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El camello perdido

Ilustración: lemonflower

Un anciano derviche que viajaba solo por el desierto se encontró a una pareja de comerciantes. Tanto la mujer como el hombre parecían muy nerviosos; no paraban de otear el horizonte, a derecha e izquierda, como si hubieran perdido algo. El derviche se acercó a ellos:

—Muy buenos días, ¿verdad que están buscando uno de los camellos de su caravana? —les preguntó.

—¡Sí señor! ¿Lo ha visto? —contestaron esperanzados.

—Ese camello que se les ha perdido…, ¿está ciego del ojo derecho?

—Ciertamente…

—Ese camello que se les ha extraviado…, ¿cojea de la pata izquierda —volvió a preguntar el derviche.

—Sí, es cojo —respondió extrañada la pareja de comerciantes ante la nueva pregunta de aquel misterioso anciano.

—Al camello que buscan…, ¿le falta un diente? —siguió preguntando el derviche.

—Sí, le falta un diente —respondieron los comerciantes cada vez más sorprendidos.

—Ese camello que no encuentran…, ¿lleva una carga de miel y maíz?

—Sí, sí —dijeron los impacientes comerciantes—. ¡Pero díganos ya dónde está!

—No lo sé —dijo tranquilamente el derviche.

—Pero ¿cómo que no lo sabe?, ¿acaso no lo ha visto usted?

—No, nunca he visto ese camello. Ni tampoco nadie me había hablado de él antes de encontrarme con ustedes.

—¡Eso no es posible! ¡Miente!

La pareja de comerciantes se miró sorprendida, convencida de ser víctima de un engaño o de un robo. El hombre, acercándose al derviche, le exigió una respuesta:

—Le exigimos que nos diga ahora mismo dónde ha escondido nuestro camello y qué ha hecho usted con la carga que transportaba.

—Les prometo que yo ni he visto ese camello, ni he visto la carga —aseguró muy convencido el derviche.

Para aclarar tan extraño y complicado hecho, la pareja condujo al anciano derviche ante el cadí, para que este fuera el que juzgara el caso.

El cadí hizo muchas preguntas, tanto a la pareja como al anciano, y después de un examen muy detenido, no fue capaz de encontrar prueba alguna que acusara al derviche. Al parecer, no mentía al decir que no había visto al camello, y tampoco encontró evidencias de que hubiera robado la carga.

—Entonces solo hay una explicación: ¡este hombre es un hechicero! —exclamaron los comerciantes. De otro modo, es imposible que describiera a nuestro camello con tanto detalle.

Pero el derviche, dirigiéndose tranquilamente al cadí y a los comerciantes, aclaró:

—Entiendo que estéis todos sorprendidos y que penséis que hago magia, que miento o que pretendo estafaros, pero nada más lejos de mi intención. Quizá, con mis palabras, os he dado motivo para pensar eso. Así que debo explicarme. He vivido muchos años y siempre he intentado aprender de todo aquello que me rodea. Me he habituado a mirar despacio y con cuidado y a pensar bien en lo que veo, incluso en medio de un desierto. Esta mañana, mientras caminaba por el camino que conduce al oasis, encontré las huellas de un camello. Supe que andaba perdido porque junto a sus pisadas no había rastro de otros pasos, ni de humanos ni de animales. Comprendí que el camello era ciego del ojo derecho, porque la hierba de ese lado del camino estaba intacta y, en cambio, la hierba que crecía a la izquierda del sendero se la había comido al pasar. Noté, además, que le faltaba un diente, porque allí donde la hierba estaba mordida quedaba siempre un pequeño espacio sin cortar. Deduje que iba cojo porque la pisada de una de las patas apenas se marcaba en la arena. Finalmente, una larga caravana de hormigas, que arrastraba granos de maíz caídos en la misma dirección en la que se dirigían las pisadas del camello, y montones de moscas que se disputaban unas gotas de miel me indicaron qué tipo de carga llevaba.

Atónitos al escuchar su razonamiento, la pareja de comerciantes y el cadí dejaron libre al derviche, que siguió su camino con los ojos muy abiertos para seguir aprendiendo de los secretos escondidos a su alrededor.

FIN

Si quieres, también puedes escuchar «El camello perdido» con la voz de Angie Bello Albelda

Reader Interactions

Comments

  1. ¡Una delicia! Me encantan estos personajes hijos de Auguste Dupin (otros dirían Sherlock Holmes; pero éste también es hijo de Auguste Dupin, que fue el primer personaje creado con estas características detectivescas). ¿Y quién alguna vez no soñó con poseer esta capacidad maravillosa de deducción y análisis? Es por eso que Sherlock Holmes es un personaje tan famoso; sintetiza lo que todos queremos o quieren ser.
    El caso del derviche es delicioso por lo sencillo del tema, el cual es ideal para la capacidad de un niño (mi niño interior, agradecido).

    Un fuerte abrazo.

    P.S.: Hace unos días dejé por aquí una consulta. La reitero hoy esperando no ser demasiado molesto.
    No recuerdo la dirección de aquella editorial donde habías comenzado a colaborar. Pensé en enviar un libro para ponerlo a sus consideración, pero tampoco he encontrado un mail tuyo para hacerte estas consultas por privado. Si hay alguna posibilidad de que me envíes esa dirección o algún consejo que consideres adecuado, te dejo mi mail aquí:
    borgeanomdq@gmail.com
    Te pido mil disculpas por usar este espacio para estos asuntos; puedes borrar esta parte del comentario si lo consideras necesario.}

    Abrazo.

    • al hablar de detectives, suelo citar a Sherlock porque es quizá el primero que viene a la mente, pero otros grandes detectives como Dupin, Marple, Poirot, Marlowe, Spade… han llenado muchas de mis horas de agradables lecturas. En mi biblioteca tengo una colección, de hojas ya amarillentas, con la bibliografía completa de autores como Poe, Christie, Chandler… titulada «Grandes maestros del crimen y misterio». Un día de estos, tendré que repasar algunas lectura. ¡Un abrazo!

      https://cloud10.todocoleccion.online/libros-segunda-mano-terror-misterio-policiaco/tc/2014/03/23/07/42428539.jpg

      P.D. Contesté a tu petición, pero con el cambio del blog vaya usted a saber dónde fue a parar el comentario. Tus comentarios nunca son una molestia, al contrario, es todo un lujo que dediques un rato de tu tiempo a visitar este rincón de cuento.

    • Vaya, tendré que comprobarlo. Estoy teniendo muchos líos con esto 🙁 ¡Gracias por avisar! Si el martes próximo no lo recibes y tampoco está en tu spam, dímelo, por favor, que volveré a comprobarlo.

    • Las personas solemos ignorar el poder que tenemos en nuestras manos. Nos solemos limitar a mirar en la dirección que unos cuantos nos indican sin apreciar las pequeñas cosas que nos hablan y que nos harían ver otras realidades. Tal vez es que nos da miedo tomar decisiones y nos parece más fácil y cómodo que nos digan hacia dónde caminar. ¡Un abrazo, Óscar!

  2. La observación siempre te aporta información muy valiosa. No creo que yo llegara al nivel del derviche, pero imagino que es cuestión de practicar mucho. Creo que las madres en general, algo de derviche si que llevamos de serie.

    • 😀 😀 😀 😀 Cierto, las madres, incluso, tenemos ese tercer ojo en el cogote que nos permite saber qué hacen nuestros hijos sin mirarlos. Yo creo que los poderes de los súper héroes se inspiraron en las madres. ¡Un abrazo, Sensi!

  3. Observar es necesario
    porque las observaciones
    se parecen a los drones
    y crean en solitario
    Más allá del escenario
    se llega a la conclusión
    de aquella buena razón
    que transciende al pensamiento,
    pensar es conocimiento
    en nexo de relación.

    Julie Sopetrán

    Me ha gustado mucho el cuento, Nona, creo que pasamos todos los días cerca de muchas cosas que no observamos y que son auténticas lecciones para nuestro conocimiento. Gracias por dejarnos un cuento tan hermoso. Te mando mi felicitación por tu nueva página a la que deseo mucho éxito. Mi abrazo fuerte.

    • Gracias, querida Julie. Isla Fantasía añoraba mucho tus poemas, pero sabíamos que estabas ocupada en cosas muy importantes 😉 ¡Esperamos que la nueva isla os guste a todos! Si veis cualquier error, decidlo, por favor. Iremos mejorando lo que haga falta. Miles de abrazos.

  4. Martes, cuentos como este aparecen en la colección de ‘Serendipia’. Generalmente, la gente entiende la serendipia como casualidad, suerte o chiripa. Sin embargo, la verdadera serendipia viene de la atenta observación de hechos inusitados.

    • 🙂 Vemos sin ver; comprendemos más allá de lo que somos conscientes. Algunos lo llaman sexto sentido, otros iluminación, otros… 😉 Tal vez hemos perdido la capacidad de leer las cosas conscientemente, pero la conservamos en un nuestro ADN. Al menos algunos; y al menos de momento. ¡Un abrazo, Ratón!

  5. Este derviche fue el precursor del CSI!!!!!
    Gracias por alegrarnos un día más, el próximo cuento no se hará esperar una semana entera 😉

    • 😀 😀 😀 ¡Que bueno, Toni! Sin duda, las conclusiones de CSI se basan en la observación atenta. Esperamos que el próximo martes el cuento llegue tan puntual como siempre 😉 ¡Un abrazo y gracias por estar cerca!

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