De cómo se instaló la gata dentro de la choza

Ilustración: Picolo-kun

Había una vez una gata, una gata salvaje, que vivía sola en el matorral. Cuando al cabo del tiempo se cansó de su soledad, tomó por esposo a otro gato salvaje que, a sus ojos, era la criatura más espléndida de la selva.

Paseaban juntos cierto día por un sendero entre la hierba alta, cuando, zas, de la pradera salió de un brinco el Leopardo y le pegó un revolcón al marido de la gata, que quedó despanzurrado en el suelo.

–¡Vaya! –dijo la Gata–. Mi marido ha mordido el polvo; ahora comprendo que la criatura más espléndida de la selva no es él, sino el Leopardo –y la Gata se fue a vivir con el Leopardo.

Vivieron muy felices hasta que un día, cuando cazaban en el matorral, de pronto, catapún, de entre las sombras saltó el León, aterrizó en el lomo del Leopardo y se lo zampó.

–¡ Vaya! –dijo la Gata–. Ahora veo que la criatura más espléndida de la selva no es el Leopardo, sino el León.

Y la Gata se marchó a vivir con el León.

Vivieron juntos muy felices hasta que un día, cuando acechaban a sus presas en el bosque, una figura enorme se cernió sobre ellos y fu–chu, el Elefante plantó su pata sobre el León y lo dejó planchado.

–¡Vaya! –dijo la Gata–. Ahora veo que la criatura más espléndida no es el León, sino el Elefante.

Así pues, la Gata se fue a vivir con el Elefante. Trepaba en su lomo y se acomodaba ronroneando en su cuello, justo entre las orejas.

Vivieron juntos muy felices hasta que un día, cuando paseaban entre las altas cañas de la margen del río, ¡pa–wa!, se oyó una fuerte detonación y el Elefante se desplomó en la tierra.

Al mirar a su alrededor, la Gata solo alcanzó a ver un hombrecillo con una escopeta.

–¡Vaya! –dijo la Gata–. Ahora veo que la criatura más espléndida de la selva no es el Elefante, sino el Hombre.

Y, así, la Gata echó a andar detrás del Hombre y, al llegar a su casa, se encaramó de un salto al techo de paja de la choza.

–Por fin he encontrado a la criatura más espléndida de toda la selva.

Vivió felizmente en el techado de la choza y comenzó a atrapar a los ratones y las ratas de la aldea. Hasta que un día, mientras se calentaba al sol sobre la choza, oyó ruidos procedentes del interior. Las voces del hombre y de su esposa fueron subiendo de volumen poco a poco hasta que ¡wara–wara–wara…yo–ui!, por la puerta salió despedido el hombre y aterrizó en el polvo.

–Con que sí, ¿eh? –dijo la Gata–. Ahora sé quién es de verdad la criatura más espléndida de la selva: la Mujer.

La Gata descendió del techo, entró en la choza y se arrellanó junto al fuego.

Y allí está instalada desde entonces.

FIN

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Comments

  1. Exacto, Carmen, hay que saber reírse de todo, incluso de uno mismo.
    Y no creo que nadie se moleste, las personas que leen cuentos tienen una mente muy abierta y saben, perfectamente, que lo que se explica en ellos es simbolismo y nada más.
    Tampoco deberían ofenderse las mujeres al leer cuentos de princesas 😉
    Ofenderse es demostrar poco inteligencia y quedarse solo con lo superficial del relato.
    Un abrazo grande, Carmen.

  2. Es un cuento que nos habla de la vida de una gata bastante liberal, egoístona y del último que llega… pero es que así son los gatos. Se acomodan a lo mejor, o lo que a ellos les parece lo mejor. Y claro, que muchas personas también son así. No entremos en averiguar por qué tenía que ser con una mujer con la que termina la gata, eso ya son palabras mayores… Tengo alrededor ocho gatos salvajes y todos me esperan a la misma hora a que les eche de comer. Pero hay una gata que se parece a la del cuento y no se queda con nadie, bueno sí, con el último que llegue a darle lo que quiere… su choza es mi ventana y ahí se pasa las horas de comida a comida. En fin, que me pareció un cuento que define muy bien a los gatos… gatas, en cualquier parte del mundo.

    Los gatos son egoístas
    -y la gata más que el gato-
    ella vive lo inmediato
    porque es demasiado lista.
    La del cuento, es gran turista
    en los cambios se reboza
    y es libre, como una moza
    no le importa con qué dueño
    ronroneando su empeño
    amanece, en cualquier choza.

    Julie S.

    • 😀 😀 😀 Solo alguien que ha convivido con gatos sabe cual es su carácter y lo mucho que van a su aire y a su conveniencia.
      Siempre se ha dicho que el gato no tiene dueño, que se queda con quien más le conviene y que cuando se restriega en las piernas de alguien no está diciendo lo mucho que te quiere, sino que está afirmando la posesión sobre esa persona.
      Has resumido a la perfección cómo son y cómo sienten nuestros amigos los felinos 😉
      Gracias, Julie.
      Un gran abrazo.

  3. Una gata que se mueve en la vida y se instala al lado del más poderoso…No sé, creo que no me gusta mucho esta gata, lo cual no quiere decir que no el cuento.
    Gracias porque en la variedad está el gusto y el aprendizaje.
    Un fuerte abrazo.

    • 😀 😀 😀 😀 La verdad es que a mí tampoco me gusta mucho esa gata, siempre buscando el sol que más calienta.
      No obstante, no deja de reflejar una forma de ser existente y es bueno conocer todas las realidades para saber elegir las que queremos que nos sirvan como modelo y las que queremos rechazar.
      Me alegra saber que, a pesar de todo, el cuento te ha aportado algo.
      Un abrazo grande, Isabel.

    • 🙂 Pues eso es lo que importa, Felicitas, que te haya hecho sonreír.
      A veces, olvidamos que el primer objetivo de los cuentos es, simplemente, hacernos pasar un ratito agradable.
      ¡Un gran abrazo!

  4. Yo no quiero decir nada por si alguien se siente mal, pero eso que dice de la mujer pues… me encanta, jeje.
    Me ha gustado mucho el dibujo.
    Besetes de martes, Nona.

  5. De hecho no sé si la mujer es la criatura más espléndida, pero si que és la más inteligente y cuerda 🙂 Feliz martes tardío para mi hoy.

    • 😀 😀 En Zimbabue no lo sé, pero en el resto del mundo hay de todo, como en botica. Hay mujeres espléndidas, otras no tanto y otras, directamente, nada de nada. Pero ya sabemos que los cuentos, por ser cuentos, siempre tienden a exagerar y ni todos los príncipes son azules, ni todos los dragones feroces.
      ¡Un abrazo, amigo!

  6. A mi la mejor de todos me parece la gata, ¡qué capacidad de adaptación! eso es inteligencia emocional y no se diga más.
    La ilustración es una maravilla, en especial el árbol.

    • Tanta adaptación que más que gata parece camaleona 😀 😀 😀 😀
      Esta me parece a mí que tiene «moral de quita y pon», que varía según las circunstancias y se adapta a conveniencia 😉
      El dibujo a mí también me parece genial.

  7. La búsqueda de la perfección es un imposible. Siempre hay alguien más listo, más fuerte, más inteligente e incluso más tonto y más ignorante. De todas maneras que un cuento popular afirme que la mujer es el ser más espléndido pues será por algo!!! Jajaja…saludos cuenteros!!!

  8. Bueno, no seré yo quién contradiga el cuento X-D
    Muy chulo su procedencia, me ha encantado que venga de allí. Otra cosa es el cuento en sí, la estructura repetitiva, el objetivo del personaje… Me carga un poco. No obstante, un cuento interesante. El dibujante (Gabriel) es MAGNÍFICO. Y el dibujo en particular para este cuento es precioso. ¡Enhorabuena!

    • 😀 😀 😀 😀 Si lo dicen en Zimbabue, ¿cómo vamos nosotros a llevar la contraria?
      La gata es un poco impertinente e interesada, pero así son los gatos y el que ha tenido uno lo sabe 😉
      En cuanto a la estructura, es muy típica en los cuentos de tradición oral, porque así se facilitaba memorizarlos 😉
      A los niños más pequeños les encanta y aún hoy en día la encontramos en cuentos para los más pequeños como, por ejemplo, ¿A qué sabe la luna?
      El dibujo a mí también me gustó mucho. Sobre todo los tonos elegidos.
      ¡Un abrazo, Enri!

    • Pues sí, al leerlo pensé en ti, Jerby.
      Pero debes reconocer que en otros cuentos tus congéneres salen muy bien parados y que en el libro de Martes de cuento os hacemos un buen homenaje 😉
      ¡Un abrazo!

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