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Un cuento de plata y arena

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Ilustración: Clara Bailo, El niño de luz de plata

«Un amigo —pensó Najib— no es alguien de quien quieres algo, sino alguien para el que quieres lo mejor».
El niño de luz de plata.

Esta entrada está dedicada a todos los refugiados saharauis de los campos de Tinduf (Argelia).

A veces suceden cosas. Y aquella tarde sucedió algo. Entonces parecía nada, ahora parece un universo.

Los niños del club de lectura de Farsía, capitaneados por la maestra Enguía Ubud, siempre fueron muy especiales…

…los niños lectores de Farsía, no contentos con leer —más bien devorar, libros y libros; tantos, que tenían al Bubisher exhausto—, un día quisieron recomponer la cancioncilla «Mano con mano»; un regalo de Mehdi, un músico genial, un cantor del pueblo.

La melodía era breve y el estribillo se repetía una y otra vez. Pero Enguía la entonó, despacio, marcando las sílabas lentamente, con su aterciopelada voz infantil. Y luego, a ella, se unieron las voces de los niños y niñas, y nació lo que hoy es un auténtico himno.

Poco después, una tarde de otoño, Tuttu me preguntó curiosa:

—¿Cómo se escribe un libro?

Al mirar sus oscuros ojos comprendí que lo preguntaba de verdad, tal vez porque por un agujerito de gusano había visto el futuro. Yo le repliqué que era fácil, que bastaba con seguir el hilo.

—Escribir —dije— es, en realidad, «escrivivir». Basta con una buena primera frase, y después solo hay que dejarse llevar.

—Cuál, por ejemplo —preguntó Tuttu.

—No sé… —contesté.

Pero al levantar los ojos hacia el cielo buscando inspiración, vi la luna imponente que acompaña la vida de los refugiados saharauis desde hace cuarenta años: la luna de Tinduf, distinta a todas las lunas que pueden contemplarse desde nuestras tristes ciudades, y dije:

«Una noche, de la Luna bajó una escalera de plata…».

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Ilustración: Clara Bailo, El niño de luz de plata

No hizo falta más. Mi libreta empezó a echar humo. El club de lectura al completo se puso a argumentar: quién vio la escalera de plata, quién subió o bajó por ella… Y yo lo iba anotando todo, asombrado, porque aquel grupo de niños de Farsía actuaba como un cerebro único.

Así nació El niño de luz de plata, Najib, el chico listo que se hace amigo de un hijo de la Luna.

Lo probamos en las escuelas. Yo contaba el cuento de los niños de Farsía y Clara Bailo, con la ayuda de un kamishibai  dibujaba ante los ojos asombrados de los escolares —¡oh, milagro!—, todo lo que yo iba contando.

Ahora, casi seis años después, esos niños son ya jóvenes que viven su propia vida, pero sus ideas, aquella catarata de pequeños sucesos ha cristalizado y ahora es un libro. Un libro hermoso escrito en dos lenguas: árabe y castellano. Un libro que para no ser ni occidental ni árabe, sino de todos, se abre en vertical.

Y gracias a este libro nacerá una biblioteca en Dajla, el campamento más alejado, más olvidado, menos poblado. En el que, sin embargo, los niños esperan impacientes una caricia del destino. Y la tendrán. Tendrán una biblioteca en la que leer, pintar, reírse, enamorarse. Será libro a libro, granito a granito, del mismo modo que la arena forma las grandes dunas. Y SERÁ con tu ayuda.

Ahora nos lees, pero pronto tendrás en tus manos, bajo tus ojos, una historia hermosa en la que no hay ningún deseo de dar pena, de reclamar nada. O quizá sí, la VIDA. Con sus momentos mágicos y con sus momentos terribles. Con su dolor y su ternura. Porque el final, tan dulce, me lo susurró al oído Minetu, una de aquellas niñas del club de lectura de Farsía:

«Y de la escalera cayó…»

Y al caer halló una mano extendida…

mano

Ilustración: Clara Bailo, El niño de luz de plata

Para capturar una lágrima, o quizá para estrechar otra mano, la tuya.

No pongas FIN a esta historia.

Contribuye con tu pequeño granito de arena* a que la construcción de la biblioteca de DAJLA se haga realidad.

Pide tu ejemplar a Pilar Segura ( pseguratorres@hotmail.com  *10 € + gastos de envío)

Reader Interactions

Comments

  1. Absolutamente maravilloso, TODO. Los cuando, cómo y porqués de este proyecto solidario revestido de cuento. Mil gracias a los niños, principales protagonistas, a su autor y a la magnífica ilustradora. Hoy en tu Isla imaginada reina, más que nunca, la bondad, belleza, generosidad, sueño y realidad.
    A todos, un gran abrazo.

    • 🙂 Es un trabajo en equipo como solo puede darse en Isla Imaginada. Empieza con un rayo de Luna y termina con un rayo de esperanza.
      Espero y deseo que todos seamos un poco partícipes de este proyecto precioso, porque las pequeñas cosas son las que cambian nuestro mundo y el mundo entero.
      ¡Un gran abrazo, Isabel!

  2. Me ha emocionado esta entrada cuento-canción-libro-ternura por esos niños saharahuis. Desconocía este proyecto. Y qué bien que nos lo traes hoy cuando las noticias nos impactan con hechos de refugiados saharauis… Gracias, Nona. Me emocionó escuchar la canción y escribiré a Pilar para poner mi granito de arena. No lo dudes. Les dedico a ellos mi poema de hoy, inspirada en tu exposición. Un beso fuerte.

    Plata de luna de Tinduf y arena del desierto
    sube sube
    que baja baja
    su luz
    a los espejos
    de un oasis de libros…

    Mira el brillo metálico
    es gris claro brillante
    que sube sube
    que baja baja
    por la escalera de un niño saharaui
    mano con mano, voz con voz
    se escucha una canción
    que revuela esperanza

    El bibliobús se aleja
    los refugiados cantan
    el bubisher transporta buena suerte
    y el libro solidario
    abre su página…

    Refugio de ternura
    sonríe el palmeral
    y brillan brillan luz
    los ojos de los niños
    de Tinduf.

    Julie Sopetrán

    • Precioso y conmovedor lo que nos dices; lo que nos hacen ver tus palabras, que nos permiten ver, sin haberla contemplado, esa luna de Tinduf, esas sonrisas y ese desierto. Ojalá que tus deseos lleguen a esos niños a bordo del «bibliobús» de tu poema.
      ¡Un gran abrazo!

  3. Una entrada conmovedora, Nona, donde podemos ver que el libro (así, en singular, como objeto único que es) es quien puede modificar todo un estado de cosas, desde la realidad de un niño en particular hasta la realidad de una sociedad, pequeña o grande. ¡Estupendo!

    Un fuerte abrazo.

    • Sin duda, aunque pequemos de soñadores, gracias a los libros crecemos; en todos los sentidos. Ojalá que este proyecto vuele como la arena en el viento del desierto y se pueda hacer realidad el sueño de llevar lectura hasta el último de los campamentos saharauis.
      ¡Gracias por tu apoyo!

  4. Los caminos tienen su aquel, pero las escaleras, solo por el desnivel, nos atrapan y no nos sueltan.
    Esta noche entro en el proyecto con el ordenador, jjjj, que con el móvil no veo un pimiento

    • 😀 😀 😀 😀 Tendrás que comprarte una fablet, para ver mejor, aunque luego no hay bolsillo que lleve eso.
      El proyecto es una maravilla: «niños+libros+esperanza». ¡No puede ir mal! 🙂
      Un beso caluroso y caluroso, marguimargui 😉

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