Cuento amigo

Un cuentecito

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Ilustración: Skottie Young

 

Me venía yo acordando

que sabía un cuentecito

no sé si era de ogros

o más bien de animalitos.

Creo que era de un conejo…

¡Noooo!, que era del gallo Perico,

que si mal no lo recuerdo,

se casó con una oca

o se marchó de improviso.

Tal vez la protagonista,

fuera la rana Julieta,

que sufría mucho, mucho

por no cantar opereta.

Estaba también el príncipe

más feo que nunca hubiera;

los niños traviesos;

el árbol gigante que daba pena.

La ballena Elena;

la brujita Lucía…

todos dando vueltas

por esta cabeza mía.

¡Ay, mi madre!,

¡no me acuerdo de lo que contar quería!

Si alguien tiene algún remedio

para este mal que me aqueja,

por favor, que me lo diga,

¡así acabaré este cuento

y podré dormir tranquila!

FIN

El gusanito y el manzano

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Había una vez un gusanito…

El gusanito buscaba un lugar donde vivir y encontró un frondoso manzano. Desde abajo lo miró y pensó:

—¡Ahí construiré mi casita!

Por el gran tronco subió, subió y subió, hasta que una hermosa manzana encontró.

Empezó a comer de la manzana e hizo un agujero y dentro instaló su casita, con una sillita, una mesita y una camita y allí se puso a vivir.

De repente, una  noche el viento empezó a soplar. Y tanto sopló, sopló y sopló que la manzana, al final, se cayó.

A la mañana siguiente, al salir de su casita, el gusanito se encontró en el suelo.

Otra vez subió, subió y subió y de nuevo su casa construyó. Pero el viento volvió a soplar y la casa, por segunda vez, volvió a tirar.

El valiente gusanito no se rindió y por tercera vez su casa reconstruyó. Pero de nuevo el viento la tiró. Entonces, miró hacia arriba y le preguntó al manzano:

—¿Qué hago yo en el suelo? ¿Por qué has tirado las manzanas que eran mi casa hasta tres  veces?

El manzano le contestó:

—Lo siento amigo gusano, las manzanas estaban maduras y ya no se aguantaban más en mis ramas, pero ahora que sé que tú quieres vivir aquí, sube otra vez y elige la manzana que quieras, que yo tu casa resguardaré para que no se vuelva a caer nunca más.

Entonces el gusanito por el gran tronco subió, subió y subió, hasta que una hermosa manzana encontró.  Comió de la manzana e hizo un agujero y dentro instaló su casita con una sillita, una mesita y una  camita y allí se puso a vivir.

Ahora, cada vez que sopla el viento, el manzano, con sus ramas, la casa de su amigo gusano protege para que nunca más se vuelva a caer.

FIN

El menú de Don Glotón

Don Glotón

Traga que te traga vivía Don Glotón,

una bolita gorda y peluda que daba besitos de corazón.

Su fino y morado pelo unas pequitas dejaba ver,

pero como tenía tapados sus ojitos,

nunca sabía qué iba a comer.

Traga que te traga vivía Don Glotón,

los lunes para comer había libros

y los domingos para cenar, champiñón.

FIN