El hombrecito de jengibre

Texto:  Versión de Martes de cuento del cuento popular de Estados Unidos «The Gingerbread Man» (también «The Gingerbread Boy»).

Como siempre ocurre con los cuentos populares, encontramos de él múltiples versiones, en las cuales cambian los personajes o el final. En algunas de ellas, el zorro ayuda a la galleta a atravesar un río, pero antes de llegar a la otra orilla, rompe su promesa de no comérsela. En otras, el zorro se hace el sordo y en otras, más modernas, se quiere suavizar el relato porque el trágico final de la galleta se considera poco adecuado para niños. En estas últimas, cuando el hombrecito está a punto de ser devorado por el zorro, aparece la anciana que lo ha fabricado y lo salva, se lo lleva y hornea para él una casita de jengibre para que viva allí feliz.

Nosotros hemos optado por la que el encuentro entre la galleta y el zorro se produce en medio del camino y en la cual el zorro finge sordera. Sobre ella, hemos hecho nuestra propia versión del relato que esperamos os guste.

Además de en Estados Unidos, encontramos cuentos populares similares a este, en los que algún tipo de alimento intenta escapar de ser devorado, en Alemania, las Islas Británicas y Europa del Este.

En tierras eslavas es el personaje tradicional Колобок (Kolobok), una bolita de masa de pan, la que intenta evitar ser devorada por varios animales, El cuento lo recopiló Konstantin Ushinsky en 1864.

En Noruega encontramos  «Pannekaken», recopilado en Noruega por Peter Asbjornsen y Jorgen Moe y publicado en Norske Folkeeventyr (1842-1844).

Diez años después, los hermanos alemanes Carl y Theodor Colshorn recopilaron «Vom dicken fetten Pfannekuchen» y publicaron el cuento en Märchen und Sagen ( 1854 ).

En 1894 , Karl Gander recogió la historia «Der fortgelaufene Eierkuchen» de un vendedor ambulante de Ögeln  y publicó el cuento en Niederlausitzer Volkssagen, vornehmlich aus dem Stadt- und Landkreise Guben.

En Francia, encontramos la versión titulada «Roule Galette».

También sobre este argumento, autores modernos se inspiran para escribir sus propios cuentos como, por ejemplo, Hans Wilhelm con su «Waldo y la bolita de mazapán», que hace tiempo compartimos con todos vosotros.

Una vez más, vemos como los cuentos vuelan por el aire y en cada lugar en el que paran se transforman, crecen y siguen su camino para asombrar y divertir a niños y mayores en todo el mundo. Nosotros, en Isla Imaginada, nos nutrimos de todas esas historias que queremos que vosotros también disfrutéis. Por eso os deseamos  ¡Felices lecturas! ¡Felices cuentos!

Ilustración:  kuroneko3132

Gif: Giphy

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Comments

  1. Me gusta el final que le has dado aunque sea trágico. Por desgracia, el zorro existe, más vale estar avisado.
    Muy interesante la cantidad de cuentos de distintas procedencias con un tema similar.
    Felices cuentos, felices lecturas y ¡Feliz Navidad!, Nona.
    Muchos besos.

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