Sapo enamorado

Texto e ilustración: Max Velthuijs (1923-2005)

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se graduó como diseñador gráfico y se dedicó a la creación de carteles políticos, anuncios, portadas de libros… Pero pronto se dio cuenta de que su gran pasión era hacer e ilustrar libros él mismo.

En 1962, a petición de Uitgever Van Goor, una de las editoriales más antiguas de los Países Bajos, ilustró su primer libro, con el que dio inicio su exitosa carrera, que lo conduciría a ganar el prestigioso premio Hans Christian Andersen en 2004.

Empezó a abordar la ilustración infantil en 1968, cuando lo contrató la editorial suiza Nord Sud. Al año siguiente, publicó El niño y el pez.

En 1976 recibió el Pincel de Oro por su libro El monstruo bonachón y los ladrones.

Después de ese premio, su trabajo se hizo muy popular y empezó a asomar su sapo verde, vestido con pantalón a rayas blancas y rojas. Al principio como personaje secundario, aunque, con el correr del tiempo, acabó por convertirse en el principal protagonista de sus historias al publicar, en 1989, Sapo enamorado:

Porque si bien en muchos de sus libros el contacto entre humanos y animales juega un papel importante, en esta serie, los personajes son, únicamente, animales con características humanas.  Algo que también ocurre en otros de sus cuentos, que nos traen a la mente fábulas tradicionales:  Pato y zorro , El oso y el cerdo o El elefante y el cocodrilo.

La colección de Sapo siguió hasta completar varias series con la rana como protagonista. El último título que publicó fue El sapo está triste.

En el mundo de Sapo y sus amigos: Pata, Liebre y Cochinito, a los que después se añadieron Ratón y Oso, nadie es más importante, todos tienen el mismo estatus, todos son iguales. Cada animal tiene su propio carácter y sus propias habilidades. A pesar de que, en ocasiones están tristes, tienen miedo, o se enfrenta a problemas como la escasez de agua o la muerte, el grupo de amigos disfrutan de la vida. Son felices con poco y su mundo es más armonioso que el nuestro. Por grandes que sean sus problemas, al final siempre encuentran una solución. Sus aventuras de no solo se dirigen a los niños, sino que también la sensibilidad de los adultos es capaz de captar el mensaje escondido en todas las historias que nos cuenta Velthuijs.

Con este personaje ganó más de una docena de premios en Holanda y su éxito traspasó fronteras.

Cuarenta de sus libros han sido traducidos a catorce lenguas, entre ellas, castellano, inglés, alemán, francés, japonés y coreano. Un clic en la foto os llevará a descubrir más sobre su producción literaria:

Como homenaje a este artista, se crearon los Premios Max Velthuijs, que se entregan cada tres años a ilustradores holandeses de libros para niños.

A pesar de sus grandes logros y de su fama, este gran artista, que aunque el mismo lo negara algunos afirman que impregnó a Sapo con su personalidad, nunca perdió la ternura de niño grande.

La vida es algo muy extraño. Uno vive muchos años en diferentes niveles. Se aprenden muchas cosas, y tal vez la más importante de todas es que uno no es lo más importante.

IRIBARREN, E. (2003) «Un niño de 80 años: entrevista a Max Velthuijs».
Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil 163
pp. 28-31.Barcelona: Editorial Fontalba.

 

Gif: Giphy

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Comments

  1. Una buena lección! Me parece un gran autor que merece los premios que le han dado, tanto por sus cuentos como por sus ilustraciones. Gracias por traernos autores tan magníficos. El cuento me parece bellísimo. Gracias Nona. Abrazos.

  2. A mi también me encanta dotar a los animalitos de actitudes y sentimientos humanos en alguno de mis cuentos, así que encuentro a Sapo encantador y las ilustraciones sencillas y tiernas son maravillosas ¡No se necesita más para enamorarnos! Un abrazo

  3. Ayyyyyyy, qué ternura de relato!!
    Me ha encantado este sapo que no sabía qué le estaba pasando. Y más aún el autor.
    ¿No conoces los cuentos de Sapo y Sepo? Me los ha recordado un poco, también son muy tiernos y con mucho sentido del humor. Luego miro el nombre del autor y te lo digo, no lo recuerdo ahora.
    Besos

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