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El venado y el jaguar

Texto:  Versión de Martes de cuento de un relato popular guaraní de Brasil.

La riquísima cultura guaraní nos ofrece una amplia variedad de leyendas y mitos del que este cuento es solo una muestra.

Sobre la base de una de las muchas versiones leídas, hemos modificado detalles y estilo para adecuarlo a la filosofía del blog. Esperamos que os guste el resultado. Sobre todo si ya habíais leído con anterioridad otras versiones de esta historia. Quizá la de Ciro Alegría (1909-1967), una de las más conocidas, que lleva por título “El tigre negro y el venado blanco”, incluida en su libro Leyendas y fábulas latinoamericanas.

También Liliana De la Quintana es otra de las autoras que ha dado a conocer la mitología indígena guaraní.

En 1992, la autora inició una colección de libros orientada al público infantil que lleva por título Mitología Indígena Boliviana.

Porque, en realidad, no existen registros escritos de las antiguas leyendas y mitos asociados a los guaraníes, puesto que el idioma avañe’ẽ (guaraní) —perteneciente a la familia tupí-guaraní— no se escribió hasta la llegada de los jesuitas, los cuales desarrollaron una grafía y una gramática para esta lengua. Por tanto, creencias, leyendas y cuentos eran transmitidos oralmente y, por este motivo, varían bastante de un lugar a otro.

El guaraní, lengua hablada antes de la llegada de los españoles a América, es, junto con el español, idioma oficial de Paraguay, país que cuenta con la primera Guarani Ñe’ ê Rerekuapavê —Academia de la Lengua Guaraní— de América, establecida oficialmente en 2012 por el Gobierno paraguayo para rescatar, preservar y unificar este idioma.

Los guaraníes o avá, («persona») tal y como se autodenominan ellos, son un grupo de pueblos que en época precolombina habitaban una extensa región de Sudamérica que se extendía entre el río Tieté (Brasil) al norte y que llegaba hasta territorios actualmente de Uruguay al sur. Penetrando hacia el interior, siguiendo las cuencas de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, y asentándose en territorios paraguayos, el sureste boliviano y el norte argentino.

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El grupo étnico tupi-guaraní inició un movimiento migratorio que produjo una escisión: los tupíes tomaron el curso del Amazonas y se dirigieron hacia el Atlántico y hacia el norte; los guaraníes hacia el oeste y sudeste para asentarse en la cuenca del Río de la Plata.

Uno de los motivos que los impulsó a estas migraciones fue la búsqueda de un lugar fértil y apacible en el cual vivir en paz: Ivy marä ey, «la tierra sin mal» Una tierra sin sufrimientos ni imperfecciones, que no hace falta buscar en otro espacio o tiempo, sino aquí y ahora.

Para ellos, la maldad era una tierra agotada, sin maíz, mandioca, tabaco, batata, zapallo… Un tierra llena de enfermedades, guerra, enfrentamientos… Cuando en ese lugar aparecía de nuevo la maldad, el pueblo recogía todas sus pertenencias y lo abandonaba.

Estas migraciones propiciaron que se instalaran en una amplia área, a veces pacíficamente, otras no tanto, y aunque conservaron las bases fundamentales de su cultura, adquirieron otras costumbres que fueron tejiendo múltiples realidades.

Al llegar los europeos, eran una gran «Nación Guaraní», con un origen común y una misma familia idiomática —con más de 53 lenguas distintas— que vivían de la agricultura y mantenían vivas las antiguas tradiciones.

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El colonialismo causó muerte y destrucción cultural y todavía hoy, a pesar de las políticas favorables, se sigue despojando a este pueblo de sus tierras y se los expulsa de sus territorios.

Ilustración: dushky

Gif: Giphy

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Reader Interactions

Comments

  1. Menudo trabajón y qué interesante todo lo relacionado con la cultura guaraní, de la que apenas sabía nada. Me ha gustado mucho, amiga. Y sólo puedo felicitarte por la investigación y el excelente trabajo realizado, para así poder darnos tanta información y la magnífica adaptación del cuento. Muchas muchas… Gracias!

    • La cultura guaraní es más que fascinante. ¡Tengo un montón de cosas por descubrir, Julie!
      Seguro que esta no será la última, porque solo con este cuento, ya hice dos entradas en la Imaginopedia: la del dios Tupá y la de la Tierra sin mal. ¡Alucinante concepto que me entusiasmó y que me llevó a otras mil cosas con las que ya estoy trabajando
      😉
      ¡Un abrazo, querida amiga! Gracias por apreciar el trabajo.

    • 🙂 Ha sido fascinante buscar la trastienda de este cuento, porque me ha abierto cientos de puertas y ventanas nuevas.
      Debo confesar que de los guaranís conocía muy poco y ahora que conozco un poquito más (solo un poquito), estoy fascinada por esta cultura y buscaré más información.
      ¡Un abrazo, Isabel!

    • 🙂 Es un concepto muy bonito del que, si quieres, puedes saber más porque lo amplié en la Imaginopedia.
      A raíz de este cuento, he descubierto un montón de conceptos nuevos ligados a la mitología guaraní, que es fascinante y creo que a ti te encantarían.
      El principio, como en muchas otras mitologías americanas y de otros continentes, se basa en la palabra y, de hecho, era uno de lo valores más apreciados para llegar a ser jefe de la tribu. Valentía y elocuencia eran las virtudes más apreciadas 😉

  2. Interesante como siempre. Tenemos suerte que a pesar de que la “civilización” occidental ha hecho lo posible por anular la cultura de otros pueblos, existan personas que se dediquen a divulgarla. Un abrazo.

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