Lavanderas

En la tradición Europea, espectros de mujeres que lavan ropa.

Ilustración: Yan’ Dargent, Les Lavandières de la nuit, 1861. Actualmente, en el Museo Quimper de Bellas Artes.

El mito de las mujeres que lavan ropa ensangrentada es común en prácticamente toda Europa occidental y está relacionado con las desgracias y la muerte.

Las que se dejan ver, aparecen siempre de noche y su aspecto varía según el lugar pero, en general, su pelo es largo y sus ojos están inyectados en sangre a causa de las muchas lágrimas derramadas.

Su lamento es espeluznante. Los que lo han oído, afirman que es mezcla del aullido del lobo, del graznido de los gansos salvajes, del llanto de un bebé abandonado y de los gemidos de una parturienta. Es tan fuerte, que se oye a pesar del viento más huracanado o de la más intensa tormenta. En general, la aparición de este ser augura un fallecimiento en la familia que escucha sus quejas.

En Irlanda, se llama bean sidhe (mujer de las colinas) o bean seidh (mujer de las hadas), aunque, popularmente, es conocida como banshee o banshea.

Si alguien del clan la atrapa en el momento en el que se oye su lamento, ella está obligada a revelar el nombre del condenado.

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 Ilustración: Monica Marinho, Bean sidhe

La bean sidhe luce una larga melena, viste una capa gris sobre un vestido verde y sus ojos son rojos. Cuando muchas banshee unen sus llantos y gemidos, anuncian la muerte de alguien muy poderoso o santo.

En la mitología celta estos seres aparecen en una de las leyendas de Cúchulainn (el perro de Culann), probablemente el más conocido y querido de los antiguos héroes irlandeses. En el relato, un druida advierte al guerrero antes de la batalla de que no se acerque al río, puesto que allí hay una lavandera y si la ve, morirá. Él no hace caso de la advertencia. Afirma que no le importa ver a un fantasma lavando ropa ensangrentada. Poco después, cae en la batalla.

El origen de estas criaturas es muy antiguo y, se cuenta, que Richard the Clare, el líder normando del siglo XII, ya se encontró con una banshee que lavaba una armadura y ricas ropas con las manos cubiertas de sangre y que advirtió al noble de su próxima muerte.

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Ilustración: Energiaelca1, Bean Shide lavando la armadura de Richard the Clare

En Escocia, se conoce a este personaje como bean nighe. Vaga por los arroyos desiertos, donde lava la sangre de los ropajes de los que están a punto de morir.

Se dice que las bean nighe son los espíritus de las mujeres que murieron dando a luz y que dejaron ropa sin lavar, por eso, al morir de forma prematura, deben volver como espectros para terminar su trabajo, el cual llevarán a cabo hasta el día en el que hubieran muerto de otro modo.

Se cree que la bean nighe tiene una prominente nariz, un enorme diente que sobresale de su boca, pies palmeadas y grandes pechos colgantes. Si una persona lo suficiente valiente puede acercarse a una de ellas mientras lava y le chupa el pecho, se convierte en su hijo adoptivo y, en ese caso, el mortal obtendrá de ella el deseo que le solicite.

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Ilustración: GregoryTom, Bean nighe

Variante de las bean nighe encontramos en algunas islas de Escocia a la caoineag, que, a diferencia de las anteriores, se escucha pero nunca se ve, y jamás concede deseos.

Se la oye lamentándose de noche, cerca de una cascada o un río, antes de que ocurra una catástrofe en el clan que ha elegido. Se afirma que los que escuchan sus quejas están condenados a enfrentarse a la muerte o a un gran dolor.

En Alemania creen que las Lavanderas son espectros de mujeres arrastradas por el río por ir a lavar ropa en domingo.

En Bretaña las llaman Lavanderas Nocturnas y en la zona de los Vosgos Damas Blancas o Lavanderas de la Luna.

En este último lugar, creen que son los espíritus de jóvenes muy hermosas seducidas por magos, que después de sus encuentros amoroso iban al río para lavar a hurtadillas las sábanas en las que habían yacido. Entonaban dulces canciones que atraían a los viajeros y cuando estos se acercaban para ayudarlas, les daban un brusco golpe con el lienzo mojado para romperles los huesos.

En la península ibérica tienen presencia en las mitologías portuguesa, cántabra, catalana, euskera, asturiana y gallega.

En esta última comunidad, las lavandeiras son mujeres ancianas, con el rostro enjuto y arrugado, que moran en las fuentes.

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Ilustración: AWishInTheNight, Lavandeira

Meniña, ti es o demo

que me andas atentando;

que no río, que na fonte

sempre te encontro lavando.

Normalmente, los caminantes se las encuentran de noche y lavando. La ropa que lavan está manchada de sangre que nunca desaparece.

Se cree que son espíritus de mujeres muertas en el parto, mujeres que sufrieron un aborto, o de mujeres que perdieron a sus hijos antes de bautizarlos.

Verlas es de mal augurio. Cuando eso ocurre, las lavanderas invitan al que las ha descubierto a escurrir la ropa. Es muy importante aceptar la invitación, pero se debe tener mucho cuidado al retorcer las prendas; jamás debe hacerse en el mismo sentido en el que ellas lo hacen, puesto que, el hacerlo, acarrearía un sinfín de desgracias e incluso la muerte.

Mitología europea.

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