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Saltabardales

Texto:  Versión de Martes de cuento de un relato de Hans Christian Andersen (1805-1875) 

De este famoso cuento, firmado por uno de nuestros autores de literatura infantil preferidos, hemos cambiado un par de pequeños detalles. Naturalmente, lo hemos hecho con profundo respeto y admiración y alterando mínimamente el sentido del texto. Esperamos que los que conocéis de sobra el original, no os sintáis defraudados con las pequeñas licencias que nos hemos tomado.

De Andersen poco o nada podemos decir que no sepáis o que no se haya dicho ya con anterioridad.

Javier Gómez

Cronología, Javier Gómez

Sus cuentos, de sobra conocidos, han acompañado a muchos pequeños lectores a lo largo del tiempo. Historias como «¡Es la pura verdad!», «La princesa y el guisante», «El firme soldadito de plomo», «Los enamorados», «El cuello postizo», «La familia feliz», «Jacobo bobo», «El caracol y el rosal», «El traje nuevo del Emperador», «La diligencia de los doce meses»

Los que lo habéis leído desde niños sabéis del caleidoscopio significado de sus cuentos, no siempre tan infantiles como puede parecer a simple vista. Y es que eso es lo que pasa con la literatura de calidad: que es posible leerla, disfrutarla y aprender de lo que nos cuenta a pesar del paso de los años.

El estilo de Andersen es inconfundible. Sus textos rezuman una triste dulzura y  en más de una ocasión nos topamos con historias directamente trágicas o pesimista como, por ejemplo, «La sirenita» o «La pequeña cerillera», que pueden llegar a parecer injustas ve incluso defraudan al lector, que espera que en los cuentos siempre triunfe el bien sobre el mal. Pero como el mismo escritor afirmaba:

«Siempre se debe llamar a cada cosa por su nombre, pero, si uno no se atreve, debe poder hacerlo en el cuento»

Así, también en su medida, los niños descubren la realidad del mundo y experimentan y descubren el dolor, la injusticia, la imposibilidad, el abuso de poder… que tal vez también podemos hallar en otros autores y en otros cuentos, pero no con la fuerza expresiva y la veracidad con las que nos lo transmite Andersen.

 

Ilustración: monkyx

Gif: Giphy

giphy (2)

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Comments

  1. Este cuento me hizo recordar mi infancia, los juegos de la taba con mi hermano, con mis amigos del colegio… Gracias por traerlo y darnos a conocer su autor. No lo conocía, por lo tanto doble lección. Mi reconocimiento a tu trabajo y mi felicitación también a la ilustración. Besos.

    • 🙂 Los cuentos tienen el poder de hacernos viajar a nuestra infancia. Son a la vez diversión y recordatorio. Me alegra que te haya llevado a momentos de juegos con personas queridas. ¡Un abrazo!

  2. Interesante. Yo también creo que en los cuentos caben todos los temas. No podemos aislar los niños de la realidad. Pero claro, hay que hacerlo como el maestro. Abrazos!!!

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