La mala suerte. La buena suerte.

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Texto: Versión de Martes de cuento de un cuento taoísta

Este cuento, atribuido a Lao-tse (maestro Lao), parece que se utilizaba para la enseñanza de la filosofía taoísta, que considera que se debe vivir en paz y equilibrio con la naturaleza, aceptando las cosas tal y como se presentan en la vida, sin alegrarse en exceso si parecen buenas, ni entristecerse demasiado si parecen malas.

No conocemos la procedencia de este relato, que nosotros no hemos localizado en el libro principal del taoísmo, el famoso Tao Te King por lo que, probablemente, se trata de un cuento de tradición oral.

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Este libro se conoce en China como Laozi (maestro Lao), y es a la vez el nombre del libro y de su autor. En él, encontramos como filosofía principal la inacción.

En rasgos generales, la senda del Tao es la propia existencia, que recorremos por el simple hecho de vivir.

[…] Tao abraza todo el Universo. Todos los seres proceden de él y al él van, como los riachuelos y los valles forman los ríos y el océano.

Para el taoísmo, lo que hoy es imposible, mañana puede realizarse. Lo que hoy es bueno y grato, mañana será malo y odioso. Ante este cambio permanente, el sabio solo puede permanecer indiferente, no hacer nada y tomarse las cosas con humor, porque una de las cosas que hace más inflexibles a los humanos es, precisamente, tomarse las cosas con excesiva seriedad.

Sin salir de casa, se puede conocer el mundo.
Sin mirar a través de la ventana, se puede descubrir el sendero del Cielo.
Habita en el centro de tu ser, pues cuanto más te alejes de él, menos aprenderás.
Por esto, el Sabio no anda, y llega al final; no busca, y conoce; no actúa, y lo lleva todo a buen término.

La existencia de Lao-tse es también un tema controvertido. Se discute si uno de los filósofos más relevantes de la civilización china fue, en realidad, un personaje real que vivió, según algunos, en el siglo VI aec y otros en el IV aec, durante el período de las Cien escuelas del pensamiento y de los Reinos Combatientes, la época de oro de la filosofía China, en la que también habría vivido Confucio, cuya filosofía es opuesta, ya que su objetivo vital es la acumulación de virtud y méritos y la búsqueda de resultados.

Poema: Julie Sopetrán

Ilustración: Obtenida de la edición del Tao Te King de la Biblioteca Parva de Cristóbal Serra.

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