Ñamandu

Dios del principio en la mitología guaraní.

Ilustración: ClaireJones

En la cosmogonía guaraní, al principio de los tiempos solo existía el caos. Ese caos primigenio lo formaban una tenue bruma —Tatachina y los vientosEn medio de ese caos se autocreó Ñamandu (Origen Principio), al que también se conoce como Ñande Ruvusu (Nuestro Padre Grande), Ñande Jara (Nuestro dueño), Ñande Ru Tenonde (Nuestro Padre Primero), Pa Pa Tenonde (El Último Último Primero), Ñande Ru Pa Pa (Nuestro Padre Eterno), Ñande Ru Pa Pa Mirí (Nuestro Pequeño Padre Eterno). Él fue el dios que dio origen a los otros dioses. El primero y el principio. Se trata de una divinidad invisible, eterna, omnipresente y omnipotente.

Ñande Ru Pa-pa Tenonde ojera pytũ yma Mbyte re.

Nuestro Primer Padre, el Absoluto, se creó a sí mismo —surgió— en medio de las tinieblas primigenias.

Ñamandu se autoformó por etapas como lo haría un vegetal. Primero echó raíces, que fueron sus piernas. Después, extendió sus ramas, que fueron los brazos. Y, finalmente, elevó hacia el cielo su copa, que fue su cabeza.

Nuestro el último, nuestro padre el primero
hace que su propio cuerpo surja
de la noche originaria.

La divina planta de los pies,
la pequeña sede redonda:
en el corazón de la noche originaria,
él las despliega desplegándose a sí mismo.

Divino espejo del saber de las cosas,
unión divina de toda cosa,
divinas las palmas de las manos,
palmas divinas con ramas floridas:
él las despliega al desplegarse a sí mismo, Ñamandu,
en el corazón de la noche originaria.

En lo alto de la cabeza divina
las flores, las plumas que la coronan
son gotas de rocío.
Entre las flores, entre las plumas de la corona divina,
el pájaro originario, Maino, el colibrí,
vuela, revolotea.

La palabra luminosa. Mitos y cantos sagrados de los guaraníes, Pierre Clastres

Cuando terminó de crearse a sí mismo, el corazón de Ñamandu resplandeció y con esa luz disipó las tinieblas.

A continuación, Ñanderu py’a guasu (Nuestro Padre de Corazón Grande, Padre de las Palabras). concibió la Palabra Creadora (Ayvú) que con el tiempo fue legada a los seres humanos para que desarrollaran el lenguaje. Y es que para los guaranís, lenguaje y alma forman un todo indivisible.

Así que hubo terminado de autocrearse, Ñamandu dio vida a tres dioses principales para que lo ayudasen en su pesada tarea creadora: Karai (dueño de la llama y del fuego solar), Jakaira (o Yaraira, dios de la primavera, dueño de neblina vivificante y del humo que se eleva de la pipa y que inspira a los chamanes) y Tupá (dueño de las aguas, de las lluvias y del trueno).

Estos tres dioses, y sus respectivas esposas, no tenían ombligo, ya que no habían sido engendrados por mujer. Ñamandu, además de conferirles conciencia de su divinidad, les otorgó también la esencia sagrada del Ayvú, que luego se traspasó a los humanos.

Los cuatro juntos, procedieron a crear Yvy Tenonde (Tierra Primera).

Mitología guaraní.

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