Dragón comemoscas

Subespecie muy rara y apreciada de dragón autóctona de Isla Imaginada.

camaleon-dragon

Ilustración: Marcos Ortega

Estos fascinantes seres son muy apreciados en Isla Imaginada como dragones de compañía, ya que suelen vivir más de dos mil años, no sobrepasan los quince centímetros de estatura, expulsan un fuego chiquitín que sirve de vela en las noches oscuras y se alimentan, básicamente, de zancudos y moscas, estas últimas son su plato predilecto, —de ahí su nombre—, por lo que en los hogares son de mucha ayuda para mantener a salvo pasteles y dulces.

El mayor deseo de gnomos, humanos, trolls, hadas, gigantes, brujas… en definitiva, de cualquier habitante de la isla, es tener uno en su hogar, pero además de que no quedan muchos ejemplares, los pocos que quedan escogen con quién vivir.

A la hora de elegir amo, suelen decidirse por aquellos que viven alejados de las ciudades y, a ser posible, que tengan sus hogares cerca de montañas con cuevas y cavernas, para poder refugiarse en ellas cuando se ponen de mal humor, cosa que no suele pasar muy menudo porque, en general, son de carácter alegre y afable y cuando su dueño regresa a casa, después de una dura jornada, salen a recibirlo volando como un colibrí y se posan en su hombro para hacerle cosquillas en las orejas.

Son grandes guardianes del hogar y cuentan que los han visto enfrentarse con éxito a jaurías enteras de criptodénteris, los peligrosos seres celestes masticadores de alegrías.

La piel de esta clase de dragones es de color verde brillante, pero se cubre de topitos blancos cuando detectan alimento o algún peligro cercano.

Los pocos ejemplares de los que tenemos noticia, viven repartidos por toda la isla en cabañas, palacios, pisos de lujo, agujeros en el suelo o islas desiertas, aunque corre el rumor de que en las cavernas de los montes Líquidos, al sur de la Tierra de los Enjambres, vive una gran comunidad de ellos, extremo que todavía no se ha podido comprobar.

Los que consiguen ser elegidos como dueños de un dragón comemoscas, gozan de suerte y prosperidad toda su vida.

La gran exclusiva de la existencia de esta especie, habitante de Isla Imaginada, fue publicada en Diario de un dibujante, del intrépido ilustrador Marcos Ortega, explorador habitual de los reinos de Fantasía. Al que damos las gracias por darnos su permiso para incluirla en nuestra Imaginopedia.

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