aprender los colores

Los colores del día

01lluvia

Algunas veces oigo que los mayores dicen que los días son grises, pero por más que lo pienso, no acabo de entender por qué dicen eso.

Mis días siempre están llenos de colores. Incluso en el día más gris de lluvia gris hay colores, porque entonces, cojo mi paraguas, me pongo las botas de agua y me divierto pisando charcos y mirando los reflejos del arcoíris sobre la acera.

¿Un día gris? ¡Qué va! Hoy, sin ir más lejos, mi día ha tenido ¡nueve colores!

Justo cuando ha sonado el despertador, me he enfadado, porque tenía mucho sueño, así que todo lo veía de color rojo.

Pero enseguida se me ha pasado, porque he recordado que en el colegio jugaría y aprendería muchas cosas y, de repente, todo se ha vuelto de color de rosa.

Me he levantado y he bajado corriendo las escaleras, cosa que siempre me dicen papá y mamá que no debo hacer, pero a mí se me olvida; y por correr me he caído y entonces el día se ha puesto violeta, como el chichón de mi cabeza. He llorado un poco, pero enseguida me han curado con un beso y una tirita.

He desayunado un gran vaso de blanca leche, un zumo naranja de naranjas, y unas tostadas, que aunque no tienen colores huelen muy bien.

Cuando he salido a la calle, el cielo estaba tan azul que pintaba todo lo que tocaba; los cristales de los coches eran del azul del cielo, los escaparates de las tiendas eran del azul del cielo… incluso las gafas de la señora María, la del kiosco de la esquina, parecían azules, ¡como el cielo!

En el colegio hemos jugado en el patio, que está lleno de árboles verdes. En los árboles hay nidos y he pensado que me gustaría ser un pájaro para poder volar.

Ahora, que la noche lo ha puesto todo negro aún queda un poquito de color en el día, porque para cenar tengo huevo frito con arroz y cuando pincho la yema, ¡todo se pone amarillo!

Así que, por más que lo pienso, sigo sin entender por qué algunas veces los mayores dicen que los días son grises.

FIN