Yorinda y Yoringuel

Texto: Versión de Martes de cuento de «Jorinde und Joringel», de los Hermanos Grimm, Jacob Grimm (1785-1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859)

Hemos editado en varios puntos la traducción del texto alemán y modificado o añadido detalles. No obstante estos pequeños cambios —efectuados con el mayor de los respetos—, respetamos la esencia original de la historia relatada por los dos lingüistas, como ya hemos hecho en otras ocasiones con algunos de los más de doscientos cuentos provenientes de la tradición oral europea reunidos por los Grimm como RapunzelBlancanievesCaperucitaCenicientaEl Flautista de HamelínHänsel y GretelLas tres hilanderasRumpelstiltskin, El agua de la vida, El clavo, El lobo y las siete cabritillas, El señor Korbes, La bola de cristal

No obstante, en esta ocasión, no hablamos de un cuento popular anónimo, sino de un cuento literario, puesto que la fuente no fue oral, sino que los Grimm se basaron, casi literalmente, en el relato que Johann Heinrich Jung (1740-1817) —conocido como Heinrich Stilling— incluyó en Heinrich Stilling Jugend (La juventud de Heinrich Stilling, 1777), el primero de los cinco libros en los que dividió su autobiografía.

En este  primer libro, dividido a su vez en cuatro secciones, el escritor narra desde la boda de sus padres hasta la muerte de su abuelo, cuando Heinrich tenía once años. La historia titulada «Märchen von Joringel und Jorinde» se la cuenta a Henrich su tía Mariechen mientras pasean por el bosque y la encontramos en la última sección.

El significado, por tanto, va más allá del de un cuento de hadas y no se pierde en la noche de los tiempo, puesto que sabemos que su autor quiso reflejar en él la temática de los libros de magia, angelologia y demonología, de moda a mediados del siglo XVIII, que describían el mundo trascendental, poblado de demonios, ángeles, espíritus, monstruos y mucha, mucha simbología como, por ejemplo, el nombre complementario de los dos enamorados, el anillo en la canción que canta Yorinda, la mención del arcángel Zaquiel…

En definitiva, y como ya hemos visto en otras muchas ocasiones, un cuento no solo es un cuento, sino que tras él hay una historia rica y apasionante que vale la pena intentar descubrir.

Ilustración: Sulamith Wülfing  1901-1989 

Las ilustraciones de esta artista alemana nos transmiten el estado de ánimo de la propia autora, que oscila de la serenidad, a la nostalgia o a la profunda melancolía. En ellas, más que ver, el observador intuye y adivina lo que la artista pretendió transmitir al crearlas. Ella misma afirmaba que «Las personas que están en sintonía con mis composiciones pueden ver en ellas el reflejo de sus propias experiencias. Es por esto que dejo completamente en manos del espectador su interpretación, para que no estén condicionados por lo que yo creo que debería significar cada imagen».

Asimismo, Wulfing decía sobre su trabajo: «Mis dibujos son una representación visual de mis sentimientos más profundos: placer, miedo, tristeza, felicidad, humor. Para mí no se trata de crear ilustraciones que se adapten a los cuentos. Mis ideas provienen de muchas fuentes y en armonía con mis experiencias personales, las convierto en ilustraciones de cuento de hadas. Mis ángeles son mis consoladores, guías, compañeros y guardianes. Y los enanos, a menudo, me señalan las pequeñas ironías y otras cosas para hacerme sonreír, incluso en los momentos más difíciles de la vida».

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Comments

    • Me gusta saber que los pequeños cambios que llevo a cabo en los cuentos clásicos no son agresivos y que a lectoras competentes como tú les gusta el resultado. ¡Es todo un reto editar sin destrozar el original! 😉
      Gracias por tu comentario, Isabel; nos da ánimos para seguir adelante.

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