Los dos hermanos que se querían

Texto:  Versión de Martes de cuento de un relato popular de los indios pies negros 

Este cuento, que leímos en un recopilatorio de historias indias americanas, lo hemos modificado en profundidad para adaptarlo a las características de nuestro blog. Con él, queremos rendir un homenaje, que esperamos que solo sea el primero de muchos, a los indios norteamericanos y a la cultura que representan.

América del Norte es rica en leyendas y cuentos indígenas. Las tribus autóctonas poseen culturas antiquísimas que aún hoy siguen vivas.

Los pies negros, pueblo que ha ocupado la región de las Montañas Rocosas (en el actual estado de Montana) desde hace siglos, recibían este nombre porque mientras los mocasines de otras tribus eran de color beige claro, los pies negros fabricaban sus mocasines con la piel que cortaban de la parte superior de los viejos tipis, que a causa del humo de las fogatas que encendían en su interior, se volvía completamente negra.

La nación estaba dividida en cuatro grandes etnias: los siksika, los kainah o sangre y los piegan que, a su vez, se dividían en los del norte y los del sur.

Como la mayoría de los indios, los pies negros eran nómadas y seguían a los bisontes, de los cuales obtenían la mayor parte de sus recursos. Usaban, literalmente, todas las partes del cuerpo y la piel de estos animales.

Preparaban la carne para la comida: hirviéndola, ahumándola o secándola. Con estos procesos conseguían que durase más tiempo sin estropearse, ya que dependían de la carne de bisonte para pasar los inviernos, que eran largos y fríos. Para alimentarse, la gente almacenaba la carne en verano.

Como ritual, los cazadores, a menudo, se comían el corazón del bisonte minutos después de darle caza.

Curtían las pieles para cubrir los tipis, que se fabricaban con un esqueleto de madera y se cubrían con las pieles. De este modo, el tipi permanecía cálido en invierno y fresco en verano, y era un gran escudo contra el viento.

Tipis de los pies negros

También, con piel de bison, confeccionaban ropa y mocasines.

De la grasa del animal obtenían jabón.

De sus huesos y cuernos, fabricaban las agujas de coser y otras herramientas diversas, que ataban o sujetaban usando los tendones a modo de cuerda.

El estómago y la vejiga se limpiaban y preparaban para almacenar líquidos.

Finalmente, el estiércol de bisonte seco era combustible para las fogatas.

No es extraño, pues, que el bisonte estuviera completamente integrado en sus vidas y lo consideraran un animal sagrado.

En la actualidad, los pies negros luchan por conservar sus costumbres y cultura.

A pesar de las matanzas y persecuciones llevadas a cabo por los europeos y sus descendientes contra los pobladores autóctonos americanos, los pies negros son una tribu fuerte, que conserva su historia y respeta sus tradiciones, las cuales procuran transmitir a los más jóvenes de la tribu, para contagiarlos del orgullo de su cultura secular e inculcarles sus principios vitales: nadie nace malvado; la verdad y la honestidad son la base para llevar una vida honorable; todas las personas merecen respeto, sea cual sea su edad o nivel social; el sentido del humor es esencial si uno quiere vivir la vida con plenitud…

¡Tal vez deberíamos aplicar también estos preceptos en nuestras vidas!

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Comments

  1. Pues me alegro mucho que aún hoy existan tribus que conserven su cultura. Ahhh y la ilustración es preciosa!!!

    • Aunque cada vez es más difícil vivir al margen de la tecnología (habrás visto que la nación de los pies negros tiene página web), lo importante es saber equilibrar las cosas. Es decir, no renunciar a lo antiguo y no rechazar lo moderno. Si sabemos escoger lo mejor de cada una de las cosas que nos ofrece nuestro entorno, salimos ganando.
      ¡Un abrazo, Juani!

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