Befana

Personaje navideño del folclore italiano

La Befana vien di notte
con le scarpe tutte rotte
col vestito alla romana
viva, Viva la Befana!

En diferentes países y tradiciones, la Navidad se asocia a figuras que reparten regalos, sobre todo a los niños. En Italia, este cometido lo lleva a cabo la Befana, personaje típico exclusivo del folclore de ese país, que la noche del 5 de enero, cuando todo el mundo duerme, sobrevuela el cielo italiano a horcajadas de su escoba para dejar en las casas de los niños que se portan bien dulces, caramelos y juguetes y en las de los que se portan mal, carbón. Durante esa noche mágica, en algunas localidades italianas, también se cree que los animales pueden hablar y decir a los seres humanos lo que piensan de verdad.

Aunque la Befana sea descrita como una anciana maltrecha vestida de negro, que vuela sobre una escoba y carga un pesado saco, no es una bruja. A diferencia de las brujas negras, ella siempre sonríe y está de buen humor y no hace daño a nadie y mucho menos a los niños, a los cuales quiere mucho. Si su vestimenta es oscura es porque, como Papá Noel, entra en las casas por la chimenea y se ensucia con el hollín. Llega a las casas durante la noche porque no le gusta que la vean. Si por casualidad algún niño curioso se queda despierto para intentar sorprenderla, la Befana se enfada y le pega con la escoba. En cambio, si al bajar por la chimenea, lo que encuentra es un buen plato de comida y un vaso de vino, se pone muy contenta y deja más regalos.

Sobre su origen hay varias teorías.

Algunos creen que el nombre del que deriva el personaje es una mala pronunciación de los italianos de la palabra griega ‘Epifanía’ (Θεοφάνεια, manifestación [de la divinidad]), vinculada a las navidades, en concreto, a los Reyes Magos, que siguiendo la estrella de Belén fueron a adorar al Niño doce días después de su nacimiento. Pero hay que tener en cuenta que ese número concuerda con la tradición de los antiguos romanos de celebrar doce días después del solsticio de invierno la muerte y el renacimiento de la Madre Naturaleza. Acontecimiento relacionado, a su vez, con las figuras femeninas que, dirigidas por Diana, diosa de la Luna y la vegetación y protectora de los niños y los animales en periodo de lactancia, fertilizaban los campos.

Diana cazando, Guillaume Seignac (1870–1924)

Otra teoría cree que la procedencia de Befana debe buscarse en la derivación de la palabra bastrina, que denominaba los regalos ofrecidos a la diosa Strina (también Strenua, Strinia, Strenia), divinidad de la buena salud y de la buena suerte. En honor a esta diosa, los romanos también intercambiaban entre ellos presentes y regalaban monedas (strena – aguinaldo) a principios de año (fiestas anteriores a las dedicadas al dios Jano), como señal de feliz augurio. Los regalos solían ser higos, dátiles y miel, presentes similares a los que repartía la Befana antiguamente.

Las celebraciones en honor a Strina eran bulliciosas y licenciosas, por lo que los cristianos siempre se opusieron a ellas y a partir del siglo IV empezaron a condenar abiertamente las prácticas paganas, aunque nunca lograron erradicarlas por completo. Cristianizaron a la diosa y apareció en Italia la figura de la Befana, relacionada con la adoración de los Magos de Oriente, a la que cada población añadió elementos folclóricos locales.

Tal vez, el paso de diosa voluptuosa a bruja decrépita se produjera durante la Edad Media, para condenar las prácticas de origen pagano. Las primeras noticias sobre el personaje, ya cristianizado, datan del siglo XIV, cuando Francesco Berni, la describió como «una especie de marioneta expuesta en el interior de la Iglesia la noche anterior a la Epifanía».

Es probable que el personaje haya ido forjándose a lo largo de los siglos a partir de una mezcla de tradiciones, tanto precristianas como cristianas, hasta configurar su imagen actual. Claudia y Luigi Manciocco, antropólogos italianos, en su libro Una casa senza porte: viaggio intorno alla figura della Befanaremontan los orígenes a prácticas neolíticas asociadas con la fertilidad y la agricultura. Creencias relacionadas con el cambio de año que se celebraban con ritos ancestrales y fiestas agrarias. Se la personificaría como a una anciana para representar lo antiguo, lo que caduca. La escoba serviría para barrer lo pasado y sus regalos serían ofrendas a los dioses para propiciar la prosperidad en el nuevo año.

En algunos puntos de Italia se prende fuego a la figura de una anciana. En el norte del país, por ejemplo, encontramos la Giubiana de orígen celta. Es el ritual de quemar «lo viejo», y está presente en toda Europa. Pero más allá de las variaciones locales, vemos que las tradiciones conectan con el año que se va, con lo caduco, con el invierno que termina, con los ritos de paso (invierno a primavera; muerte a renacimiento) y, en general, con la fertilidad de la tierra que se conmemoraban desde muy antiguo en fiestas como las Saturnalia, la Lupercalia o los festivales en honor a Strenia y a Jano.

Sobre la Befana, hemos encontrado algunas leyendas.

La primera de ella dice que era una anciana italiana a la que Reyes Magos, camino hacia Belén, le pidieron ayuda porque no conseguían encontrar el camino correcto. La mujer les dio cobijo en su casa y los Magos, agradecidos, le propusieron acompañarlos. Mucho insistieron, pero ella no quiso salir de su casa. Más tarde, se arrepintió de no haber ido con ellos, y después de preparar un cesto con dulces para llevarlo como regalo al niño Jesús, salió de casa y se puso a buscarlos, pero ya no los pudo encontrar. Fue parando en cada casa que encontró a lo largo del camino y, por si acaso alguno de ellos era el recién nacido que buscaban los Reyes, les fue dejando dulces a los niños que encontró. Desde ese día vaga por el mundo repartiendo sus regalos con la esperanza de encontrar algún día al pequeño Niño Dios.

Adoración de los Reyes, Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682)

Otra leyenda similar a la anterior, cuenta que la Befana se pasaba el día limpiando y barriendo su casa. Un día, los Magos, llegaron a su puerta en busca del niño Jesús. La Befana los echó porque estaba demasiado ocupada limpiando. Más tarde, vio una luz brillante en el cielo y pensó que quizá era una señal del camino que conducía hacia Belén. Puso en un saco regalos y, con la escoba en la mano, comenzó a buscar al recién nacido, pero nunca lo encontró. Hoy, después de tanto tiempo, la Befana sigue buscando inútilmente. Cada 5 de enero, entra en las casas donde sabe que hay niños y deja un regalo, porque aunque no haya tenido éxito en su búsqueda, ella cree que en cada pequeño que es bueno se puede encontrar a Jesús.

La tercera, más triste, nos cuenta que la Befana era una mujer de Belén que en su juventud había sido una persona normal, madre de un niño al que quería muchísimo. Su hijito murió y ella enloqueció por la pena. Al enterarse del nacimiento del Niño Jesús, fue a adorarlo y le llevó regalos. El recién nacido, contento, obró un milagro para agradecer el gesto de la mujer; desde aquel día, cada 5 de enero por la noche, la Befana se convierte en la madre de todos los niños, por eso les lleva regalos.

Sea como sea, lo importante es que la Befana, es hoy una figura mágica, impregnada de arcaicos valores simbólicos que vale la pena conservar. Así, que si viajáis a Italia, no olvidéis hacerle una visita. La encontraréis en esta preciosa casa, en la montaña de Barghigiana, en Pegnana.

En Isla Imaginada le dedicamos un cuento.

Personaje del folclore italiano

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Comments

  1. Quin personatge la befana! Tot un simbol de tradicions, llegendes i histories que es barregen en una cassola de fang, a foc lent.. personatge que molts de nosaltres desconeixiem pero del que ara ja sabem una mica mes! Gracies martes de cuento!

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