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La familia feliz

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TextoHans Christian Andersen (1805-1875)

Aunque su obra se compone de poemas novelas y piezas de teatro, sin duda alguna, Andersen debe su fama a los cuentos de hadas que publicó entre 1835 y 1872.

Su obra narrativa consta de ciento cincuenta y seis piezas, entre las que encontramos «El patito feo», «La princesa y el guisante» o «El sastrecillo valiente».

En un principio, adaptaba cuentos populares, con su estilo propio e inigualable, pero a partir de 1843, comenzó a publicar los cuentos que inventaba él mismo, inspirados en objetos muy familiares y cotidianos como, por ejemplo, un soldadito de plomo, una pelota y una peonza o un cuello de camisa.

En este sentido, Andersen afirmaba:

«Trato de penetrar en ellos con todo mi corazón y atrapo una idea para grandes que cuento después para los niños, recordando que a menudo también papá y mamá están escuchando y que también hay que entregarles algo a ellos. Los temas sobran en este más que en ningún otro género literario; a veces me parece que cada pared, cada florecita me están diciendo: “Mírame un poco, mírame que comprenderás mi historia” y, si les hago caso, ¡listo el cuento!»

Así, aunque en primera instancia sus historias estaban dirigidas al público infantil, es posible encontrar en ellas varios niveles de significado, ya que sus relatos fantásticos se desarrollan en escenarios reales y tratan sentimientos humanos fácilmente identificables.

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Ilustración: Yan’ Dargent (1824-1899)

Pintor sin demasiado éxito, se vio obligado, como su amigo Gustave Doré, a trabajar como ilustrador de libros para conseguir ingresos más regulares que los que le proporcionaba la venta de sus cuadros. Entre los ejemplares que ilustró, se cuentan los tres volúmenes de las obras de Andersen que la librería Garnier Frères publicó: Contes danois, 1873; Nouveaux Contes Danois1875; Les Souliers Rouges et autres contes1880.

Entre 1869 y 1878, el clero le encargó la decoración de varias iglesias: Saint-Servais, LanderneauMorlaixPloudalmézeau y, en especial, se debe citar la ornamentación de las capillas laterales de la catedral de Saint-Corentin de Quimper, en las cuales invirtió siete años.

Tal vez, su cuadro más famoso sea el de las lavanderas, donde Dargent representó a estos enigmáticos seres, presentes en buena parte de la mitología europea y de los que podéis ampliar la información en la entrada que les dedicamos en la Imaginopedia.

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Yan’ Dargent, Les Lavandières de la nuit, 1861. Actualmente, en el Museo Quimper de Bellas Artes.

 

Gif: Canal Gif

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