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La sabiduría de las urracas

En la vida de todo ser, llega un día en el cual finaliza la infancia. Los juegos quedan atrás y se pasa a formar parte de la comunidad de adultos. Cuando llega ese momento, te dejan de cuidar y entonces eres tú el que cuida de otros y toma decisiones.

Pues bien, en esto, las urracas no son una excepción, aunque en su caso, además, deben someterse a una serie de pruebas para determinar si de verdad pueden dar el importante paso de la niñez a la madurez y si son capaces de superar en sabiduría al líder para ocupar su lugar.

Esta es la historia del día en el que tres jóvenes urracas se debían examinar para comprobar si ya estaban preparadas para volar junto a las adultas y si alguna era más sabia que la que dirigía la comunidad.

Una urraca muy docta, la más veterana y la que hasta entonces había sido líder de la bandada y que tal vez ahora debería ceder su puesto a alguien más capaz, llamó a la primera urraca candidata y le preguntó:

—Veamos, ¿cuál crees tú que es la cosa de este mundo a la que más deberían temer las urracas?

El pájaro cerró los ojos, reflexionó un buen rato y luego respondió:

—Yo creo, que la cosa más terrible de este mundo para una urraca es la flecha, que puede matar de golpe a una de nosotras, así que debemos huir de ella.

Al escuchar esto, las aves mayores pensaron que era una respuesta muy inteligente. Agitaron sus alas y graznaron contentas:

—Has hablado con acierto y sensatez. Dices verdad —alabó la que le había dirigido la pregunta—. Te damos la bienvenida a la comunidad de urracas adultas.

Después, llamaron a la segunda y repitieron la pregunta:

—¿Cuál crees tú que es la cosa de este mundo a la que más deberían temer las urracas?

El ave permaneció en silencio; reflexionó mucho antes de responder. Transcurrieron varios minutos antes de que sentenciara con un profundo graznido:

—Yo creo, que lo más terrible de este mundo para una urraca es un buen tirador. Hay que temerlo mucho más que a su flecha —afirmó con convencimiento—. Porque de flechas hay muchas, pero solo un buen tirador puede apuntarla hacia alguien y dispararla sin errar. Sin el tirador, una flecha es un simple pedazo de madera. Es tan peligrosa como esta rama en la que me he posado.

Quedaron las aves ancianas muy satisfechas con la respuesta y después de deliberar, consideraron que aquel razonamiento era aún más inteligente que el anterior. Es más, pensaron que aquella era la respuesta más inteligente que habían escuchado en mucho tiempo, así que dijeron:

—Has hablado muy sabiamente. Es un gran honor acoger a alguien tan sagaz como tú en nuestra comunidad. Es posible que incluso te elijamos como nuevo líder. Te auguramos un brillante futuro.

Los padres de la segunda urraca graznaban llenos de gozo y se atusaban las plumas con orgullo.

Llegó el turno de la tercera urraca.

Una de las aves adultas, convencida de que nadie podría superar la respuesta de la segunda, le habló con escepticismo:

—Llevo mucho tiempo escuchando lo que decís las aves jóvenes y estoy convencida de que no podrás superar la sabia respuesta de quien te ha precedido. Sin embargo, dinos, ¿cuál crees tú que es la cosa de este mundo a la que más debería temer una urraca?

La más joven, lo pensó solo un instante y respondió con seguridad:

—Lo que más debería temer en este mundo una urraca es a un tirador novato.

Se oyeron graznidos por doquier:

—¡Qué respuesta más rara!

—¡No sabe qué dice!

—¡Esto es muy extraño!

—¡Un tirador novato, dice!

Las urracas estaban confusas y sentían vergüenza ajena. Se miraban unas a otras, pensando que aquella joven ave aún no era lo suficientemente madura. ¡Seguro que no había comprendido la pregunta!

—A ver, joven, ¿qué quieres decir? ¿Es que tal vez no has entendido lo que te hemos preguntado? Lo que queremos saber es cuál crees tú que es la cosa de este mundo a la que más debería temer una urraca.

—He entendido muy bien la pregunta y aunque lo primero que he pensado es que lo más peligroso de este mundo para una urraca es una flecha, luego he comprendido que sin un buen tirador, una flecha no es más que un simple trozo de madera y no hay motivo para temerla. Pero no es menos cierto que la flecha de un buen tirador siempre va adonde debe ir. O sea, que si una urraca oye el ruido que hace el arco de un buen tirador al tensarse, lo único que debe hacer es volar a izquierda o derecha para evitar la flecha. Sin embargo, si el que tensa el arco es un tirador novato, será imposible saber hacía donde se dirigirá su saeta, así que no importa hacia qué lugar vuele la urraca, las posibilidades de que esa flecha le alcance son las mismas vaya hacia donde vaya. Simplemente no sabrá hacia dónde volar, ni tampoco si sería mejor quedarse inmóvil.

Al escuchar su razonamiento, todas las urracas entendieron que aquella ave poseía verdadera sabiduría e iba más allá de las simples apariencias. Con gran respeto y admiración, la comunidad al completo estuvo de acuerdo en nombrar a la tercera urraca nueva líder del grupo.

FIN

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Comments

  1. 😀 😀 😀 😀 Ya te digo yo que, en ocasiones, al ver según qué «animales racionales», le doy la razón a Diógenes: “cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro”.
    ¡Besos, María!

  2. Me gustan las tres, porque me gustan mucho las urracas, sean como sean y siempre son inteligentes. Aquí donde yo vivo están desapareciendo y apenas se ve alguna dando saltitos y observando todo lo que la rodea… Me ha gustado mucho el cuento. Y aquí te dejo mi décima un poco a la ligera… Muchos besos.

    Tres urracas competían
    en un test de inteligencia;
    y como tal consecuencia
    las tres su aptitud tenían.
    A la flecha seguirían
    cual principal objetivo;
    los bla bla fueron motivo
    de los juicios inmediatos.
    Ganó el que era más novato
    y fue un líder electivo.

    Julie Sopetrán

    • Pues incluso a la ligera, te quedan geniales los versos, Julie.
      Por aquí sí se ven urracas de vez en cuando. Andan revoloteando por los tejados de la ciudad y a mí me encanta observarlas, tal como ellas observan el mundo que las rodea.
      ¡Un beso grande y gracias por tus palabras, amiga!

  3. Pero que listillas las urracas.Es interesante eso de que son animales inteligentes. Algo me olía yo, que siempre se comen las cerezas de mi árbol antes que yo, y me dejan las que no quieren ya picaditas y todo. Un abrazo!!!!

    • Cierto, Óscar. Aunque seguro que hay muchas «terceras urracas» en la historia que han pasado desapercibidas pero que han ayudado a que las cosas fueran mejores en su pequeña comunidad.
      ¡Un caluroso abrazo! 😀 😀

  4. Ahora no recuerdo bien un chiste que venía a decir algo parecido sobre un cazador que tenía un tic nervioso.

    – No vale -decían sus compañeros de caza-. Tú apuntas a más sitios… 😀

  5. Y es que los novatos siempre somos peligrosos en todo, en la cocina, en los coches, pintando, etc… 🙂

    Feliz martes muy caluroso!

  6. No sé por qué pero el peligroso tirador novato me ha recordado a Trump. No me hagas mucho caso.
    Precisamente esta mañana he visto una urraca cruzando un paso de cebra, creo que había algo que le interesaba en medio porque ha picoteado y se ha marchado.
    Qué comentario más raro te he puesto hoy, será el calor.
    El cuento me ha gustado mucho, como todos.
    Un beso, Nona.

    • Me encanta tu comentario y me parece muy lúcido, pero ahora no puedo sacarme al del tupé de la cabeza y me lo imagino dando tiros a tontas y a locas. ¡Qué peligro para nosotras, las urracas del mundo! 😀 😀 😀
      Por donde vivo también suelen verse estas aves. Lo que más me gusta de ellas es el golpecillo de cola que dan de vez en cuando para mantener el equilibrio 😉
      Un beso, Paloma.

      • Siento haberte introducido esa imagen tan perturbadora 😉
        ¿Sabes que las urracas, junto a los delfines, son de los animales con mayor inteligencia?
        No me había fijado en el detalle de la cola, me fijaré a partir de ahora.

        • 😀 😀 😀 Tranquila. Esa «imagen perturbadora» nos persigue a todos desde muchos ángulos. La culpa no es tuya 😉
          Eso de la inteligencia de las urracas no lo sabía, pensaba que el pájaro más inteligente era una especie de loro y, sin embargo, la urraca siempre ha sido uno de mis pájaros preferidos.

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