Cuento contemporáneo

Lily, la rana

Lily

Lily la rana estaba sentada sobre su vieja seta y se aburría mucho. Pensaba en mudarse pero, de momento, no se le ocurría nada mejor que su seta.

Un día, pasó junto a ella una tortuga muy grande y Lily vio una fantástica oportunidad para hacer turismo, así que saltó sobre la espalda de la tortuga. Durante el viaje vio muchas cosas nuevas. Vio una enorme flor roja, un gran árbol y muchos animales diferentes. Vio una ardilla que trepaba a un árbol.

—Desde allí tendría una hermosa vista del paisaje –pensó.

Pero bajar cada día y volver a subir otra vez sería muy pesado, así que decidió que una casa en un árbol no era adecuada para ella.

También vio una oruga encantadora que se asomaba de la tierra. El agujero de la oruga se veía agradable, y no era necesario trepar a él, pero era demasiado estrecho.

—No podría entrar ahí dentro -decidió.

No muy lejos, vio a un grupo de conejos jugando junto a sus madrigueras.

—Sí, este lugar es amplio y muy cómoda la entrada —se dijo a sí misma.

Pero estaba preocupada por sus vecinos. De hecho a ella le gustaba recibir visitas, pero vivir con los conejos… ¡No!, eso no era para ella.

Hacia el mediodía, la tortuga llegó a un gran estanque. En el centro del estanque, Lily pudo ver muchos nenúfares de grandes hojas.

— ¡Ay!, este sí es un lugar bonito para vivir —se dijo—. Si pudiera llegar a una de esas hojas.

Vio un gran pez que nadaba cerca de la orilla, pero parecía que la miraba con mucha hambre.

—Tal vez solo me lo parezca a mí, pero… ¡puede que le guste comer ancas de rana!

Cuando la tortuga se acercó al estanque, Lily saltó a tierra y empezó a buscar la forma de acercarse a las hojas de los nenúfares. De repente, vio una gran serpiente que se acercaba a un nido de pájaros en el que había unos polluelos.

—¡Tengo que ayudarlos! —pensó—. Pero, ¿cómo lo hago?

Entonces, vio que del árbol que había sobre el nido pendía un gran melocotón.

—Si pudiera llegar a él lo lanzaría sobre la serpiente —pensó.

Saltó rápidamente hacia el árbol y empezó a subir. Cuando llegó a la rama, vio que el melocotón estaba exactamente sobre la cabeza de la serpiente. Sacudió la rama y el melocotón cayó.

La serpiente huyó aterrorizada (a las serpientes no les gustan los melocotones volando sobre sus cabezas). Pero junto con el melocotón cayó también Lily del árbol. Y fue increíble, pero la rama voló y fue a caer en medio del estanque.

De repente, se encontró sentada en la gran hoja verde de un nenúfar.

—Este sí es un lugar bonito —pensó Lily—. Esta será ahora mi nueva casa.

FIN