gusanito

El gusanito y el manzano

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Había una vez un gusanito…

El gusanito buscaba un lugar donde vivir y encontró un frondoso manzano. Desde abajo lo miró y pensó:

—¡Ahí construiré mi casita!

Por el gran tronco subió, subió y subió, hasta que una hermosa manzana encontró.

Empezó a comer de la manzana e hizo un agujero y dentro instaló su casita, con una sillita, una mesita y una camita y allí se puso a vivir.

De repente, una  noche el viento empezó a soplar. Y tanto sopló, sopló y sopló que la manzana, al final, se cayó.

A la mañana siguiente, al salir de su casita, el gusanito se encontró en el suelo.

Otra vez subió, subió y subió y de nuevo su casa construyó. Pero el viento volvió a soplar y la casa, por segunda vez, volvió a tirar.

El valiente gusanito no se rindió y por tercera vez su casa reconstruyó. Pero de nuevo el viento la tiró. Entonces, miró hacia arriba y le preguntó al manzano:

—¿Qué hago yo en el suelo? ¿Por qué has tirado las manzanas que eran mi casa hasta tres  veces?

El manzano le contestó:

—Lo siento amigo gusano, las manzanas estaban maduras y ya no se aguantaban más en mis ramas, pero ahora que sé que tú quieres vivir aquí, sube otra vez y elige la manzana que quieras, que yo tu casa resguardaré para que no se vuelva a caer nunca más.

Entonces el gusanito por el gran tronco subió, subió y subió, hasta que una hermosa manzana encontró.  Comió de la manzana e hizo un agujero y dentro instaló su casita con una sillita, una mesita y una  camita y allí se puso a vivir.

Ahora, cada vez que sopla el viento, el manzano, con sus ramas, la casa de su amigo gusano protege para que nunca más se vuelva a caer.

FIN