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La abuela tejedora

Texto:  Uri Orlev (אורי אורלב) – anteriormente Jerzy Henryk Orlowski (1931)

Nacido en Varsovia, Polonia, vivió con sus padres y su hermano en una pequeña aldea en la que su padre ejercía de médico hasta que en 1939 fue reclutado por el ejército polaco durante la Segunda Guerra Mundial.

Al año siguiente, los alemanes trasladaron al resto de la familia, junto a otros muchos judíos, a un gueto de Varsovia. Allí, para huir de la dura realidad, los dos hermanos se inventaban cuentos e historias.

Su madre enfermó y murió en enero de 1943 en el hospital del gueto. Poco después de la muerte de la mujer, su hermana Stefa consiguió pasar a sus dos sobrinos a la zona polaca de Varsovia, desde donde fueron trasladados a un pequeño pueblo y en él estuvieron escondidos, en un oscuro sótano, durante algunas semanas, hasta que fueron descubiertos y enviados al campo de concentración de Bergen-Belsen —el mismo en el que murió Ana Frank (1929-1945)—, en el cual permanecieron hasta su liberación, dos años más tarde, por el ejército de Estados Unidos.

Al terminar la guerra, su tía Stefa consiguió permisos de entrada y se trasladaron a Israel, al kibutz Ginegar.

En 1954, su padre pudo emigrar a Israel y reunirse con sus dos hijos.

Cuando Uri terminó sus estudios en la Universidad Hebrea de Jerusalén, se dedicó a escribir programas infantiles para la radio y la televisión, con los que ganó diversos premios.

Comenzó a escribir literatura infantil en 1976 y, desde entonces, ha publicado más de 30 libros, que han sido traducidos a 25 idiomas y con los que ha ganado prestigioso premios. Entre ellos, el Hans Christian Andersen de 1996.

Tal y como el mismo Uri Orlev afirma —El juego de la arena, Editorial Keter, Jerusalén—, es posible que haya sido su capacidad de volver a ser niño la que lo ha ayudado a superar su pasado.

No sé si la escritura me ayuda para sobreponerme a lo pasado. Solo sé que yo no puedo hablar, contar o pensar sobre lo que pasó como un hombre adulto. O en otras palabras: cuando yo recuerdo, vuelvo a transformarme en el niño que fui, y todo vuelve a presentarse ante mis ojos con total claridad. El hombre que soy hoy debe ir y venir con cuidado entre esos recuerdos, porque pueden ser muy peligrosos. Es como si yo caminara por la orilla de un lago congelado, teniendo todo el tiempo cuidado de no pisar demasiado fuerte. Esto es, no hablar ni pensar acerca de lo que pasó con los ojos del adulto que soy hoy. Eso puede ser como dar un salto sobre una capa de hielo muy delgado. el hielo se rompería y entonces me hundiría en el abismo. Y yo sé que posiblemente nunca podría volver.

Su obra más conocido es quizá La isla de Bird Street, que el director danés Søren Kragh-Jacobsen convirtió en la película que en 1977 ganó dos premios Emmy.

Ilustración 1: Moonshen

Gif: Gifs-animados.es

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Comments

  1. Es sorprendente cómo muchos de los mejores autores para niños, no tuvieron una infancia feliz o fácil. Y para muestra, este botón. Será que, como lo de ser niños no se les gastó, de adultos han hecho todo lo posible por serlo, o por impedir que otros niños dejen de serlo antes de tiempo.
    Gracias por presentarnos a alguien tan extraordinario.

    • Quizá es que la tristeza o el dolor nos hacen apreciar mucho mejor la alegría y las cosas buenas.
      Creo que este cuento tiene mucho de autobiográfico pero, como él dice, contado desde la perspectiva de un niño.
      Me alegra que te haya gustado.

  2. Después de leer la biografía del autor, Uri Orlev, se comprende mejor el cuento. Aplicado a todo lo que sufrió el pueblo judio. La ilustración me ha encantado. Y en general aprendo mucho en esta página. Gracias por tanto trabajo y dedicación.
    Mi abrazo fuerte.

    • Sí, Julie, estoy de acuerdo contigo. Creo que el cuento intenta explicar el rechazo, el encierro en ghettos y, finalmente, abre una puerta a la esperanza de reconstrucción en otro lugar. Ojala, supiéramos aprender todos de los que sufren y esa sufrimiento lo utilizan para hacer cosas hermosas.
      Un beso, amiga.

  3. La contraportada de “Martes de cuento” es tan interesante que no me canso de darte las gracias, Nona, por su importante relevancia.
    Interesantísima vida y obra de Uri Orlev, gran texto el que has seleccionado, realmente emocionante.

    Me ha gustado mucho la ilustración de Moonshen, me parece bellísima.
    Feliz día.
    Un fuerte abrao.

    • Aunque da trabajo extra, me entusiasma preparar esa «contraportada». Buscar información sobre el cuento y el autor o buscar la ilustración adecuada, me hace aprender y descubrir continuamente, cosas ambas de las que jamás me canso.
      La ilustración, en esta ocasión, fue fácil elegirla. La vi y me gustó, el colorido, el largo tejido, la calma que veo en el rostro de la abuela y, además, me pareció muy acertado el detalle del niño en la parte inferior. Creo que si alguien la hubiera hecho especialmente para el cuento no habría salido mejor.

  4. Cuando leo a menudo fantaseo sobre el escritor. En este caso cuesta imaginar que tras una vida tan tortuosa y difícil le quede la imaginación y ternura para escribir un cuento delicioso. Gracias por ayudarnos a conocer las historias tras los cuentos. Saludos!!!

    • Seguramente, por lo que sufrió, y porque necesitaba preservar en su interior un espacio puro hasta el que no llegaran las maldades, fue por lo que tejió un mundo hermoso.
      Adentrarse en el mundo real que rodea los cuentos es intentar comprender más. Tus fantasías sobre los escritores seguro que darían para un cuento 😉

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