan la lección.

    • 😀 😀 😀 ¿A qué ha quedado bien y el cuento no se ha resistido? ¡Reinas y princesas pueden tener su espacio en los clásicos si lo hacemos con cariño! 😉
      El castigo me gusta, trabajar sin descanso. Al fin y al cabo el destierro puede llegar a ser incluso un favor 😉

  11. De pequeño, leí una versión de Grimm si mal no recuerdo.

    En ella, la flauta está hecha de un hueso y al hacerla sonar, el hueso se convierte en un esqueleto y el esqueleto, en el protagonista del cuento.

    Sea la versión que sea, conviene siempre ayudar a las viejas y a los enanos por si son brujas o gnomos que nos pueden echar una mano más adelante.

    Y sin son viejas o enanos que no volvemos a ver en la vida, también.

    • Si has pasado por la sección «¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?», verás que hay infinidad de versiones, puesto que se trata de un cuento popular. En alguna de ellas, en lugar de encerrar al menor en una cueva, los hermanos mayores lo matan y lo entierran, pero un dedo queda fuera y se convierte en caña y es con ese dedo con el que el pastor construye la flauta.
      También hay un cuento muy de los Hermanos Grimm con el que este otro relato se puede haber mezclado titulado «El enebro».

          • 😀 😀 😀 ¡Vaya situación!
            Yo he llegado a sufrir y a preocuparme seriamente por algunos personajes de cuentos o novelas. La literatura es un arma poderosa.
            Conozco libros que han causado millones de muertes y otros que han dado paz y tranquilidad a muchos millones de seres humanos. La literatura es una cualidad humana valiosa y poderosa, por eso a algunos les interesa mantenerla alejada.

    • Afortunadamente, Carmen. Si el mundo estuviera solo lleno de cosas malas es posible que ya no existiera. Por fortuna, siempre habrá personas que intentan mejorar las cosas en lugar de empeorarlas. Un abrazo 😉

    • Gracias, JaVy. En esta ocasión nos costó bastante decidirnos, porque hay tantas versiones de este cuento que era difícil decidirse por una. Finalmente, tomamos elementos de aquí y de allá e hicimos nuestra propia versión, así que tu valoración nos pone muy contentos. Feliz día.

Nos encanta que nos cuentes

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