El ratoncillo, el pajarito y la salchicha

Ilustración: Louis Rhead

Un ratoncillo, un pajarito y una salchicha hacían vida en común. Llevaban ya mucho tiempo juntos, en buena paz y armonía y congeniaban muy bien. La faena del pajarito era volar todos los días al bosque a buscar leña. El ratón se cuidaba de traer agua y poner la mesa, y la salchicha tenía a su cargo la cocina.

¡Cuando las cosas van demasiado bien, uno se cansa pronto de ellas! Así, ocurrió que un día el pajarito se encontró con otro pájaro, a quien contó y encomió lo bien que vivía. Pero el otro lo trató de tonto, pues dijo que cargaba con el trabajo más duro mientras los demás se quedaban en casita muy descansados. El ratón, en cuanto había encendido el fuego y traído el agua, podía irse a descansar a su cuartito hasta la hora de poner la mesa. La salchicha, no se movía del lado del puchero, vigilando que la comida se cociese bien, y cuando estaba a punto, no tenía más que zambullirse un momento en las patatas o las verduras, y éstas quedaban adobadas, saladas y sazonadas. No bien llegaba el pajarillo con su carga de leña, se sentaban los tres a la mesa y, terminada la comida, dormían como unos benditos hasta la mañana siguiente. Era, en verdad, una vida regalada.

Al otro día el pajarillo, cediendo a las instigaciones de su amigo, declaró que no quería ir más a buscar leña; estaba cansado de hacer de criado de los demás y de portarse como un bobo. Era preciso volver las tornas y organizar de otro modo el gobierno de la casa. De nada sirvieron los ruegos del ratón y de la salchicha; el pájaro se mantuvo en sus trece. Hubo que echarlo, pues, a suertes: la salchicha iría a por leña; el ratón cuidaría de la cocina; y el pájaro, se encargaría del agua.

Veréis lo que sucedió…

La salchicha se marchó a buscar leña; el pajarillo encendió fuego, y el ratón puso el puchero; luego, los dos aguardaron a que la salchicha volviera con la provisión de leña para el día siguiente. Pero tardaba tanto en regresar, que sus dos compañeros empezaron a inquietarse, así que el pajarillo emprendió el vuelo en su busca. No tardó en encontrarse con un perro que, considerando a la salchicha buena presa, la había capturado y asesinado. El pajarillo le echó en cara al perro su mala acción, la cual calificó de «robo descarado», pero el can le replicó que la salchicha llevaba documentos comprometedores, y había tenido que pagarlo con la vida.

El pajarillo volvió a su casa y, con lágrimas en los ojos, le contó al ratoncillo lo que acababa de suceder. Los dos compañeros quedaron muy abatidos; pero convinieron reponerse de tan triste suceso y seguir haciendo vida en común. Así, el pajarillo puso la mesa y se fue a por leña. El ratón, mientras, se puso a guisar la comida y queriendo imitar a la salchicha, se zambulló en el puchero de las verduras para agitarlas y reblandecerlas; pero aún no había llegado al fondo de la olla, cuando se quedó hervido y allí dejó la piel y la vida.

Al volver el pajarillo reclamó su comida, pero se encontró sin cocinero. Malhumorado, dejó la leña en el suelo de cualquier manera, y se puso a llamar y a buscar, pero el cocinero no aparecía. Por su descuido, el fuego alcanzó la leña y la prendió. El pájaro voló raudo a buscar agua para apagar el incendio, pero, con las prisas, el cubo se le cayó al pozo y lo arrastró a él dentro, y, como no pudo salir, ahí murió ahogado.

FIN

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Comments

  1. Y luego hubo un holocausto nuclear y todos a freír monas… Creo que es un caso llevado un poco al extremo, podrían haber perdido su amistad sin más, que es lo que suele pasar en la vida real, no tanto morir todos en plan película de terror, pero sí que es cierto que una máxima informática es “si algo funciona, no lo toques”. Besitos martes

    • El cuento es muy antiguo y aunque los Grimm lo modificaron, no deja de ser un poco «fuerte» para las mentalidades del siglo XXI. Aunque, tal vez, los mismos niños a los que no leeremos este cuento por «políticamente incorrecto», dentro de poco jugarán con las consolas a matar gente o, simplemente, verán en televisión o en Internet noticias mucho más reales y terribles.
      Desde mi punto de vista, no es malo un poco de «tragedia» de vez en cuando en los cuentos. El mundo ni es perfecto, ni todo acaba bien y creo que es mejor explicarlo con cuentos que no con la cruda realidad 😉
      Un abrazo, Óscar.

  2. ¡Me encantó! El posmodernismo llegó a los cuentos infantiles… oh… no, nada de eso; cuando leemos los cuentos infantiles en sus versiones originales vemos que eran mucho más crueles que los relatos tamizados que leemos hoy. Éste me resultó muy especial por las enseñanzas que pueden sacarse de él.

    Un abrazo.

    • 😉 La crueldad es un tema relativo. Dicen que no hay nada en el mundo más cruel que un niño. Yo no creo que sea crueldad, sino sinceridad llevada a extremos inimaginables cuando te conviertes en adulto.
      Estoy segura de que este cuento escandaliza más a los mayores que asusta a los niños 😉

  3. Martes, este cuento se podría pasar a todos esos cursos que hablan de trabajo en equipo… Hum! Se me está ocurriendo una maldad que te cuento en Isla Imaginada.

    Besitos

  4. Desde luego no se puede decir que este cuento tenga final feliz. No creo que sea adecuado para leer a los niños antes de domir. Los sueños podrían darnos la noche a los mayores!!

    • 😀 😀 😀 No hay que protegerlos tanto, este cuento es una lección de vida que es mejor que aprendan con salchichas y pajaritos y no en su propia piel. No estoy de acuerdo en ocultar a los niños la realidad, solo hace falta disfrazarla con animales para que no tengan malos sueños 😉

      • De acuerdo, pero tampoco hay que hacerlo de manera tan brusca el pobre pajarillo”quedó hervido y dejó allí la piel y la vida” es una imagen demasiado descriptiva para un niño de 5 años. Más mayores no hay problema, solo hay que ver a los videojuegos que juegan. O será que yo soy una cursi tontorrona jeje….!!! Un abrazo amiga!!

  5. Jopete… Que cuento más trágico, así es en realidad la vida cuando te dejas influenciar por los demás… Uno de mis lemas favoritos es “vive y deja vivir”, feliz Martes y resto de semana también.

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