La bruja y la hermana del Sol

Texto:  Aleksandr Nikoláyevich Afanásiev, (1826-1871)

Afanasiev es considerado el más importante folcloristas ruso. Fue el primero en editar un volumen de cuentos populares de tradición eslava para recuperar los relatos que a lo largo del tiempo se habían ido perdiendo.

El gran mérito del escritor fue recopilar por escrito, por primera vez, los cuentos eslavos de tradición oral, en su monumental obra Cuentos populares rusos (1855-1863), publicada en ocho volúmenes, en la que reunió cerca de setecientos cuentos y fábulas populares, algunos de las cuales los podéis leer en el blog: «El hombre, el oso y el zorro», «La niña sabia», «El adivino», «El gallito», «La aventura de la oveja y el carnero», «La invernada de los animales», «La rana zarevna».

Su trabajo fue posible gracias a la ayuda que recibió de la Academia de Geografía rusa, de la que Afanásiev era miembro. A esta labor dedicó grandes esfuerzo, puesto que los cuentos eslavos nunca se habían escrito y cuando él decidió hacerlo, las reformas del zar Pedro I el Grande, que quería europeizar las costumbres dejando de lado las tradiciones populares rusas, dificultaron la ya de por sí difícil labor.

En la primera colección (1855-1863), los textos se colocaron sin ningún orden, tal y como se recibieron. Sin embargo, en la edición de 1863 (en 4 volúmenes), Afanásiev ordenó los cuentos según un orden determinado y los comentó. Más tarde, sobre la base de su colección se compiló una selección de cuentos rusos exclusivamente infantiles (1870).

Sus cuentos no han dejado de contarse, publicarse y traducirse a diferentes idiomas.

Ilustración: Iván Bilibin (1876-1942)

Destacado ilustrador y diseñador de teatro que representó el mundo fantástico del folclore ruso.

Entre 1899 y 1902 ilustró cuentos populares rusos como «Basilisa la bella», «La princesa rana», «Marya Morevna»… También creó series gráficas sobre epopeyas rusas: Volga y Mikula (1902-1904), Dobrynya Nikitich (1904), ilustraciones para el cuento «El zar Saltan» (1904-1905) y «El gallo de oro», ambos de Pushkin (1906-1907).

Desarrolló, en la técnica de dibujo a tinta retroiluminada con acuarela, un diseño especial de «estilo bilibin», lo que lo convirtió en un maestro reconocido del llamado «estilo ruso» por el que recibió numerosos pedidos de diseño. Durante este período, Bilibin colaboró con muchas editoriales importantes, y también realizó carteles, bocetos para sellos postales; en particular, la serie para conmemorar el 300 aniversario de la Casa de Romanov.

 

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