El pastorcillo mentiroso

Texto:  Versión de Martes de cuento de la fábula Ποιμήν παίζων de Esopo (ca. VII y VI aec)

El joven pastor anunciando al lobo

Un joven pastor, que cuidaba un rebaño de ovejas cerca de una villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando:

—¡El lobo, el lobo!

Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarlo, se reía viendo su preocupación. Mas el lobo, un día de tantos, sí llegó de verdad. El joven pastor, ahora alarmado él mismo, gritaba lleno de terror:

—¡Por favor, vengan y ayúdenme! ¡El lobo está matando a las ovejas!

Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensó en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.

Moraleja: Al mentiroso nunca se lo cree, aun cuando diga la verdad.

 

 

¿Cuantas veces, a lo largo de los siglos, se habrá contado, de variadas formas, esta fábula de Esopo ? Un cuento que nunca cansa y que no podía faltar en Isla Imaginada y, para ello, hemos escrito nuestra propia versión. Esperamos que os guste el resultado.

Las fábulas de Esopo vienen de muy lejos, de la época arcaica griega. Según nos cuenta el especialista Rodríguez Adrados (De Esopo al Lazarillo), las fábulas fueron recopiladas primeramente por Demetrio de Falero (siglo IV aec), aunque esa obra no ha llegado hasta nosotros.  Conocemos las fábulas gracias a varias recopilaciones anónimas. La principal colección es la griega llamada Augustana,  (algunos especialistas la fechan en el siglo I o II y otros en el  V). Esta se complementa con otras dos colecciones, también anónimas, de origen bizantino, la Vindobonense, (siglo VI) y la Accursiana, (probablemente del IX).

Las fábulas del autor griego, o atribuidas a él, han sido adaptadas a lo largo de los siglos por autores como Fedro y Babrio (época romana); Jean de La Fontaine (siglo XVII) y Félix María Samaniego (siglo XVIII). Sin contar con las innumerables versiones que de ellas se han hecho y se siguen haciendo en forma de cuento.

Precisamente, de esta del muchacho y el lobo, en concreto, conocemos en lengua hispana la versión más popular que lleva por título «Pedro y el lobo» (en algunas ocasiones, «Juan y el lobo»). Muy probablemente, el cuento tomó el título erróneamente al confundirse con la sinfonía infantil de Serguéi Prokófiev,  de la que Walt Disney hizo una película en 1946.

Ilustración: Niky-Chan

Gif: Giphy

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