El Lobo calumniado

Ilustración: gregowich

El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio. Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos turistas, sentí unos pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi llegar a una niña vestida de una forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la viesen. Caminaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque sin pedir permiso a nadie, quizá ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunté quién era, de dónde venía, adónde iba, a lo que ella me contestó, cantando y bailando, que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo. Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, pues el bosque también era para él. Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.

La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegué, me abrió la puerta una simpática viejecita. Le expliqué la situación y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista. Cuando llegó la niña la invité a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran para oírla mejor.

Ahora bien, la niña me agradaba y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Comprenderán que empecé a sentirme enojado. La niña mostraba una apariencia tierna y agradable, pero comenzaba a caerme antipática. Sin embargo, pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban a verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizó. Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.

Reconozco que debí haberme controlado, pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y gritándole que era así de grande para comérmela mejor. Ahora, piensen ustedes, ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando mientras yo corría detrás de ella tratando de calmarla. Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr me la quité, pero fue mucho peor. La niña gritó aún más. De repente, la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo miré y comprendí que corría peligro, así que salté por la ventana y escapé corriendo.

Me gustaría decirles que este es el final del cuento, pero desgraciadamente no es así. La abuelita jamás contó mi parte de la historia y no pasó mucho tiempo sin que se corriera la voz de que yo era un lobo malo y peligroso. Todo el mundo comenzó a evitarme y a odiarme.

Desconozco qué le sucedió a esa niña tan antipática y vestida de forma tan rara, pero sí les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión. Ahora ya la conocen…

FIN

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Comments

  1. Yo también estoy de acuerdo que siempre se han de saber las dos partes de la historia y con esta versión del lobo ahora ya me gusta más el cuento de Caperucita.
    Felizzzzz semana

  2. Acabo de leer el cuento con mi nieta de 7 años. Dice que es muy chulo y las dos pensamos que en todos los cuentos el lobo siempre es el malo y eso no es justo. Así que nos alegramos de que se cuente también otra versión. Feliz semana!!!

  3. ME ENCANTO. Saber y leer detras del cuento. es super importante. El original GRIMM por supuesto queda. Tenia y tiene su objetivo. Pero este tambien. Depende de como se cuente puede salir muy gracioso. Y las niñitas antipaticas nunca me han gustado. Recordar a Bertha, la del cuento de SAKI, «El narrador de historias». Gustavo. Narradores del Rio hablador, Lima, Peru. de

    • Qué bien que hayas disfrutado la lectura del cuento de Lief Fearn y, como muy bien dices, nos queda la versión de los Grimm, que ellos, a su vez, versionaron de la versión de Perrault que, a su vez, versionó del cuento de tradición oral. Mientras la humanidad cambie, los cuentos cambiarán con ella.
      Te invitamos a leer el apartado ¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento? para descubrir otras versiones que seguro te gustarán también.
      Muchísimas gracias por leernos y comentar el cuento. Un gran abrazo, Gustavo, y feliz semana lectora.

  4. Las cosas no siempre son como parecen y es bueno escuchar otras campanas
    Muchas veces los aparentes corderos no los son…Me ha encantado esta versión !
    Felicitaciones!

    • Hay que aprender a escuchar, cierto, porque de muchos retales de realidad se hace el tapiz completo de una historia.
      Un abrazo grande, Edda. Nos alegramos de que hayas disfrutado el cuento.
      ¡Feliz semana lectora!

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